La cara oculta del desempleo
La cara oculta del desempleo
Economía
Redacción
21 de enero de 2004
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La cara oculta del desempleo

En diálogo con El Cronista Regional, el Licenciado Hugo Arrillaga, investigador de la Universidad Nacional del Litoral, analizó los criterios utilizados por el INDEC para medir los índices de ocupación y desocupación en el país. Destacó la necesidad de interpretar las nociones y conceptos que subyacen detrás de los porcentajes.

“Existen muchas otras formas en que una persona puede estar desocupada y que no se refleja en la Encuesta Permanente de Hogares. En situaciones de desempleo estructural, como es la que tenemos en nuestro país, las personas dejan de buscar activamente empleo. Esto quiere decir que han perdido la esperanza de que el mercado les ofrezca una oportunidad de trabajo y, entonces, es difícil que a lo largo de los años que le lleva una persona viviendo en esta situación, todas las semanas esté realizando una búsqueda intensiva de empleo, porque pierde la esperanza de encontrar trabajo” describió.

Según el especialista, nuestros sistemas de lectura “identifican a esa persona, que es un desempleado, que se comporta y vive como tal, como una ‘persona inactiva’, que es aquel que voluntariamente no está buscando trabajo ni incorporado en el mercado del empleo. A ese fenómeno, nosotros lo identificamos como ‘desocupación oculta’, o sea, cuando leemos el índice de ‘desocupación abierta’, vertido por el INDEC, no da cuenta de lo que está pasando con esta población desesperanzada”.

Planes Sociales: ¿ocupación o mano de obra barata?

Otras formas de desocupación que permanecen ocultas, son aquellas que tienen que ver con la “subocupación”, normalmente el INDEC publica los índices de “subocupación horaria”, que refleja cuál es la cantidad de población que está trabajando menos de 35 horas semanales. Pero existen otras formas de subocupación, una de ellas es la “subocupación funcional”, representa a aquellas personas que están realizando algún trabajo que no se condice con sus expectativas, con sus posibilidades, con sus necesidades, etc. “De toda esta variedad de desocupación funcional -precisó- debemos destacar hoy, por referirse a un volumen significativo de población, el caso de los Planes Sociales, Jefes y Jefas de Hogar, Trabajar; todos los Programas Asistenciales que de alguna manera intentan paliar la situación de desempleo familiar.

“Los Programas Sociales –añadió Arrillaga- se han masificado en un volumen realmente importante. Estamos hablando de más de 2 millones en el país, de aproximadamente entre 40 y 50 mil planes de Jefes de Hogar en la ciudad de Santa Fe, personas que el sistema Estadístico Nacional las lee como ocupadas, pero que en realidad, lo que están recibiendo es casi un subsidio de desempleo porque aquellos que ejercen efectivamente prestaciones, lo hacen por una remuneración muy baja, y fundamentalmente porque cuando desaparezca la voluntad política o la capacidad económica de sostener estos planes, esa población masivamente se desplazará a la situación de desempleo.”

El caso de Santa Fe

El investigador de la UNL recordó que “Santa Fe, desgraciadamente, hace mucho tiempo que viene disputando el primer puesto en el ranking de desempleo a escala nacional, pero no sólo eso sino que Santa Fe es un aglomerado que hace muchos años que se encuentra en esta situación: no llegó a superar su triple proceso de desindustrialización que se dio hacia fines de la década del 70 y principios de los 80, cuando desaparecen las tres plantas de Fiat y todo un conjunto de actividad industrial que en ese momento significaron una pérdida de 7 u 8 mil puestos de trabajo directos en la ciudad de Santa Fe, un ciudad cuyo mercado laboral por entonces, tenía un volumen laboral de aproximadamente 100 mil personas”.

Según explicó Arrillaga, es a partir de ese instante en que Santa Fe, víctima de este proceso de desindustrialización, “salta” a disputar el ranking de desempleo a nivel de la nación, compitiendo desafortunadamente con lugares como Tucumán, más tarde con Concordia, en alguna oportunidad con Mar del Plata. “Pero Santa Fe –advirtió- se mantuvo en ese lugar básicamente porque es un aglomerado que fue incapaz de generar puestos de trabajo en forma genuina. Y no se verifican procesos de inversión genuina, no se verifican procesos de actividad privada, no hubo hasta el momento, (ahora se anuncia otro tipo de políticas que esperemos se verifiquen), políticas activas tendientes a generar y promover actividad económica en nuestro territorio”.

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