San Cristóbal quiere mejorar su acceso al agua potable
Ciudad pujante en los 80, ciudad deprimida en los 90, ciudad recuperada en el nuevo siglo, San Cristóbal atraviesa ahora una incipiente prosperidad que no alcanza a vislumbrarse con claridad habida cuenta de sus deficiencias estructurales. Los esfuerzos de las sucesivas intendencias no alcanzan a solucionar problemáticas que requieren respuestas del orden provincial o nacional.
La mala calidad, su escasez y las dificultades cotidianas de acceso al agua por parte de la población, no es novedad y el acostumbramiento a una realidad como ésta ha cristalizado una forma de vida inaceptable en los tiempos que corren. San Cristóbal tiene dos problemas estructurales, desde arriba y desde abajo. Un clima normalmente seco, hace del agua una bendición cada vez que llueve. Bajo tierra, las fuentes de agua no sólo son de mala calidad por sus componentes químicos, sino que además son insuficientes.
Las postales diarias serían para un visitante de otras latitudes motivo de sorpresa y porqué no de documentación: utilitarios repartiendo bidones, vecinos retirando agua desde la planta municipal y –vaya paradoja- líquidos que emergen en las grietas del pavimento por aquello señalado de las fuentes subterráneas, no tan profundas, y que dejan su evidencia en el sector de la ciudad que no tiene aún sistema de cloacas.
Acceso al agua
La Municipalidad de San Cristóbal ha realizado en diversas oportunidades las gestiones pertinentes para mejorar esta situación, tanto ante la provincia como ante el gobierno nacional. La novedad más reciente, es una reunión mantenida entre concejales de la ciudad y funcionarios del Ministerio de Aguas, quienes se comprometieron a diseñar el proyecto que permita extender una red domiciliaria de agua potable, mientras espera hacia el futuro, el paso del acueducto proyectado con la vecina provincia de Santiago del Estero.
“La situación del agua potable no es de las mejores. El agua de vertiente es de mala calidad, con mucho arsénico, y no tenemos la distribución de agua potable en red. Se realizaron obras que permitieron soluciones parciales” comentó Aldo Possi, secretario de la Producción municipal.
En ese sentido, con un aporte del Programa de Provisión de Agua Potable, Ayuda Social y Saneamiento Básico (PROPASA), hace cuatro años se logró incorporar una planta de ósmosis inversa, que potabiliza 4.000 litros/hora de agua, ubicada en el barrio Pellegrini. El municipio adaptó el predio existente para tal fin, solventa los costos de personal y de allí provee de manera gratuita el agua potable a los vecinos. Paralelamente, una cooperativa de agua potable que posee una planta de mayor capacidad, ofrece otra alternativa mediante la venta de agua en bidones o a granel a un costo accesible.
Sin red
La solución definitiva de esta deficiencia estructural no se dará mañana. Con el servicio cooperativo y el refuerzo municipal existentes, quizás la máxima aspiración que hoy puedan tener los sancristobalenses es contar con una red domiciliaria de agua potable, a fin de evitar los trastornos cotidianos para su obtención, reducir costos y disponerse para –en un largo plazo- disfrutar ese derecho en óptimas condiciones cuando el sistema de grandes acueductos sea una realidad en la provincia.
En ese sentido, las últimas gestiones fueron encabezadas por concejales de la ciudad, quienes se reunieron en Santa Fe con autoridades del Ministerio de Aguas, a fin de solicitar la elaboración de un estudio integral para la ejecución de una red en toda la planta urbana. “Hay que celebrar que es un comienzo. La provincia se comprometió a colaborar y nosotros los vamos a acompañar como corresponde” expresó Possi, quien advirtió que la iniciativa deberá realizarse de manera exhaustiva, dadas las condiciones de la ciudad, con 600 hectáreas y una planta urbana dispersa.
Los planes del gobierno provincial para paliar estas deficiencias y el interés de la dirigencia local de sentar las bases para de una vez por todas cambiar esta realidad, parecen ser las señales que permiten a los vecinos abrigar esperanzas. Mientras tanto, y a pesar de los riesgos para la salud y las incomodidades cotidianas, desde la Municipalidad de San Cristóbal se advierte que la ciudadanía tomó conciencia de no utilizar el agua de pozo para consumo humano. Componentes de un cuadro de situación complejo que debería movilizar a todos los actores sociales para una solución inmediata.
Los vecinos deben trasladarse si quieren acceder al agua de manera gratuita. San Cristóbal, con más de 16.000 habitantes, padece un déficit crónico.