Autoevacuados a la buena de Dios
Reutemann en el campo de UPCN, donde hay 1.600 evacuados por las inundaciones en Santa Fe Crédito: Prensa Gobierno de Santa Fe

Autoevacuados a la buena de Dios

La ausencia de un plan de acción para atender a la población afectada por un fenómeno natural, quedó evidenciada en el trato que reciben las personas que se autoevacuado ante la crecida del río Salado. El lunes 5 de mayo recibieron alimentos, pero después de algunos incidentes, el aporte se suspendió. La medida se confirmó el martes 6, en medio de una manifiesta desinformación y confusión de parte de las autoridades del Comité de Emergencia. En una intervención periodística, el secretario general de la gobernación, Ricardo Spinozzi, anunció que no se entregaría alimentos en todo el día y luego devino el silencio oficial, dada el carácter de la información y las posibles reacciones sociales.

Una vez que logró organizarse medianamente la atención a los autoevacuados por medio de la apertura de dos centros de distribución en la ciudad, el Comité de Crisis por intermedio de la secretaría de Estado de Promoción Comunitaria de la provincia y del Ejército Argentino, distribuyó 60.800 cajas con alimentos que representan 486.400 kilogramos destinado a la población autoevacuada.

El referido organismo puntualizó que durante la primera etapa de asistencia programada (… varios días después del comienzo de la tragedia), tenía por objeto la provisión de alimentos a los damnificados por las inundaciones, se cubrió con la entrega por parte de la secretaría de Estado de Promoción Comunitaria y del Ejército Argentino.

Se precisó que la cantidad de alimentos a los autoevacuados asciende a 60.800 cajas, equivalente a un total de 486.400 kilogramos, que posibilitan abastecer alimentariamente a 300.000 personas aproximadamente, tomando como medida un grupo familiar promedio. Oficialmente se dijo que ello representa que todas esas personas estarán alimentadas durante por lo menos cuatro días tentativamente.

También se consignó que se están concediendo 100 mil raciones elaboradas diariamente, para 50.000 personas en los centros de evacuados, además de 150.000 kilogramos de víveres secos a organismos no gubernamentales para su elaboración.

Sin embargo, después de haber comenzado la semana pasada con agua en sus hogares y en medio de una conmoción, muchas personas comenzaron esta otra con dificultades en la subsistencia. “En la fila, los rostros cansados y hambrientos de quienes perdieron todo eran desgarradores. Algunos estuvieron esperando durante casi todo el día, pero finalmente se fueron con las manos vacías” describía diario El Litoral en su edición del lunes 5 de mayo.

Las cajas se terminaron de golpe o muchos se quedaron con las manos vacías. ¿Porqué? Las dudas las sembró el propio gobernador de la provincia, Carlos Reutemann, quien en un reportaje realizado por Jorge Lanata en Día D, admitió que las cajas no alcanzaron para cubrir la demanda, en medio de sugestivas referencias a punteros políticos “infiltrados” entre los necesitados.

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