La falta de insumos y las deudas complican al productor agropecuario
Fuente: Archivo El Cronista Regional

La falta de insumos y las deudas complican al productor agropecuario

Luis Lazzaroni, de Confederaciones Rurales de Santa Fe (CARSFE), dijo que se aguarda con expectativa una respuesta del gobierno nacional al reclamo del sector. Piden que se arbitre algún mecanismo para que los precios de los fertilizantes y agroquímicos no estén sujetos al dólar libre. «Ni pesificación ni dolarización. Nosotros queremos alguna medida que nos permita contar con los elementos para desarrollar la próxima cosecha».

«El pequeño y mediano productor no sabe qué hacer porque no puede saldar sus deudas anteriores ni los precios actuales, y aunque tenga buenas intenciones, no tiene plata para pagar», se quejó el ruralista.

Lazzaroni resaltó que tan grave como la inaccesibilidad a los insumos es la falta de gasoil. «El gobierno es muy lerdo para responder y desvía la atención para otro lado». El dirigente consideró que la ausencia del combustible es «fatal» para la próxima campaña.

El Secretario de Agricultura de la provincia, por su parte, admitió que ya escasean algunos insumos, aunque la situación está siendo paliada. Advirtió que probablemente la faltante se agudice cuando en los próximos quince días los productores decidan sus siembras y requieran los «cura semillas».

Comentó que para salir del paso, algunos optaron por usar el remanente de la cosecha pasada, otros se inclinaron por productos con componentes nacionales, o hubo quienes trataron de llegar a acuerdos particulares con los proveedores. En el caso de los precios en dólares, el inconveniente es la falta de dinero en efectivo, que se torna imprescindible para poder acceder a los insumos.

Oscar Aloatti admitió que se registró una notable reducción de las operaciones destinadas a la compra de fertilizantes, que en su mayoría son importados desde Europa Oriental o Estados Unidos. El productor sabe que eso incide en el rinde y éxito de su cosecha, pero evalúa costos y actúa en consecuencia.

El principal problema, según reconoció, lo constituyen las deudas «viejas» contraídas por las siembras anteriores. Esos compromisos fueron pesificados primero y dolarizados después, trabando prácticamente por completo el circuito comercial. Frente a ello, el gobierno de Santa Fe propuso a la Nación que las deudas se mantengan 1 a 1, y que la diferencia se compense a través de las retenciones. Pero hasta el momento, no hubo respuestas.

La próxima siembra será de trigo, a partir de junio. Hasta el momento, la intención de superficie sembrada es similar a la del año pasado: casi un millón de hectáreas. Los problemas más severos se presentarán en la cosecha gruesa con el girasol en agosto y el maíz en setiembre. Esas semillas son híbridos y necesariamente deben ser compradas por el productor, a precios que ya en estos momentos aparecen casi por las nubes.

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