Apuntes con perspectiva regional para tender puentes hacia la idea del Salado Valley
Capacitación laboral en el Instituto de Formación de Sauce Viejo. Crédito: Archivo El Santafesino

Apuntes con perspectiva regional para tender puentes hacia la idea del Salado Valley

Refiere a la reciente publicación del empresario y dirigente industrial Javier Martín. Potencialidades de la región y aportes para subsanar falencias que nos permitan iniciar un camino virtuoso para el desarrollo.

Trazando una analogía con Silicon Valley y, se descuenta, salvando las distancias, el empresario y dirigente de la Unión Industrial de Santa Fe, Javier Martín, ensayó una de esas acciones que, periódicamente, “sacude la modorra” por estos pagos santafesinos. “¿Y por qué no crear nuestro Salado Valley?”, lanzó, un disparador que seguro ya encendió una necesaria “usina de ideas”.

Desde mi modesto espacio profesional, me permito anotar algunos apuntes al margen, con la idea de sumar elementos y poner una cuota de energía para esta propuesta para nada utópica. La experiencia territorial posibilitada por la actividad periodística en los últimos 20 años, me permite cosechar algunas nociones del área que circunda a la capital provincial.

Para simplificar mi aporte, aunque la consigna no admita simplificación alguna, sino todo lo contrario, sintetizaré fortalezas y carencias -con su respectiva propuesta superadora- que visualizo en cada uno de los distritos que componen el radio de acción que establece Martín en su paper. E insisto, modestamente, mencionar algunos puntos que no explicitados -aunque contenidos- en el “Valle del Salado”.

Foro empresario – educativo en San Carlos Sud: Empresas y Comuna gestionaron la creación de la Escuela de Nivel Secundario a fin de atender la demanda del sector productivo.

Iniciativas de Parques Industriales regionales: las localidades de San Agustín (Eco Area Industrial); San Jerónimo del Sauce (Parque Industrial y Tecnológico); San Carlos Sud; San Jerónimo Norte; Emilia; son algunas de las localidades que avanzan en el proceso de creación de sus áreas y/o parques industriales.

Cámaras Industriales. Caso Sauce Viejo: la localidad desde su Centro Comercial, Industrial y Agropecuario creó la Cámara de Industriales que agrupa a empresas radicadas fuera del Parque Industrial y que articula con éste acciones en pos de políticas públicas para el sector.

Prácticas profesionalizantes Monte Vera: La Escuela Técnica Nº 324 ha desarrollado en los últimos años Prácticas Profesionalizantes desde materias que realizan acciones de campo con comercios y empresas locales.

Recuperación de emplazamientos productivos. Caso Laguna Paiva: el Complejo Industrial Almacenes de Laguna Paiva en el ex predio ferroviario, emplazó empresas locales y de otras provincias con el fin de aprovechar la capacidad instalada en el lugar. A la espera de una reactivación ferroviaria que mejore los costos logísticos.

Generación de valor en productos primarios Cooperativa Apícola San Jerónimo Norte: la cooperativa apícola que aglutina apicultores de Franck, San Jerónimo Norte y San Carlos Centro, desarrolló varias marcas comerciales y presentó en los últimos años productos derivados de la miel.

Incubadora de empresas San Justo: la Municipalidad de la cabecera que lleva su nombre desarrolla una incubadora de empresas con asistencia técnica -empresas y emprendedores-; ventanilla Pyme de proximidad (vinculación con áreas de empleo y líneas de financiamiento); Oficina de Vinculación Tecnológica en convenio con la UNL.

Parte de este cúmulo de esfuerzos tuvo su articulación hace algunos años en el Foro Industrial Regional, que la Unión Industrial de Santa Fe motorizó desde un cambio de impronta institucional. El actual escenario configura una oportunidad única para reactivar ese espacio de diagnóstico, propuesta y gestión ante los estamentos provinciales y nacionales.

Gobiernos locales, ¡atentos!

Un aspecto no menor es la (insuficiente) articulación de los gobiernos locales con entidades y cámaras vinculadas al sector industrial, científico y tecnológico. Para ello, primero, deben crear y/o fortalecer sus áreas o secretarías de la Producción, en muchas de ellos, inexistentes o relegadas a un segundo plano. Una vez logrado ese primer paso, cada gobierno local debería abrir una mesa de trabajo con el sector privado (empresas) y educativo, a fin de sintonizar las demandas de capacitación, con la oferta educativa y el plan estratégico de cada distrito.

“Recostada geográficamente sobre el valle del río Salado, la gran región metropolitana de Santa Fe abarca a más de 22 ciudades y comunas, o a más de 40 si incluimos desde Paraná en el Este hasta Esperanza, Rafaela y Sunchales en el Oeste. En términos de población, estamos hablando de más de un millón y medio de habitantes localizados en un radio de 100 a 150 kilómetros” introduce el referente empresario.

“Existen numerosas escuelas técnicas e institutos de formación, además de un gran número de universidades como la UNL, UTN, UCSF, UNR, entre otras. Contamos con un amplio sector de ciencia y tecnología, con institutos como el CONICET, CERIDE, INTI, INTA, además del Parque Tecnológico Litoral Centro que actúa como incubadora de empresas del sector científico- tecnológico”.

“También tenemos varios parques y áreas industriales, como el de Sauce Viejo y Los Polígonos I y II en Santa Fe, un Foro de Capital para la Innovación, una aceleradora de empresas de base científico-tecnológica en Santa Fe y otra en Sunchales. Por último, pero no por ello menos importante, existe en esta región un sector productivo potente y diversificado que genera un importante PBI industria junto a una variada producción agrícola-ganadera”.

Y concluye en el primer tramo de su plateo. “Haciendo un análisis comparativo con el Silicon Valley, se podría decir que contamos con varios de los elementos que caracterizan aquel enclave de innovación empresarial. Sin embargo, nos falta mucho para que nuestra región alcance el desarrollo científico, tecnológico y económico observado en el Silicon Valley”. La (re) apertura de espacios de reflexión, análisis y propuesta sería un buen comienzo para animarse a pensar en grande, aunque seamos pequeños.

 

Lic. Exequiel Kay

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