La Economía ante un nuevo proceso de dolarización
Fuente: Archivo El Cronista Regional

La Economía ante un nuevo proceso de dolarización

La dolarización es una sustitución entre monedas, o sea, el dólar sustituye a otra moneda (Peso) en algunas de sus funciones. Por ello es que se puede afirmar que estamos dolarizados hace varios años.

A pesar que nuestro Banco Central emite moneda, y que tiene entre sus funciones la de preservar su valor, la población ha adoptado al dólar como moneda para ciertas operaciones, por ejemplo para ahorrar, que es una de las funciones del dinero.

Dejar de emitir

Entender como se dolariza la totalidad de la economía no es muy difícil; es similar que un cambio de moneda.

Pero a los dólares que reemplazarían al peso no los emite nuestro Banco Central, sino la Reserva Federal de los Estados Unidos, o sea que hay un límite para el circulante, hoy dado por la cantidad de reservas internacionales, en el futuro por el aumento (o disminución) de las mismas. El país deja así la potestad de emisión a los Estados Unidos (vayamos pensando qué hacer con el dinero que se ahorrará al dejar de acuñar nuestra moneda).

¿De cuánto sería la primer emisión que nos «donarían»? de la magnitud de nuestras reservas, al 24 de Julio de 2002 el BCRA contaba con 8932 millones de dólares.

Argumentos para efectuar la dolarización total

El primer argumento, que es muy importante en este momento, es generar estabilidad. Con una cantidad limitada de dólares, que es una moneda de poder adquisitivo estable, se estarían disipando expectativas inflacionarias. Es algo que ya conocemos, pues funciona de la misma forma que la convertibilidad, en aquél caso no se podía emitir sino contra entrada de divisas, ahora sería que ni siquiera emitimos, tenemos circulando las divisas.

Lo segundo que se espera de una medida de ese tipo es un fomento a la inversión. Este fomento se ve ayudado desde dos puntos; el primero por dar claridad a las expectativas económicas de mediano plazo, el segundo bajando las tasas de interés.

Que los escenarios se tornan más predecibles es inmediato, pues se quita la incertidumbre sobre el poder adquisitivo de la moneda y desaparece toda expectativa de devaluación.

La disminución de las tasas de interés requiere de algo más, pues depende en gran medida del riesgo del crédito, y eso no se subsana por el sólo hecho de que se haga en dólares, de hecho hoy los préstamos en dólares tienen altas tasas de interés. Tal vez al comienzo disminuya el interés pagado porque la totalidad de los créditos se pacten en dólares, pero luego se requiere de bajos niveles de riesgo, que se logran con algo más que una economía dolarizada.

Economistas de otros países opinan en este sentido. Por ejemplo, de un país que ha intentado dolarizar podemos citar al ex Ministro de Hacienda de El Salvador: «…disminuye las tasas porque te proteges del populismo, ya que una vez dolarizado es muy difícil que el Gobierno pueda desestabilizar la macroeconomía».

¡Dolaricemos!

Más allá de cuestiones de patriotismo sobre tener una moneda nacional (pienso que el mayor patriotismo es querer el bienestar de quienes habitan este suelo) dolarizar puede traer inconvenientes a la economía.

– Si hoy repartiéramos por igual la totalidad de las reservas internacionales, cada uno de los 37 millones de argentinos obtendría alrededor de U$S 240, pero el reparto no es tan equitativo. Cuando sectores de la población no cubran sus necesidades básicas no podremos ni siquiera recurrir a los bonos, que en última instancia se emite para rescatarlos, pues a los dólares hay que obtenerlos genuinamente…

– Cuando estábamos en convertibilidad, por cada peso existía un dólar en el Banco Central, claro que el Banco podía invertir una proporción «ociosa» de esos billetes, por ejemplo en bonos del Tesoro de los EEUU, con ello ganábamos un interés. Pero los billetes de dólares, a pesar de estar respaldados por esos bonos, no generan intereses.

– Con crecimiento de la economía necesitamos que aumente la cantidad de dólares circulando. Seguir endeudándonos no parece aconsejable, es más, no parece siquiera posible, ¿y tener superávit comercial?…a valor dólar no somos muy competitivos internacionalmente, y vendernos a cambio de «nuestros» dólares se torna muy apetecible, ello complica nuestra situación comercial.

– Devaluaciones de nuestros socios comerciales, o revaluaciones del dólar, nos hace perder competitividad internacional en forma similar a cuando estuvimos 1 a 1 con el dólar, pero ahora sin la posibilidad de optar por un cambio de política monetaria.

– Aumenta la fragilidad bancaria: cuando un banco importante está en problemas, el BCRA se puede convertir en su prestamista de última instancia, estabilizando el sistema financiero. Si el BCRA se queda sin dólares, no puede ni siquiera emitir para ser ese prestamista. Imaginemos que la dolarización les devuelva confianza a los argentinos en sus bancos y mantengan depósitos en ellos, con que uno muestre una señal de insolvencia no lo salva nadie, y los demás caerían como una torre de naipes.

Como dato: según datos del BCRA, al 24 de julio los depósitos en los bancos ascendían a $61168 millones, unos U$S 15292 si los tomamos a $4 por dólar, y las reservas eran de U$S 8932 millones en el BCRA y de U$S 315 millones en los otros bancos. Por algo no se abre el corralito, ¿no?.

Y entonces…¿qué hacemos?

Objetivos: buscar el crecimiento, con generación de empleo y redistribución del ingreso para equiparar las oportunidades de desarrollo humano.

Escenario: malestar social por la pobreza y el estancamiento, ahorcamiento del sistema financiero con gran fuga de capitales, e incluso una situación internacional nada auspiciosa, con el mismo EEUU en problemas.

Tomar una medida que se parece (pero con más fuerza) a la convertibilidad ¿será la herramienta para cumplir los objetivos económicos en el escenario actual?

A pesar de mi gusto por dejar más preguntas que respuestas, creo que estaríamos atacando los sectores que están en jaque, comprometiendo las posibilidades de éxito.

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