Hábitos para una vida más sana
Hábitos para una vida más sana

Hábitos para una vida más sana

Los ministerios de Salud, Producción y Educación de Santa Fe han desarrollado en forma conjunta durante 2007 el Programa de Alimentación Saludable “Santa Fe, un Estado Vital”, iniciativa coordinada por el Ejecutivo provincial cuyo eje central fue instrumentar una batería de medidas tendientes a mejorar significativamente los hábitos alimentarios de los santafesinos desde la concientización, la capacitación y la prevención.

Los fundamentos de este programa nacen de una realidad social y cultural que muestra un preocupante cuadro de situación sobre los hábitos de alimentación: la sociedad se alimenta muy mal, y esto trae aparejado un preocupante incremento del gasto en salud pública. La mala alimentación da lugar a la aparición de enfermedades no transmisibles (ENT): patologías cardiovasculares, tumores, cánceres gastrointestinales, etc.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las cargas de enfermedad y la mortalidad atribuidas a las ENT van en aumento. En el año 2001 aproximadamente el 60 % de las muertes en el mundo se debieron a ENT. Se ha proyectado que para 2020, éstas explicarán el 75% de todas las muertes en el mundo. En nuestro país, en el año 2001, defunciones por patologías cardiovasculares y cánceres explicaron el 52 % del total de fallecimientos.

A todo ello se relaciona estrechamente el escaso control sobre los factores de riesgo. El consumo de tabaco y alcohol, la inactividad física, la presión arterial y los niveles de colesterol elevados, etc., son los más relevantes. Las ENT pueden prevenirse si se trabaja sobre estos factores de riesgo. Se estima, por ejemplo, que el 75% de las enfermedades cardiovasculares se deben a dietas inadecuadas e inactividad física.

En este contexto, las pautas socioculturales relacionadas con la comida van derivando en prácticas alimentarias inapropiadas, poco nutritivas y -a la larga- peligrosas: la comida “chatarra”, los productos de alto contenido glucémico o la moda del break food -por citar algunos ejemplos-, incorporar en la dieta cotidiana unos pocos alimentos, con altos valores en grasas y colesterol y poco proteínicos. El acostumbramiento a esta forma de comer (no de alimentarse), la falta de variedad dietaria y el abandono de las frutas y verduras repercuten dramáticamente en el organismo. Ello sin dejar de mencionar los efectos del estrés y los ritmos acelerados que impone la sociedad moderna.

Volver a la “onda verde”

En el “Informe sobre la Salud en el Mundo 2002” de la OMS, se calculó que la escasa ingesta cantidad de frutas y verduras causó un 19% do los casos de cáncer gastrointestinal y un 31% de los casos de cardiopatía isquémica, produciendo 2.7 millones de muertes anuales en el mundo. Estas cifras son alarmantes si se tiene en cuenta que podrían revertirse con la modificación de los hábitos alimentarios. En este sentido, las recientes investigaciones científicas demuestran los benéficos efectos de la ingesta de frutas y verduras para la salud.

La situación descripta ha motivado a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), a lanzar uno iniciativa global para la mayor producción y consumo de frutas y verduras en el año 2003. Esta iniciativa se inscribe en el contexto de la “Estrategia mundial de Alimentación, Actividad Física y Salud” aprobada en 2004 por la Asamblea Mundial de la Salud. La misma fue elaborada por la OMS en consulta con los Estados miembros y otras organizaciones del Sistema de Naciones Unidas, la Sociedad Civil, el Sector Privado y un grupo de expertos en Kobe (Japón).

La citada estrategia recomienda “aumentar el consumo de frutas y hortalizas”. Un informe de expertos publicado recientemente por OMS/FAO titulado “Dieta, Nutrición y Prevención de Enfermedades Crónicas”, establece como meta poblacional una ingesta de al menos 400 gramos diarios de frutas y hortalizas.

Una buena oportunidad para cambiar estilos de vida

Sobre estas premisas, el trabajo interministerial -Salud, Producción y Educación- involucrado en el programa Provincial de Alimentación Saludable “Santa Fe, un Estado vital”, ha buscado reenfocar múltiples aspectos sobre salud y alimentación para la población santafesina: alimentación sana y buen estado físico; promoción y mantenimiento de estilos de vida y ambientes más saludables; ingesta de nutrientes necesarios para regular los procesos corporales, y una alimentación suficiente y variada.

Los objetivos generales del proyecto son: promover la resolución de situaciones problemáticas de salud y alimentación de la comunidad que remitan a la cotidianidad u otros ámbitos de experiencia de la misma y que se vinculen con sus intereses, “condición necesaria para que resulten significativos y para que acerquen el conocimiento a la vida real”; estimular la comunicación, el intercambio, la confrontación y la discusión de ideas, opiniones, experiencias y modos de resolución de conflictos entre todos los involucrados en el proyecto, “en un marco de respeto por las costumbres y hábitos culturales propios de las regiones que faciliten la promoción de la salud y el consumo de alimentos”; desarrollar prácticos alimenticias diarios saludables; ejercer una capacidad de decisión con respecto a cuestiones tales como calidad de vida, aprovechamiento y/o degradación de los recursos naturales, el uso del ambiente, la preservación de la biodiversidad, etc.; revalorizar las costumbres y pautas culturales de las regiones, y promocionar herramientas para mejorar el aprovechamiento de los recursos alimentarios.

Entre los objetivos específicos se mencionan: investigar los beneficios del consumo de frutas y hortalizas a través del Ministerio de la Producción, la legislación en materia de elaboración, distribución, control sanitario, mercado, precios, etc., como así también los costos que implica a la salud de los personas el bajo consumo de frutas y hortalizas; desarrollar una actitud reflexiva y crítica ante los mensajes de Promoción y Protección de la Salud en los estudiantes de las escuelas de toda la provincia; estimular el aprecio por las condiciones de calidad, conservación y promoción del consumo saludable de los alimentos en las cantinas escolares; promocionar las huertas escolares y participar en los eventos agroalimentarios con el fin de auspiciar el consumo de frutas y hortalizas, vinculándolas con la Salud Pública.

Muchas fueron las actividades que se realizaron hasta el momento en el marco del programa. Vale destacar la elaboración, en conjunto con la Mesa Frutihortícola Santafesina, propuestas estratégicas sobre la promoción y consumo de productos frescos; la organización de campañas publicitarias, reuniones explicativas, talleres de capacitación y reflexión sobre Alimentación Saludable; la distribución de material didáctico -afiches, cartillas, etc.- en los establecimientos educativos y en la comunidad.

El programa se ha implementado con éxito en el transcurso de este año y los resultados obtenidos se conocerán a principios de 2008. Pese a las contingencias coyunturales del último semestre -el incremento del precio de las verduras, las inclemencias climáticas que redujeron las cosechas, etc.-, es de esperar que, en una región donde existe uno de los cinturones frutihortícolas más importantes de América latina, las verduras, frutas y hortalizas vuelvan pronto a la mesa familiar santafesina. Con ello, los hábitos alimentarios podrán mejorar significativamente.

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