El adiós al Padre de la Democracia
El adiós al Padre de la Democracia

El adiós al Padre de la Democracia

Luego del triunfo en las elecciones de 1983, las calles aparecieron empapeladas con este slogan: GANAMOS, PERO NO DERROTAMOS A NADIE, frase que sintetiza la convicción y sentimiento democrático que inspiro al Dr. Alfonsín, durante toda su vida personal y política.

De su gobierno se pueden apoyar o criticar muchas definiciones, planes de gobierno, acciones directas estatales, pero a la distancia y en perspectiva, no se puede encontrar una mancha deshonesta ni de mala fe, por la honorabilidad que impulsaba el accionar desde la Presidencia hacia todos sus funcionarios. Tuvo en su vida innumerables actitudes con las que se podrá coincidir o discrepar, pero ante cada una y en todas sus actuaciones lo hizo convencido que en ese momento era lo correcto.

Pero no esta demás esta decir, que luego de haber transcurrido 20 años de su alejamiento del gobierno, único en Latinoamérica en juzgar a las Juntas Militares que gobernaron el país, nunca fue procesado, no hubo causas que prescribieron, ni jueces que fueron removidos, recusados ni ascendidos, para eximirlo de sus responsabilidades, simplemente por que nunca se le abrió una causa por su desempeño en las funciones.

Hoy se le reconoce una virtud capital: imbuyó de republicanismo a una sociedad que aprendió a descubrir los valores cívicos escuchando su recitado del preámbulo de la Constitución Nacional. Fuera de su accionar gubernamental, y entrando fundamentalmente en su vida política y personal, nadie puede levantar una sola voz de crítica, por que aprendió de Moisés Lebenhsonn que “el político debe tener doctrina y conducta. Doctrina para que lo entiendan, pero conducta para que le crean”.

Su vida fue, fundamentalmente, una conducta puesta al servicio de su ideología. Por eso que en tiempos como éste, de tanto pragmatismo y donde la política aparece como una actividad menor, y donde los políticos aparecen como buscadores de poder, la vigencia de Alfonsín será extraordinaria.

Al cumplirse 25 años del retorno de la democracia, en Casa Rosada, Raúl Alfonsín expresaba: “Sigan a ideas, no sigan a hombres, fue y es siempre mi mensaje a los jóvenes. Los hombres pasan, las ideas quedan y se transforman en antorchas que mantienen viva a la política democrática.” Fue un honor haber vivido en este país y que Usted haya sido nuestro Primer Mandatario con coraje, paciencia, templanza y terquedad democrática.

Se ha ido el Padre de la Democracia, uno de los pocos patriotas de la República Argentina. Incorruptible, irrepetible. Se ha ido. Se aleja. Pero queda el modelo. Queda el ejemplo. Queda el recuerdo. Sr. Presidente, finalmente nos persuadió de sus convicciones y su accionar, HASTA SIEMPRE.

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