Red latinoamericana «Ciudad de los Niños»
Fuente: Prensa Gobernación

Red latinoamericana «Ciudad de los Niños»

Este proyecto, creado por Tonucci, convoca a los intendentes del mundo a generar mecanismos de participación para escuchar a los chicos, a fin de generar «una nueva manera de pensar las ciudades». La propuesta contempla la creación de Consejos de Niños, integrado por chicos que, jugando, debaten y diseñan iniciativas para dar a las ciudades un perfil más a su medida, más humano.

En el encuentro realizado en el centro cultural Casa España de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en la capital provincial, se firmó el documento de intención para sentar las bases en Santa Fe para la futura conformación de esta Red Latinoamericana, al tiempo que se presentó a la provincia como «la primera que asume el desafío de construir políticas públicas para la infancia en el territorio, en cada municipio y en cada comuna».

En ese marco, Binner y Tonucci –quien fue declarado Huésped de Honor por el mandatario santafesino– presentaron las líneas de acción del proyecto a un importante número de intendentes y presidentes comunales de localidades santafesinas y de otras provincias argentinas, así como representantes de gobiernos de Perú, Colombia y Uruguay.

También participaron del encuentro los ministros de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti; de Innovación y Cultura, María de los Ángeles González; de Educación, Elida Rasino; y de Desarrollo Social, Pablo Farías.

Sentar las bases de una sociedad inclusiva

En su discurso, el gobernador recordó que en el año 1994, cuando era candidato a intendente de la ciudad de Rosario, «los periodistas nos preguntaban qué ciudad imaginábamos para Rosario, y decíamos que imaginábamos una ciudad de los niños, en referencia a la filosofía que aplicaba Tonucci».

«Esto significó un derrotero en nuestro accionar. Cuando tenemos un problema y no sabemos cómo resolverlo, pensamos en los niños y se nos aclara mucho la razón de nuestro ejercicio de gobierno y encontramos la solución, que tiene que ver básicamente con preguntar a los niños, a la gente, con hablar y concertar. Esta es una de las bases fundamentales de una sociedad inclusiva para la cual todos tenemos que trabajar», afirmó el gobernador.

Posteriormente Binner mencionó que a su criterio «hay cuatro puntos de partida para esta construcción: el primero es que «si una ciudad es buena para los niños, es buena para todos». Cualquier dificultad que haya, si la solución la pensamos en función de los niños, seguramente se verán beneficiados todos los ciudadanos», aseguró.

El segundo punto es que «en el ejercicio de gobierno nosotros no tenemos que hacer «políticas para la infancia», sino «políticas con la infancia», con los niños, con los jóvenes, con la gente. Así se allanan muchos caminos y dificultades y se hace más fácil encontrar respuestas», continuó. «Ellos (los niños) no son personas condenadas a esperar, sino que tienen opiniones, y en la medida en que se le pregunta nos encontramos con muchas sorpresas», dijo Binner.

Al respecto, recordó que el «Congresito de los Niños», que se hizo en ocasión del tercer Congreso de la Lengua Española, «fue un punto de partida para hablar con los niños, de preguntarles y de generar opiniones que permitieran pensar no en políticas para, sino con los niños y pensar en la sociedad en su conjunto».

El tercer punto está vinculado con «una alta demanda de la sociedad, que es la inseguridad, que hay que abordarla integralmente y ver cuáles son sus causas. Pero no hay mayor seguridad guardando a los niños, sentándolos frente al televisor o dándoles todas las comodidades que puedan tener en su dormitorio. La mayor seguridad está en que salgan a la calle y que conozcan los riesgos; para acompañar ese proceso están los padres, los familiares, los vecinos y los maestros».

Sobre este tema el gobernador destacó que «hay que partir de la base de que es mucha menos la gente mala que la gente buena, y si nosotros generamos políticas para la gente buena, vamos a generar políticas para todos», enfatizó.

El cuarto tema de importancia, «que es fundante en el pensamiento de la Ciudad de los Niños, es el juego: los niños tienen que jugar porque ahí construyen el asociativismo y la socialización, que es tan importante para la construcción humana y social. En ese juego de los niños está la posibilidad de construir una sociedad mejor».

La experiencia en Rosario

Posteriormente Binner recordó la experiencia plasmada por la ciudad de Rosario con este proyecto, «experiencias que aún perduran, porque no tuvieron momento de florecimiento y luego se agotaron».

En Rosario, «La Ciudad de los Niños» nace en 1996 con la creación del «Consejo de los Niños», por distritos de descentralización y grupos de Niños Proyectistas para la planificación urbana.

Entre las diferentes creaciones de este Consejo, el mandatario santafesino se refirió al Día del Juego y la Convivencia, que surgió cuando «un día los Consejos de Niños decidieron que un día al año se juega, y se juega en todos lados. La propuesta de los chicos fue ir al Concejo Municipal, hablaron con los concejales y les dijeron que querían que un día al año sea un Día de Juegos y se sancionó la ordenanza que designa al primer miércoles de octubre como el Día del Juego y la Convivencia».

También mencionó que por iniciativa del Consejo de Niños se llevó adelante una propuesta para llevar la sede de estos consejos a una estación emblemática desocupada del ferrocarril.

«Fue muy interesante la forma en que se eligieron estos consejos, porque chicos de 4° y 5° grado eligen sus delegados. Y se buscan niños no solo en las escuelas, sino en vecinales, en barrios, en cooperadoras, en clubes, para que los chicos representen a sus compañeros de ese distrito».

El Tríptico de la Infancia

A partir de esta experiencia Binner comentó que en Rosario se generaron tres instituciones que constituyen el Tríptico de la Infancia. «El primero fue La Granja de la Infancia, que es un lugar cerrado con montañas de tierra, lo que genera hacia el interior una especie de lugar acotado y desvinculado del resto de la ciudad».

«Allí está todo lo vinculado a la cultura rural llevado a la ciudad, con animales de campo, de granja, laboratorios donde se trabaja con elementos vegetales, fábricas donde se recicla papel, entre otros emprendimientos y lugares de juego».

También funciona el Jardín de los Niños, que tiene tres momentos: «lo mítico, donde está la montaña, el agua que canta, la llama que habla, y hechos relacionados con las culturas ancenstrales y que tienen importancia en la formación de la mente infantil. Después está el Mundo de Davinci y de la ciencias, la máquina de sacar agua, la de volar, y las experiencias prácticas, con el trepar, las máquinas del sonido, y otras expresiones científicas y artísticas que significaron un importante crecimiento de la humanidad», describió el mandatario santafesino.

La última experiencia es La Isla de los Inventos, «que significó la recuperación de una estación de ferrocarril por la que hubo una disputa, ya que por intereses económicos allí se quiso construir un shopping, a lo que resistimos para que sea un espacio para lo público», comentó.

«Allí se construyó la Isla –prosiguió–, donde están las grandes obras del hombre como el ferrocarril, el correo y todo lo vinculado a la comunicación, un observatorio de los astros y una serie de actividades complementarias al resto de las experiencias».

«Todo esto demostró que vale la pena trabajar por los niños que, como decía Florencio Escardó, «son el sismógrafo de la sociedad», porque si los niños andan bien, la sociedad anda bien», destacó Binner.

En el tramo final de su discurso, el gobernador dijo que «pensar en los niños significa pensar en la sociedad y en construir una sociedad mejor, y esta experiencia se la queremos transmitir a cada pueblo y ciudad de la provincia, para que la observen y la tomen en base a la realidad de cada lugar, pero con la base que es la participación de los niños».

Por último, volvió a mencionar que «no tenemos que pensar en políticas para los niños, porque si no, seguimos fragmentando nuestra sociedad: tenemos políticas para los ancianos, para los desocupados, para los que no tienen derechos, etc. Debemos trabajar políticas para la sociedad en su conjunto, para una sociedad inclusiva, y estas deben pensar en los niños e incorporarlos como parte de la solución de los problemas, y no como parte de los problemas que hay que solucionar».

Tomar a los niños como parámetro

El pedagogo italiano Francesco Tonucci explicó la intención de su proyecto, que consiste en «armar un taller de trabajo para proponer la Ciudad de los Niños a la provincia de Santa Fe, a la Nación argentina y a los países de Sudamérica que estén interesados en el mismo».

«Hoy se firma la intención para crear una red de ciudades argentinas y centro – sudamericanas que adhieren al proyecto y, con esta Red Argentina, entran en la Red Internacional de la Ciudad de los Niños», explicó Tonucci, quien comentó que en el encuentro se informó a las ciudades interesadas qué significa ingresar a este proyecto, «que es difícil y al que pueden entrar pocos, solo aquellos que se animen».

«El objetivo fundamental del proyecto es que necesitamos de una ayuda para salir de la condición absurda que hemos creado. Las ciudades están muriendo, las alarmas ambientales son conocidas y solos no podemos y no queremos salir de este problema. Y los niños pueden ayudarnos, asumiendo un papel nuevo, no tanto como personas que tenemos que formar para que se parezcan lo más posible a nosotros, sino al contrario, tomarlos como parámetros nuevos de la ciudad. No porque sean mejores que nosotros o sean buenos, sino porque son otros y nosotros estamos olvidándolos, como a los ancianos, los minusválidos o los pobres», dijo Tonucci.

El pedagogo italiano manifestó que «abrirse a los niños significa escucharlos, pero no para dejarlos contentos, sino para aprender. Los niños tienen cosas para enseñarnos».

«Lo que proponemos es un tema político, no educativo», aclaró Tonucci. «Lo que sale de este proyecto es una nueva filosofía del gobierno de la ciudad, no un programa de servicios o asistencia social, sino que sigue y debe tener continuidad, pero debe ponerse principalmente en la cabeza y corazón de los intendentes. No es un proyecto educativo para los niños; al contrario, es para ver si nosotros aprendemos algo de ellos, es para la ciudad».

Al respecto Tonucci comentó que existe en Europa una experiencia de consejos infantiles, que se llamaban Consejos Comunales de los Chicos. Es una experiencia francesa que nace en los años ’70 y es una experiencia educativa, de educación cívica. «La idea es que, para que los niños entiendan cómo funcionan los organismos de gestión democrática de una ciudad, repitan o imiten la experiencia del consejo. (…) Dentro de la experiencia educativa es como un juego de rol. Pero no tiene que ver con nuestra propuesta».

«Nuestra propuesta nace con otro objetivo que se llama Consejo de Niños, no tanto porque se parece al Concejo de adultos, sino porque son niños que dan consejos al intendente. (…) El Consejo de los Niños no se debe parecer en nada al Concejo Municipal de los adultos y en nada a la escuela», puntualizó.

Sobre la metodología, Tonucci dijo que «en nuestra experiencia, los niños son elegidos por sorteo, por lo cual es una casualidad, no hay una campaña electoral y trabajan no por un proyecto propio sino sobre la ciudad verdadera, dando ideas y consejos al intendente para modificar la ciudad para que sea más adecuada a los niños. ¿Por qué los niños pueden ser útiles para el cambio de la ciudad? No quiero decir que los adultos se equivocan, es que los adultos tienen una mirada reducida».

«¿Cuál es el sentido? No es de renunciar a nuestros papeles de adultos, en absoluto», pero «los niños son los que nos garantizan la otra mirada. Sumando lo que dicen los niños y lo que sabemos los adultos, podemos estar más tranquilos de representar a todos. Y esto se hace, no para que los niños se queden contentos, como hacemos muchas cosas, sino para cambiar la ciudad, este es el sentido político. Por eso digo que no tiene un sentido educativo».

Un proyecto que exige el cambio

Esta Red Internacional se extiende por Italia, España, Argentina y «está creciendo en varios países de Sudamérica», dijo Tonucci. «Pero no es una red multitudinaria, tiene alrededor de 150 ciudades entre estos tres países, pero yo no estoy muy interesado en que crezca mucho, me gustaría que siga creciendo a medida que los políticos estén convencidos y estén dispuestos a hacer lo necesario para que se desarrolle correctamente».

«Probablemente no valga la pena hacer este proyecto –reflexionó el pedagogo–, a menos que tengan valor, porque es un proyecto muy comprometido en el cambio, y el cambio siempre cuesta. Lo que los niños piden es que cambie la política, y que cambie la política es incómodo para los políticos».

El italiano destacó que hoy, en las ciudades, «los niños van perdiendo el juego, y con ello van perdiendo autonomía y libertad, porque no se puede jugar estando vigilados, no se puede acompañar a un hijo a jugar, es un oxímoron (una contradicción en términos), hay que dejar a los niños al jugar».

«Normalmente lo que vemos en la ciudad son espacios con rejas para que los niños jueguen, para ser seguros, y un niño no quiere que sea peligroso, pero tampoco demasiado seguro. El espacio que los niños piden como espacio de juego es la ciudad, que no es un espacio dedicado al juego, ni con juguetes para niños, porque el espacio de juego debe crecer con los niños», concluyó Tonucci.

Antecedentes

Tonucci es un prominente pedagogo e investigador italiano que dirige el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Cognición del Consejo Nacional de Investigaciones en la ciudad de Roma. Asimismo, estudia los aspectos psicológicos de la experiencia escolar, la relación de los chicos con los mayores y el lugar que se les brinda en la ciudad que habitan.

De acuerdo con la observación de que los niños experimentan una gran soledad propuso La Ciudad de los Niños. Muchas ciudades del mundo integran la Red de las Ciudades de los Niños y piensan, junto con los chicos, cómo hacer frente al profundo malestar de las grandes metrópolis, la mercantilización de la vida cotidiana y la ausencia de espacios de juego y convivencia. En la ciudad de Rosario el proyecto comenzó a desarrollarse en la intendencia de Hermes Binner.

Con el seudónimo de Frato, el pedagogo italiano ha publicado viñetas y libros, ilustró otros materiales bibliográficos y realizó cartelería y afiches para diversas campañas. En marzo de 2005 se creó la muestra lúdica «Frato en Volumen», la que se exhibirá en la ciudad de Santa Fe para el lanzamiento de la Red Latinoamericana de las ciudades.

Entre los libros de Tonucci figuran «Con ojos de niño» (1983), «Niño se nace» (1985), «Cómo ser niño» (1985), «La soledad del niño» (1994), «Enseñar o aprender» (1994), «Con ojos de maestro» (1995), «La ciudad de los niños» (1996) «!Si no hacéis como yo! (1995), «Cuando los niños dicen ¡basta!» (2003), entre otros.

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