Cerveza y trabajo, un mercado que promete
El sector de la cervecería artesanal tiene mucho por decir. Al menos, así lo entiende Marcelo Gil, presidente de la empresa de máquinas de frío Maqdefrío, y próximo a inaugurar una planta de cerveza artesanal en la ciudad de Santa Fe bajo su propia marca, Okcidenta.
Esta firma intentará meterse en el mercado a través de la innovación. Por un lado, apostará a la cocción en vapor, en un ambiente donde todas las cervecerías artesanales apuestan al fuego directo. Por otro lado, buscará brindar una alternativa de estilo. Las recetas que se elaborarán serán de la variedad Ale, más difundida en países como Estados Unidos —en nuestro país, las grandes marcas se inclinan por la variedad Lager—. Sobre ambas apuestas, Gil explica que, “si bien no podría decirse que la técnica y la variedad escogidas son mejores que las otras, sí es remarcable que, al ser distintas, se obtendrá un producto diferente”.
La planta cervecera de Okcidenta tendrá capacidad para producir dos mil litros por cocción, equivalente a 20 barriles ingleses (de 106 litros cada uno). Pero según los cálculos y expectativas del emprendedor, producirán hasta tres veces por jornada, lo que dará un total de seis mil litros diarios. “El éxito dependerá de cómo funcione el equipamiento”, analiza.
La clave, el trabajo
Marcelo Gil comenzó a elaborar cerveza artesanal en 1999. Años más tarde, en 2003, conoció a dos extranjeros que trabajaban para una conocida marca de cerveza a nivel internacional. Ellos lo motivaron a construir equipos más grandes y a realizar producciones mayores. En la actualidad, produce cerveza dos veces por semana para consumo propio y de sus cercanos. Toda esta experiencia como hobbista lo motivó para dar el siguiente paso como emprendedor.
Su apuesta es grande. La inversión que viene realizando para instalar el emprendimiento resulta significativa. No es para menos: tiene ante sí una posibilidad concreta de hacer de su hobby, un negocio. Por este motivo, es mucho el empeño diario que asume para sortear las dificultades. “Como no hay en el país una empresa que elabore los equipos que necesitamos, muchas veces los realizamos nosotros”, ejemplifica.
Esta actitud nace de una filosofía de trabajo. Para Gil, “resulta importante que, quien pretenda emprender en el rubro, lo haga seriamente”. En este sentido, entiende que el trabajo de un cervecero artesanal termina cuando el público consume el producto. Al igual que en Maqdefrío, apuesta a lo que denomina Sistema de Asistencia Permanente (SAP). “Trabajamos con máquinas específicas y capacitamos a los barmans donde instalamos máquinas. La cerveza es tan especial, que incluso deben tomarse ciertas precauciones para conservarla y para servirla. Son detalles que le corresponden atender al cervecero”, explica Gil, y concluye: “Si no se cuida el producto, el público que recién se acerca a la cerveza artesanal tendrá una noción equivocada respecto a su sabor”.
Insertarse
Para meterse en el mercado, Okcidenta trabajará con venta minorista e intentará hacer alianzas con bares vinculados al rubro. Gil estima que, solo de comienzo, la planta podrá contratar cuatro empleados. Y, en su plan de negocio, prevé un “crecimiento exponencial” en 24 meses.
“El movimiento cervecero en Santa Fe está creciendo mucho. Veo un negocio importante para los próximos 15 años. Si logramos el apoyo del municipio local, vamos a generar muchos puestos de trabajo y un gran movimiento”, augura.