Recreo y sus 121 años
Recreo y sus 121 años
La Región
9 de junio de 2011
parroquia San Miguel Recreo Susana Persello

Recreo y sus 121 años

Recreo cumple 121 años. Quienes transcurrimos la mayor parte de nuestras vidas en este, nuestro lugar, hemos sido testigos de sus cambios, su evolución y su crecimiento. Seguramente sucede con aquellos que tienen la dicha de permanecer y arraigarse, desarrollando todos sus proyectos desde y hacia ese punto vital que es el hogar que habitaron desde su niñez, aquí o en cualquier lugar del mundo. Pienso que es una elección del hombre libre, natural e inherente a su condición, por eso universal.

Mientras corren los años y estamos ocupados en nuestras cosas, poco a poco caemos en la cuenta de que ya no somos los habitantes de un pueblo y su colonia donde todos nos conocemos, tampoco hay sólo una parte céntrica y una plaza. A un lado y otro de la Ruta 11, el eje que nos ubica y ayuda a la identidad geográfica, hay barrios poblados con gente que emigró de otros sitios y eligió este lugar para vivir. La parroquia San Miguel tiene varias Capillas para atender a tantos feligreses, y otros cultos también multiplican sus templos. Vemos la mayoría de las calles asfaltadas, nuevas empresas, sucursales de comercios importantes, clubes e instituciones en crecimiento, escuelas con la capacidad al límite y toda la infraestructura y logística adecuada a la nueva condición.

Es cierto, no es más el pueblo, nuestro Recreo de antes. Es una ciudad desde el año 2004. Aunque nos cueste -permítaseme el plural para incorporar a quienes comparten estas reflexiones- aceptar y adaptarnos, debemos reconocer que el crecimiento siempre es bueno.

El desarrollo de una comunidad es comparable al de una persona, así como pasamos de la niñez a la adolescencia y de la adolescencia a la adultez, Recreo ha pasado las sucesivas etapas hasta llegar a ser lo que es, y con un prometedor futuro. Lo que debería asegurarse es que ese crecimiento sea ordenado, cuidado y armónico para garantizar una buena calidad de vida.

Más allá de las nostalgias de un pasado pueblerino, tranquilo y pintoresco, que nos permitía reconocernos con una identidad definida, guardamos atesorada esa historia para que la conozcan las generaciones nuevas. Lo mejor que puede esperarse es que construyan la propia sin renunciar a los valores permanentes que dignifican al hombre y lo enaltecen, y que amen su lugar, nuestro lugar, este pedazo de cielo y tierra que nos alberga.

Retomo el singular y la primera persona para identificarme con la voz del poeta que le escribe a su amada Cartagena y decirle a Recreo…”bien puedes inspirar ese cariño que uno le tiene a los zapatos viejos”.

Por Susana Persello | Escritora recreína.

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