La recesión, una pesada carga para Sola y Brusa
La planta de la firma Sola y Brusa en Franck, provincia de Santa Fe Crédito: El Cronista Regional
Economía
21/01/2004

La recesión, una pesada carga para Sola y Brusa

Con 40 años de trayectoria, la reconocida firma Sola y Brusa de Franck atraviesa -como todos los sectores de la economía Argentina- uno de los momentos más difíciles. Después de tres años de recesión, mantiene una planta de personal de 140 empleados y un lugar de privilegio en el rubro como líder en ventas entre las marcas nacionales.

Según un informe de CAFAS -Cámara Argentina de Fabricantes de Acoplados y Semirremolques- en base al registro de la propiedad de automotor, la empresa estuvo posicionada en el primer lugar en ventas durante el año 2000 entre las marcas nacionales y en segundo lugar en el total de marcas, ranking que lidera la brasileña Ramdon. En el primer semestre de 2001 mantuvo ese liderazgo, a pesar de la caída en las ventas de acoplados de marcas nacionales, que de todos modos resultó muy inferior a la caída en la venta de unidades importadas.

Sin embargo, representa un caso testigo de la magnitud de la actual crisis económica, teniendo en cuenta que se trata de una firma de importancia para la región y el país. Puntualmente, las ventas totales de Sola y Brusa bajaron un 25 por ciento en el primer semestre de 2001 en comparación al primero de 2000.

En diálogo con El Cronista Regional, Carina Sola, representante de la firma, advirtió que “gracias a una buena administración durante años, la empresa tiene una sólida situación económica y financiera en el contexto de recesión que estamos viviendo. Esto nos permite tener una financiación propia que es una de las mejores del mercado y eso a la hora de vender influye bastante”.

En virtud de este panorama, sus autoridades debieron adoptar una política concreta en relación al personal para afrontar la crisis. “Con respecto a los empleados -aclaró Sola- ocurrió que en septiembre la venta bajó bastante, entonces la empresa otorgó parte de las vacaciones a partir del mes de octubre al personal con mayor antigüedad, al que le corresponde una licencia superior a las dos semanas. Es un recurso absolutamente legal”.

Además despejó dudas acerca de la posibilidad de despidos. “No se ha despedido ni suspendido a nadie, ni siquiera se ha reducido la jornada laboral. La empresa tiene muy en cuenta a su personal, a diferencia de lo que pasa con las grandes empresas, que cuando los números no cierran, no tienen tantas contemplaciones con la gente a la hora de suspenderlos o despedirlos”.

“En nuestro caso -destacó- tratamos de mantener al personal hasta las últimas consecuencias y antes de un despido se optaría por la reducción de jornada, en caso de llegar a ser necesario. Eso por el momento no está contemplado”.

Futuro incierto

Carina Sola reconoció que se “vive el día” porque teniendo en cuenta como está la situación económica “no se puede planificar a largo plazo. Por lo tanto, no sabemos que pasará mañana”.

Recordó que la recesión comenzó en el año 1999 y que los años 1997 y 1998 fueron años buenos para la venta. “En la actualidad, hay una capacidad productiva ociosa que implica un costo. No sabemos hasta cuando se mantendrá esta situación porque todo dependerá de cuanto se venda mes a mes” insistió.

Por otra parte, reveló la “guerra de precios” que se ha instalado en el mercado, que hace que la fabricación de acoplados no sea una actividad demasiado rentable. “Los márgenes de utilidad son mínimos, casi inexistentes” remarcó. “Eso complica más las cosas, porque si bien la calidad del producto es reconocida, en épocas de crisis la gente mira primero el precio y deja de lado la calidad”.

Asimismo, explicó que existe una atomización marcada del mercado, producto de la aparición de pequeñas empresas en los últimos años. En la actualidad, hay más de 100 fábricas de acoplados en todo el país.

De todos modos, recalcó que la calidad del producto es reconocida y la política de trabajo de la empresa ha sido seria y honesta tratando siempre de satisfacer al cliente. Esas son las armas de una empresa que representa una fuente laboral importante en la localidad, ante una crisis económica sin precedentes.

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