Un pedazo de historia sobre rieles
Museo Ferroviario en Santa Fe
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21/01/2004
ferrocarriles

Un pedazo de historia sobre rieles

En la esquina santafesina de Hipólito Yrigoyen y San Luis, donde otrora funcionaran las oficinas del Ferrocarril Francés, se encuentra hoy el “Museo Ferroviario”, algo de lo poco que queda de los ferrocarriles argentinos, que décadas atrás vivieron épocas de esplendor y que hoy están sumidos en el olvido.

La leyenda que luce un pizarrón del lugar, es elocuente al respecto: “Un tren, de una vez, transporta una carga equivalente a cincuenta camiones, gasta cuatro veces menos combustible, circula por su propio camino y lo conduce un solo hombre. Esto baja los fletes. ¿Porqué se ignora el ferrocarril en el MERCOSUR”. Por eso es que muchos no se explican la desaparición de este medio de transporte en gran parte de nuestro país.

Al trasponer las viejas puertas del también añejo edificio, uno se encuentra con imágenes y recuerdos que, años atrás le eran familiares, máxime a quienes provenimos de familias ferroviarias y que usábamos al tren frecuentemente como medio de transporte.

Este Museo posee una comisión directiva, integrada por Andrés Alejandro Andreis (presidente); Carlos Castellanos (vice); Daniel Otero (Secret. de Prensa y Relaciones Públicas); Miriam Kiberling (tesorera) y Otto Yud (secretario general). Vocales: Rubén Tenutta, Paulino Vidaurrázaga, Angel Guissani, Caludia Andreis, Julio Quinteros y Javier Oñate.

Para conocer más detalles de este museo, primero en el interior del país, El Cronista Regional dialogó con su presidente, Andrés Andreis.

-¿Desde cuándo y porqué iniciativa funciona el museo?

-“Ya estamos por cumplir los cinco años. La iniciativa es de 1989, cuando veíamos que el ferrocarril poco a poco se iba degradando. Algunos visionarios de la cultura y memoria ferroviaria, comenzamos a rescatar todo lo que se podía dentro del rico patrimonio, llámense archivos, carpetas, fotografías, elementos de geodesia, tracción, faroles, relojes. En fin, toda un área inmensa que el ferrocarril cubrió. Costó y se trabajó mucho, pero la realidad es que en la ciudad de Santa Fe tenemos el primer museo del interior del país y lo que estamos haciendo ahora es mantenerlo, acrecentarlo, darlo a conocer y, especialmente, también apuntamos a que el Ferrocarril regrese pleno y total algún día, como se merece Santa Fe, su región y el país. No solamente para que vuelva a cubrir aquellos 46 mil kilómetros de vía que teníamos en 1947, sinó que también sea, como antes, una fuente inagotable de trabajo y de unión entre los pueblos. Entonces, desde el Museo Ferroviario hacemos docencia, mostramos el rico historial de los ferrocarriles argentinos, que dieron impulso y progreso a la Argentina”.

-¿Qué es lo que pueden ver los visitantes en el Museo?

-“Lo primero que aprecian es el edificio, que fue pionero de los ferrocarriles, construido allá por 1885. El diseño perteneció al ingeniero escocés Washington Hiume, que fue el primer diseñador de los ferrocarriles regionales. Aquí se planificaron las primeras trazas desde Santa Fe hacia las colonias del oeste. También se pueden encontrar con gratísimas cosas que pertenecen al pasado ferroviario: la mesa de señales, un coche motor y una locomotora construidos a escala, que tienen arriba de ochenta años; fotografías del antiguo Ferrocarril Santa Fe, de la época cuando se abrían picadas en los montes para penetrar el progreso a través de las vías. Encontramos una sala de enfermería; otra de telecomunicaciones; libros de contabilidad que datan de 1895; la sección tracción donde mostramos los elementos que pertenecieron a la época del vapor; la sala de ferromodelismo donde chicos, jóvenes y grandes ven los trenes en su marcha casi real ambientando aquellas épocas donde los ferrocarriles surcaban por campos, sierras y montañas. Y en el último año pusimos una Sala de Cultura, donde muestran sus trabajos los artistas locales, regionales, pintores y escultores”.

-“¿Qué siente un ex ferroviario sin este medio de transporte y fuente de trabajo?”

-“Yo soy un nostálgico. Desde que me alejé del ferrocarril, vivo con esa nostalgia instalada al igual que muchos de mis compañeros y tanta gente. ¿Cómo no vamos a extrañar el silbato diario de las locomotoras, las pitadas profundas de aquellos talleres como el de Laguna Paiva y San Cristóbal?, todo un movimiento singular y único que originaba el ferrocarril. ¿Cómo no vamos a sentirlo, especialmente cuando sabemos que éramos tantos los ferroviarios hasta 1989, año en que comenzó esta debacle, este plan demoledor de los ferrocarriles, y que es vergonzoso decir que es un caso único en el mundo en donde el ferrocarril no exista en la Argentina. Únicamente pueden gozarlo en Capital Federal y Gran Buenos Aires, con sus trenes urbanos y suburbanos. Pero el país que constituye la República Argentina no tiene ferrocarriles. Eso no lo podemos admitir, por eso es que desde el Museo Ferroviario nunca vamos a bajar los brazos, queremos hacer docencia y decirles a nuestros jóvenes que el ferrocarril tiene que volver, que vamos a necesitar brazos, técnicos, ingenieros y obreros. Ese es nuestro mensaje, para que el ferrocarril sea una realidad plena y absoluta”.

Por último, Andreis instó a colaborar a la comunidad.

-“Desde el año pasado implementamos un proyecto para concientizar, especialmente a familiares ferroviarios que tengan algún elemento del pasado del ferrocarril que pueda ser mostrado al público. Queremos enganchar los eslabones que todavía permanecen en un halo de misterio. Se perdieron muchos archivos y con ellos la historia. Es decir que al ferrocarril le falta hilvanar su historia, y esta se hilvana a través de todos los elementos que se puedan juntar y nos puedan acercar, que son importantísimos. En una fotografía, por ejemplo, tenemos lugares y personas, y esas personas significan mucho para nosotros porque el ferrocarril no fue hecho solamente por grandes hombres, ingenieros, directores; fueron hechos también por el humilde obrero de cuadrilla, el empleado administrativo y el operativo, el cambista, el guarda, el maquinista, aquellos que hoy vemos por las calles. Por eso, bienvenido todo el material que nos puedan acercar aquí, en el Museo Ferroviario, los jueves y viernes de 18 a 20 hs.; y los sábados de 10 a 12 hs.”.

En síntesis, esa añeja casona de Hipólito Yrigoyen y San Luis, en Santa Fe, encierra dentro sus paredes un pedazo de historia escrita sobre rieles. Ingresar a ella es recordar un pasado reciente y soñar con un futuro con trenes, estaciones y todo lo que circunda a la vida ferroviaria. “La Vida es Sueño”, escribió Calderón de La Barca, pero a su vez, soñar no cuesta nada.

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