Una bacteria en apuros
La bacteria Helicobacter pylori Crédito: Gentileza UBA

Una bacteria en apuros

La bacteria Helicobacter pylori, que coloniza el estómago y se halla muy difundida en la población mundial, podría estar involucrada en determinadas alteraciones de los mecanismos de absorción de nutrientes aportados por los alimentos y, consecuentemente, comprometer el estado nutricional de las personas al punto de provocar manifestaciones carenciales o vincularse con los agentes causales de un conjunto de enfermedades crónicas.

El especialista en nutrición cubano, Manuel Hernández Triana, experto de la Agencia Internacional de Energía Atómica, y miembro del Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA), de La Habana, presentó la hipótesis que vincula a esta bacteria con enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares de alta incidencia en la población adulta.

Hernández Triana realizó una visita de intercambio internacional al Laboratorio de Isótopos Estables de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires. El motivo de la visita es generar trabajos en colaboración con los expertos argentinos y acuerdos para la realización de un proyecto de investigación sobre la interferencia que puede presentar la bacteria Helicobacter pylori con el estado nutricional y el desarrollo de enfermedades crónicas.

Helicobacter pylori (Hp) ha sido identificado como un agente causal de úlceras pépticas y fue clasificado, además, como carcinógeno tipo I, es decir como un microorganismo que potencialmente puede estar involucrado en la generación o el desarrollo de cáncer. “La bacteria fue inicialmente observada en pacientes con gastritis, pero desde su descubrimiento ha sido asociado no sólo con esta afección, sino también con úlceras pépticas, linfomas y adenocarcinomas gástricos. La bacteria está muy difundida en el mundo, y particularmente en los países en desarrollo. La vía de contaminación más probable es la oral y se atribuye un papel fundamental a las aguas de consumo contaminadas”, explicó Hernández Triana, médico cubano, con especialización en Bioquímica.

“Las manifestaciones gástricas de la infección provocada por esta bacteria son, en todo caso, las más evidentes”, señaló el experto en nutrición. “Pero -agregó- existe una gran contradicción sobre el hecho de aceptar que una bacteria patógena, que para nada pertenece a la flora gástrica normal del hombre, infecte a una persona durante toda su vida sin que esto tenga otras consecuencias que las locales, relacionadas exclusivamente con las afecciones gástricas”.

Hernández Triana dictó una conferencia pública en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, en la que expuso sus investigaciones sobre la prevalencia de sobrepeso en la población cubana, con especial énfasis en la situación de la niñez y los ancianos, así como los estudios tendentes a determinar con máxima precisión los requerimientos de energía para distintos sectores poblaciones, edades, nivel de actividad física, estilos de vida y pertenencia a comunidades del mundo desarrollado o en desarrollo, cuestión que modificaría sensiblemente las necesidades que deben ser aseguradas por la nutrición.

“Gran parte de estos abordajes demandan de la aplicación de técnicas nucleares, en particular técnicas cromatográficas e isotópicas, que implican la utilización de isótopos estables”, explicó Hernández Triana, quien visitó la Argentina en un viaje de intercambio con los expertos del Laboratorio de Isótopos Estables aplicados a Medicina y Biología, de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA (Ver notas relacionadas).

Respecto de la concepción que vincula a la bacteria Hp con trastornos en la correcta absorción y disponibilidad de nutrientes, el experto cubano señaló que “una posible hipótesis sobre secuelas aún no descriptas de la presencia de este microorganismo patógeno en el estómago está referida a la posible interferencia con la absorción y la utilización, a partir de la dieta, de las vitaminas del grupo B”.

Las vitaminas del grupo B, principalmente el ácido fólico y la vitamina B 12 o cobalamina, intervienen en el metabolismo de la homocisteína, que es frecuentemente señalada como un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. (Ver notas relacionadas).

Los altos niveles de homocisteína en la sangre están sindicados como capaces de provocar lesiones en las paredes vasculares y hasta de intervenir activamente en la generación de lesiones arteroescleróticas.

“Si consideramos, entonces, la hipótesis que vincula la bacteria Hp con los déficits en la absorción y utilización de las vitaminas del grupo B, que a su vez determinan los niveles de homocisteína en la sangre, existiría un punto de partida para que comencemos a discutir el enfoque infeccioso como uno de los agentes causales de la ateriosclerosis, las enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, patologías que encabezan las listas de mortalidad”, particularizó el médico cubano.

Helicobacter pylori: una bacteria bajo sospecha

Las infecciones provocadas por la bacteria Helicobacter pylori están ampliamente diseminadas en el mundo y registran una incidencia global de entre el 30 y el 50%. Para agravar el problema, la incidencia de la infección está fuertemente determinada por el desarrollo socioeconómico de las diferentes regiones. Así, por ejemplo, en los países desarrollados la infección es muy poco frecuente en niños, y existe un aumento gradual en función de la edad de las personas, con lo que pueden llegar a registrarse un 30% de afectados por la bacteria a los 30 años, valor que permanece constante en mayores de esa edad.

En cambio los países en vías de desarrollo registran una amplia proporción de niños infectados por la bacteria. Según los estudios disponibles, la prevalencia es de un 70%, aunque en grupos etáreos de personas que superan los 30 años los índices de contaminación con la bacteria pueden ser todavía mayores.

Se ha involucrado a la Hp, de modo directo o indirecto, en el desarrollo de un conjunto variado de enfermedades, como las úlceras pépticas, las anemias perniciosas, las migrañas, y el retraso del crecimiento corporal; se la señala también como potencial factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, como infartos de miocardio, enfermedad coronaria y arteriosclerosis. “Actualmente se registra un gran interés en estas manifestaciones extraintestinales de la infestación por Helicobacter pylori. Sin embargo, estos aspectos quedan hoy todavía en el campo de lo controversial. Por esta razón, es fundamental que desarrollemos estudios destinados a esclarecer el real papel que cumple este microorganismo”, señala Hernández Triana.

“A escala mundial, la infección con esta bacteria es verdaderamente generalizada, y como ya se ha destacado, los índices son todavía más alarmantes en países en desarrollo. Debemos saber prontamente si hay que considerar la infección por Hp como una peligrosa enfermedad, porque en tal caso se deberá contar con estrategias para prevenir su transmisión. Más aún, será indispensable conocer con mayor profundidad cómo se transmite, particularmente en la infancia, a fin de poder desarrollar vacunas profilácticas”, concluyó el especialista cubano.

Por Amalia Beatriz Dellamea. Centro de Divulgación Científica – Facultad de Farmacia y Bioquímica – UBA.

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