La Educación Superior tiene un exponente en Santo Domingo
Bajo esta consigna y pensando que aquello que es pasado mantiene su vigencia, al tiempo que el porvenir nace, el Instituto Superior Particular Incorporado Nº 4.023 “Los Colonizadores” cumplió 25 años de funcionamiento. “Cumplir 25 años lleva a pensar, celebrar, recuperar, recordar, fortalecer, crear, imaginar y sobre todo soñar… Implica rememorar experiencias, tiempos y espacios, marchas y contramarchas”, señalaron desde el establecimiento.
Su historia
A inicios de los 80 comienza a tomar cuerpo aquello que se venía manifestando desde hacía tiempo en algunos pobladores de Santo Domingo: la alternativa de contar con una institución educativa que brindara a sus hijos la posibilidad de continuar con sus estudios. Los jóvenes con inquietudes debían buscar estas oportunidades en otros lugares.
Esta alternativa presentaba algunas dificultades y generaba también limitaciones a nivel individual y comunitario, ya que repercutía en la dinámica de crecimiento y desarrollo del pueblo. Muchos se veían limitados por circunstancias familiares o económicas; quienes emigraban no siempre regresaban, lo que provocaba además de un doloroso desarraigo la disminución de la población y la imposibilidad de que contribuyeran con su aporte profesional al desarrollo de la comunidad. Es así que surge la iniciativa de crear un instituto de formación docente.
Se han trascendido los límites del pueblo. La creación del ISPI N° 4.023 significó una alternativa para cantidad de jóvenes de pueblos aledaños que año tras año comenzaron a transitar las calles de Santo Domingo. Nuevamente se alteró el ritmo y el pulso del pueblo. Las siestas se vieron alteradas, los ojos registraban caras nuevas…
También había otra expectativa latente: El hecho de formar docentes que tuvieran la posibilidad de trabajar en la localidad y alrededores conseguiría acrecentar la población no sólo en el aspecto cuantitativo sino también cualitativo. El 23 de abril de 1986 se inauguró el Instituto Superior del Profesorado “Los Colonizadores” N° 23.
Traer al presente estos hechos no tiene el simple propósito de recordar anécdotas. Cuando están en el origen de un proyecto de esta magnitud imprimen al mismo una impronta que se extiende a sus protagonistas y más aún, alcanza e integra a los futuros, a los que irán renovando el equipo que de alguna manera sentirán esa fuerza invisible que genera un lazo particular con la institución.
A 25 años del comienzo del trabajo de esta institución, la comunidad educativa de la misma cree que no hay manera de comprender y dimensionar la verdadera riqueza de la tarea docente, su verdadero potencial transformador, si no es estableciendo vínculos concretos con un “otro”. Un “otro” que espera que quienes forman parte del Instituto puedan abrir una puerta en su camino que le despierte la inquietante curiosidad de atravesarla.
Que el pensamiento y la palabra convivan en libertad ha sido el compromiso y la única estrategia posible para perdurar. Nada es más justo para un ser humano y una sociedad que encontrar la oportunidad de reconocer quién es y hacia dónde quiere ir, y nada es más poderoso que el ejercicio de su derecho a manifestarlo.