Abordajes sobre la crisis argentina: una perspectiva regional
Abordajes sobre la crisis argentina: una perspectiva regional

Abordajes sobre la crisis argentina: una perspectiva regional

Auspiciando una iniciativa que pretende repensar y enfrentar la crisis desde el pensamiento académico y hacia la acción, el pasado siete de junio se llevó a cabo la charla-debate “Cómo se sale de la crisis argentina” a cargo del economista e ingeniero Alberto Rosental. El evento tuvo lugar en la sala G. Gustcher de la Escuela Normal Superior Nº 40 “Mariano Moreno”, y fue organizado conjuntamente por el Banco Credicoop de San Cristóbal y la carrera de Técnico Superior en Administración de Pequeña y Mediana Empresa dictada en el mencionado centro educativo.

Rosental comenzó su exposición apenas pasada la hora 19 ante una importante concurrencia que reunió autoridades municipales y educativas, estudiantes y público en general. El ingeniero apeló a un discurso didáctico y accesible, tratando de soslayar las diferencias generacionales de su auditorio y así ser comprendido por todos los presentes. Propuso una mirada retrospectiva sobre los procesos evolutivos de la política y la economía, pretendiendo definir ciertos conceptos muy actuales, entre ellos el de crisis. “La idea de crisis tiene origen griego. Significa decidir, elegir entre dos posibles caminos. Cuando no se puede decidir por no ser convenientes ninguno de las dos alternativas, aparece el conflicto. Actualmente la Argentina no puede decidir”, afirmó rotundamente el disertante.

Posteriormente se refirió a las formas de poder político en las democracias modernas. La forma más aplicada es la que se basa en el ejercicio de la violencia coercitiva. Rosental explicó que la racionalidad política implica “hacerle hacer al otro lo que no quiere hacer”. La coerción, precisamente, consiste en obligar a otra persona a elegir entre dos salidas u opciones que indefectiblemente son malas. Cuanto mayor sea la violencia coercitiva menor será, en cantidad proporcional, la legitimidad política de los representantes del pueblo. “Esto se nota elocuentemente en un proceso electoral. Nos acostumbramos a tener que elegir entre dos alternativas políticas tradicionales que, ya habiéndolo demostrado con hechos, siempre resultaron negativas”, opinó.

Más tarde trazó un cuadro de situación pormenorizado sobre los sectores hegemónicos que operan en el país. “Los sectores privados, no sólo en la Argentina sino en todo el mundo, crecen porque los sectores públicos tienen déficit. Éstos tienen déficit porque se expropian cosas a ‘juanes’ para dárselas a ‘pedros’. Las expropiaciones pueden ser ilegales o legales (cobro de impuestos). Así se inventa la convertibilidad, por la que se cobra impuestos a los argentinos para financiar dólares que pueden luego servir para pagar servicios de empresas que pertenecen al orden privado. En definitiva, concluimos que nuestros dirigentes, desde Videla hasta Duhalde, ‘son comunistas’, porque atentan contra la propiedad privada”, ironizó el ingeniero. “Esta es la gran paradoja de nuestro tiempo. Todos han jugado a este juego en el que el capitalismo es un sistema donde por lo menos una empresa del sector privado acumula ganancia. No es casualidad que en los últimos años, el único sector de la economía que tuvo rentabilidad positiva fue el de las grandes empresas de servicios”.

Una de las consecuencias más palmarias propias de la perversidad de este proceso es la pobreza. Ésta conforma un círculo vicioso de inconmensurables dimensiones que abarca, según Rosental, implicancias no sólo económicas sino sociales, culturales, sanitarias, etc.. “La escasez de tiempo para producir genera un bajo excedente monetario y, por ende, un escaso poder adquisitivo. Al no haber capacidad de capitalización en la producción deviene el retraso tecnológico. Se recurre al trabajo desde edad temprana lo que conlleva una mayor deserción escolar, mayor analfabetismo y menos probabilidad de recibir información adecuada (por ejemplo, se depende cada vez más de la TV en lata). La educación sobre higiene, alimentación, prevención, etc. se degrada. Así se incrementa el número de familias numerosas y los problemas maritales se complican, hasta llegar a la disolución de la unidad familiar”, explicó en tono de resignación. Cerrando su exposición y dejando de lado tecnicismos de la materia, el disertante hizo alusión a los objetivos a lograr para salir de la depresión. “Se requieren específicamente 200 días de trabajo por año para cada persona competente para trabajar, ocho horas diarias laborales y no más que se puedan valuar en alrededor de tres dólares por día. Pero con semejantes índices de desocupación es impensable lograrlo a corto plazo. Además, no tenemos sistema político que pueda garantizar esto. El que gane más de la cuenta tiene que pagar impuestos caros. Se debe modificar la institución política, y no tiene que haber representantes que duren demasiado en sus cargos”.

“Debemos fomentar los regionalismos, recuperar el entusiasmo interno, elaborar proyectos y hacer inversiones por cuenta propia, aumentar las capacidades creativas La gran esperanza está en la productividad. Para eso es necesaria la recuperación del crédito, no financiero, sino entre nosotros mismos”, concluyó Rosental.

El auditorio, que a lo largo de la exposición amenizó la charla expresando un interés participativo, dio el cierre final con un aplauso.

Informe: Luciano Andreychuk

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