La importancia de la comunicación interna
¿Se equivocan?. NO. Una persona se equivoca cuando, algo que ha aprendido, lo desarrolla mal. Alguien que procede deficientemente, por desconocimiento, no sabe que está realizando en forma errónea su emprendimiento. ¿Entonces?. Titulares de instituciones u organismos ignoran que no hay peor cosa para un empleado que, recibir una noticia por alguien ajeno a la casa o mucho tiempo después de ocurrido el hecho. Ignorancia o desinterés? No importa la respuesta sino lo producido en el agente y su nueva reacción hacia la empresa: pequeño rechazo … una montaña de arena está formada por pequeños granitos.
Hoy, nos encontramos en un nuevo siglo con herramientas ágiles y fáciles al alcance de la mano. Precios variados, sistemas diferentes y formas distintas (a implementar) para todo tipo de organización que aseguran una llegada efectiva al personal. Son inimaginables los logros que una empresa obtendría con sus empleados comprendiendo que son tenidos en cuenta, que cada uno de ellos es tan importante como la facturación anual, que su opinión no solamente interesa, sino que también existen vías rápidas y eficaces por las cuales enviar y llegar a la persona deseada (compañero o autoridad).
En distintos lugares del mundo empresarios jerárquicos tienen una comunicación fluída con sus subalternos por intermedio del correo electrónico. Sin perdida de tiempo ni café de por medio u otras yerbas a las que todo agente de rango escapa, ya que, este medio útil y sencillo, traduce las formalidades en algo concreto y sin demasiadas vueltas. Por supuesto que las carteleras, boletines informativos internos, monitores en lugares estratégicos, reuniones periódicas de trabajo entre otros, forman parte de tácticas prudentes y necesarias, aparte de económicas con saldos positivos para todos.
Distintas compañías poseen una oficina de prensa o relaciones publicas con objetivos en difusión que apuntan a dos públicos: interno (empleados) y externo (todos aquellos ajenos al organismo). Su misión es informar todas aquellas novedades, estudiando y adoptando todas las vías de comunicación posibles de llegadas. Indudablemente, acciones como estas alimentan el trabajo en equipo con actividades coordinadas apuntando a un solo criterio y objetivo.
La escasa y mala información crea por si sola, chismes, rumores o frases como “dicen que … escuché que”, con su consecuente resultado negativo no solo en los empleados si no también en la productividad. Si una verdad a medias es tomada casi como una mentira, imaginemos entonces por un momento, una información recepcionada por la mitad. Es muy común oír parte de una conversación en un ascensor, o a la secretaria del jefe hablando por teléfono, o dos jerárquicos pasando por al lado nuestro. Ese tramo del dialogo que se pudo interceptar, impulsa a los agentes del organismo a deducir, razonar y/o reflexionar sobre cuestiones que interesan y como tal siempre van a concluir en pensamientos erróneos.
Comunicación, según el diccionario es, “trato, correspondencia entre dos o más personas …” e informar significa “Enterar. Dar noticia de una cosa”. Dos elementos básicos a saber para poder implementar una comunicación interna exitosa.
Una comunicación interna próspera traslada un “ellos” a un “nosotros”, es decir: uno comienza a sentirse parte, a ponerse la camiseta y deja de hablar en tercera persona.
¿Es fácil llevarlo a cabo?. NO. Requiere personal idóneo en la materia que proyecte una estrategia y una decisión política institucional que apoye los pasos a seguir. Un trabajo serio y permanente en comunicación interna, garantizaría a la compañía, una motivación optima en sus integrantes produciendo en todos un lazo afectivo con final y sabor a conquista.
*Juan José Larrea, Periodista. Jefe de Prensa del Defensor del Pueblo de la Nación.