Advierten sobre las incalculables consecuencias de la ola incendiaria que invade a las islas santafesinas
Incendios en los humedales del norte santafesino. Crédito: Gentileza Román Murzyla Villa Ocampo

Advierten sobre las incalculables consecuencias de la ola incendiaria que invade a las islas santafesinas

“Hay 2.000.000 de hectáreas que las dejamos afuera y estamos pagando las consecuencias de haberlas sacados del sistema educativo, del sistema de salud, del sistema de pensamiento y del sistema de conciencia”, reflexionó el especialista Jorge Cappato.

La provincia de Santa Fe arde de norte a sur. Todo indica que cientos de hectáreas de islas y bosques se queman en forma intencional, dejando en evidencia el imperio del capitalismo sobre el reinado de la naturaleza. En diálogo con El Santafesino, el comunicador ambiental Jorge Cappato advirtió que, “con esta ola incendiaria, estamos destruyendo un capital que es muy difícil de recuperar” y analizó el impacto que genera en el ecosistema a corto, mediano y largo plazo.

“A lo largo de todo el Paraná, desde el Río de la Plata hasta el límite con Paraguay, está todo amenazado por el fuego de personas que no miden las consecuencias”, precisó en referencia al territorio asolado por incendios que, generalmente, tienen siempre la misma causa: “los que tienen ganado en las islas quieren más terreno para las vacas”.

“Hay 2.000.000 de hectáreas que las dejamos afuera y estamos pagando las consecuencias de haberlas sacados del sistema educativo, del sistema de salud, del sistema de pensamiento y del sistema de conciencia”, reflexionó en torno a las conductas sociales que originan los incendios.

Inimaginable

El Sitio Ramsar Jaaukanigás comprende 492.000 hectáreas sobre la zona de islas y costas del Departamento General Obligado. “Estamos hablando de uno de los sitios de mayor diversidad de Argentina. Si bien no es un Parque Nacional es un sitio protegido por la Convención Ramsar” que elabora la lista de humedales de importancia internacional por considerarlos dignos de preservación. En dicho sector, Cappato testificó que los incendios “sobrepasan lo imaginable” y dimensionó la magnitud de la catástrofe con el siguiente ejemplo: “es lo mismo que hoy se estuviera quemando la selva alrededor de las Cataratas del Iguazú o de los Esteros del Iberá”.

Por ejemplo, en Villa Ocampo no sólo se están quemando los pastizales sino la selva en galería; esto incluye “árboles de 10 o 12 metros de altura y colonias de monos y yacarés”. El periodista recordó que en esa zona se “ha trabajado y se ha invertido muchísimo dinero para generar un polo ecoturístico para la provincia de Santa Fe”.

“En Rosario la gente salió a reclamar, entonces los recursos van para Rosario pero el desastre que ocurre en el centro y norte de la provincia de Santa Fe no está en los medios de comunicación y es un incendio que ya lleva varias semanas”, mencionó.

Efectos

“Hay una amenaza que va más allá de decir que se están quemando los pastizales. Hay efectos a corto, mediano y largo plazo”, aseguró Cappato. En lo inmediato, se refirió a “una amenaza concreta contra la salud pública”.

Mientras las autoridades sanitarias recomiendan ventilar los ambientes de los hogares y los lugares de trabajo, como medida de prevención contra el coronavirus, el servicio de salud de la Universidad Nacional de Rosario atendió más de 350 consultas por afecciones respiratorias a causa de los efectos de los incendios en las islas del Paraná. Asimismo, “vamos a ver disminuida la calidad del agua para la gente y para las industrias” ya que “el agua del Paraná no va ser la misma después que llueva porque miles de toneladas de cenizas serán lavadas por el agua de lluvia y van a ir a los arroyos que desembocan en el cauce principal de donde toman el agua para potabilizar todas las grandes ciudades ribereñas del Paraná -Corrientes, Resistencia, Santa Fe, Paraná, Rosario-, así como también las medianas y pequeñas poblaciones intermedias”.

También explicó que el ecosistema que se extiende por el valle de inundación del Paraná tiene 30 kilómetros de ancho de islas, bosques, arroyos y lagunas. Además, dicho humedal “es el gran criadero de peces del río Paraná, que es otro capital que se está destruyendo y que también está ligado a actividades muy rentables como la pesca, tanto sea para alimentación humana como para los certámenes deportivos”.

Finalmente, mencionó que “todo esto también tiene un costo económico”. Ahora se evidencia en los recursos empleados para apagar los focos ígneos y, más adelante, se plasmará en la inversión realizada para paliar los efectos de los incendios, tales como, reconstruir las casas quemadas o recuperar la calidad del agua potable.

Conciencia

“Este es un tema de conciencia y de educación”, concluyó el comunicador ambiental. Esto significa, “tener conciencia de no perjudicar a mis conciudadanos” y abogar por una educación donde se enfatice que “la naturaleza tiene sus límites y que los costos que vamos a pagar por infringir esos límites van a ser cada día mayores”.

“Todo este enorme sacrificio involuntario al que estamos siendo sometidos” se tiene que plasmar en la sanción de la “Ley de Humedales que es una norma para proteger este ecosistema”, reclamó Cappato a los legisladores santafesinos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *