Depredación de la fauna autóctona
Fuente: coopcolorado.com.ar

Depredación de la fauna autóctona

Se trafican animales vivos, especialmente monos, tortugas y grandes loros (papagayos, guacamayos, etc.) para mascotas. También se cazan animales para traficar su cuero como yacarés, carpinchos, boas (sobre todo en nuestra zona “cusidyú”) y se diezman animales cuando se organizan cacerías: pumas, zorros, venados de las pampas, tatús mulitas, etc., por el solo placer de matar y lucir esos “trofeos” bajo la forma de cornamentas, cueros enteros o animales embalsamados. La disminución de una especie puede ser tal que puede llevar a su desaparición. Además si esta desaparece, seguramente puede provocar el aumento notable de otras especies que les sirven de alimento, alterándose de esta forma el natural equilibrio ecológico.

Como ejemplo de estos controles podemos citar a:

-A) Las serpientes que al alimentarse de pequeños mamíferos, como roedores, controlan que su población no aumente y sin embargo son víctimas de la depredación del hombre.

-B) Las aves rapaces: lechuzas, halcones, aguiluchos, chimangos, etc., que por la misma razón deben ser preservados.

-C) Sapos que se alimentan de pequeños insectos y moscas.

-D) Escorpiones que controlan la población de cucarachas, grillos, polillas y hormigas. Y la lista sería interminable.

Nuestra ciudad no escapa a este exterminio de la fauna y a pesar de los controles, e incluso intervenciones policiales exitosas en las cuales son incautados los animales, los responsables de este vil comercio gracias a leyes benévolas recuperan su libertad para continuar con sus fechorías.

¿Cómo se puede combatir esta deleznable actividad?

1)- Enseñando en el hogar a nuestros hijos, desde pequeños, que los animales silvestres nacieron para estar allí, en su lugar de origen, y aprender a observarlos y disfrutarlos en su ambiente natural: creciendo y reproduciéndose y no sometiéndolos a cautiverio que los entristece e impide su multiplicación al no poder aparearse.

2)- Fomentar en los niños actividades de contacto con la naturaleza: campamentos, visitas a centros de protección a la fauna, deportes recreativos y no estimular actividades depredadoras como “trampear pájaros”, cazar con hondas e incluso rifles, que además son peligrosos en manos de chicos.

3)- Inculcar el amor a los animales teniendo mascotas como perros y gatos que llevan miles de años junto al hombre, dispensándole comida en cantidad y calidad suficientes, recreación, cuidados sanitarios y, sobre todo, mucho cariño.

4)- No comprar animales de vida silvestre para compañía. Es la mejor forma de demostrar que los queremos.

5)- Los docentes en las escuelas primarias y secundarias, interesando a los alumnos sobre la importancia del cuidado de la fauna y flora autóctona, promoviendo a tal fin actividades pedagógicas como juegos, charlas alusivas, afiches, exposiciones, trabajos de discusión grupales sobre estos temas y otros relacionados con el cuidado del medio ambiente.

Para terminar, dejo una frase que vi estampada en una remera: “Solamente cuando se haya envenenado el último río, talado el último árbol y matado el último pez, el hombre se dará cuenta que no puede comerse el dinero”.

Por Dr. Carlos Lozeco-Veterinario de Laguna Paiva.

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