Migraciones: realidades que imponen cambios
Un estudio titulado “Migraciones en la Provincia de Santa Fe. Período 1991-2001” realizado por Gustavo Peretti, integrante del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad Nacional del Litoral, demuestra que los saldos migratorios negativos más pronunciados se registran en las localidades con menos de 2.000 habitantes: – 10,4 % en ese período.
En ese trabajo se intenta calcular los saldos migratorios acaecidos en la Pcia. de Santa Fe en el período intercensal 1991-2001. Los saldos migratorios permiten calcular la diferencia entre las personas que emigraron y las que arribaron a un determinado espacio, en base a la población total o grandes subgrupos poblacionales.
Al discriminar por departamentos, se puede observar que sólo tres de los diecinueve departamentos presentan saldos migratorios favorables (departamentos Castellanos, Las Colonias y San Jerónimo), los cuales se ubican en el Área Centro. En Área Norte, los departamentos que presentan saldos migratorios negativos más pronunciados, son los que se localizan en el extremo norte de la mencionada área. Cabe destacar que en el sur provincial los departamentos de Constitución y Rosario revisten saldos migratorios negativos pronunciados.
La labor del investigador si bien no incluye información en particular sobre migraciones rurales, nos permite arribar a dos conclusiones: por un lado, que los distritos que más perdieron habitantes son aquellos más pequeños desde el punto de vista poblacional; por otro lado, una tendencia general en la provincia es que una parte importante de las migraciones ocurren en zonas vinculadas a la actividad agrícola ganadera. La mayor pérdida poblacional se produce en la “Región ganadera del norte”, según el estudio. Valores negativos importantes ocurren también en las regiones de “cultivos tropicales”, “hortícola arrocera” y “urbano industrial”. La región “Agrícola Ganadera” y “de la Cuenca Lechera” tienen un comportamiento migratorio negativo muy bajo.
Con estos elementos, podemos tener un panorama de la tendencia migratoria en la provincia de Santa Fe y sumar desde nuestras propias investigaciones, algunas conclusiones que deberían considerarse seriamente a la hora de planificar políticas públicas.
Los dramas provinciales y nacionales más graves son la falta de alimento y trabajo. Uno de los sectores más castigados es el campo. La vulnerabilidad de los distritos al interior de los departamentos Las Colonias y La Capital, permiten observar en algunos casos instantáneas de pueblos fantasmas. Cientos de familias huyen por el hambre y la miseria desde zonas rurales potencialmente ricas a deprimidos aglomerados urbanos saturados de demanda alimentaria y laboral. Las causas son diversas: falta de trabajo; desalojo por incumplimientos impositivos o de rentas; ejecuciones y remates por deudas con sus consecuentes pérdidas de tierras, animales, maquinarias; y -en algunos casos- víctimas de manejos espurios desde espacios de poder económico de perfil terrateniente.
Algunos datos extraoficiales recogidos por este periódico permiten asegurar que la situación en algunas localidades es alarmante: por ejemplo, Humboldt debe asumir desde comienzos de este año, no menos de 20 “nuevas” familias que llegaron al pueblo procedentes del interior provincial u otras provincias como Chaco o Santiago del Estero. Un caso que se repite en otros distritos.
De más está decir que la Argentina no delinea políticas de estado nacionales. El gobierno de la Provincia de Santa Fe por su parte, sólo recurre a paliativos con recursos de la administración central (planes de empleo temporario y alimentarios) y desarrolla escasas políticas productivas. Sólo algunas comunas y municipios afrontan la realidad con decisiones que apuntan a la contención de muchas familias que situación de riesgo, y los menos, insinúan políticas integrales a futuro.
El punto de partida para salir de esta situación marcada por el éxodo rural está en la voluntad política de las administraciones comunales y municipales del interior, que con autonomía e integración regional, están en condiciones de generar cambios en la realidad de sus habitantes.