Asesinatos y asesinos despiadados
Avión F-15C del Escuadrón de Mantenimiento Crédito: Department of Defense, Staff Sgt. Matthew Hannen, U.S. Air Force.

Asesinatos y asesinos despiadados

Voy a dejar de lado lo que todo el mundo ya conoce y sabe con certeza a través de los propios actos de integrantes del gobierno de los Estados Unidos y de sus vinculaciones con empresas que están ya participando en el negocio de la guerra y de la reconstrucción: La agresión que sufre el pueblo de Irak está sostenida por objetivos e intereses económicos y de generación de rápidas y enormes utilidades. Secundariamente, hay intereses político partidarios de Bush y de su entorno, muy preocupados por las consecuencias electorales de una recesión de la que no pueden recuperarse.

Vamos a razonar sobre la guerra analizando el escenario más favorable para Bush y su “equipo”. En consecuencia, supongamos que ellos de buena fe estuviesen convencidos en que son ciertos los fundamentos con los que pretenden justificar la agresión y, exagerando todavía más, vamos a suponer que todo sea objetivamente cierto: Que el gobierno de Irak financie el terrorismo, que disponga de armas letales prohibidas, y que Bush se proponga dar al pueblo iraquí la posibilidad de darse un gobierno democrático. No hay, creo, un escenario más favorable para el juzgamiento de lo que está haciendo el presidente norteamericano.

Analicemos, entonces, los hechos y busquemos conclusiones:

Preliminar: Por favor, antes de comenzar el análisis, acudamos a ciertas evidencias insoslayables que, además, son irrefutables por ser prueba documental emanada de agencias de noticias con sede en países agresores y, por añadidura, no cuestionadas por estos que han reconocido “errores” en los bombardeos que han afectado a población civil. La Cruz Roja internacional ha sido también muy explícita al respecto.

Las evidencias a que me refiero son las fotografías que ilustraron el día 2 de abril todos los diarios y, especialmente, las insertas en la primera plana de Pagina 12 y en las páginas 1, 2 y siguientes de Clarín.

1.- Hay que repudiar y combatir el terrorismo. No cabe duda porque los crímenes que comete, las matanzas despiadadas no pueden merecer justificativo alguno. Pero no se lo puede combatir con sus mismos métodos, por ejemplo, ejecutando acciones terroristas, matanzas indiscriminadas, agresiones a ciudades abiertas y victimizando a la población civil. Es lo que está haciendo el ejército invasor mandado por Bush y sus halcones. Si el Sr. Bush cree sinceramente que lo que hace está justificado, está también justificando el crimen de las torres gemelas y otros igualmente espantosos porque los asesinos alegaron que sus hechos se correspondían con actos también agresivos de los EEUU.

2.- Ninguna Nación tiene derecho a poseer armas letales prohibidas. Sin perjuicio de que no han aparecido esas armas en poder de Irak, pese a que su no utilización es inexplicable frente a las brutales desventajas de Irak en la guerra, lo cierto es que los ejércitos que invaden están utilizando armas verdaderamente espantosas que, debieran estar prohibidas. Claro que quien dispone del poder de influencia para esa prohibición no es Irak sino los EEUU. Los misiles que provocan barreras térmicas capaces de “evaporar” el cuerpo humano, los proyectiles de uranio empobrecido, las poderosísimas bombas y misiles arrojados contra barrios residenciales y otros artificios que utilizan los agresores, es indiscutible que deben catalogarse como armas prohibidas si se acude a los principios de las Leyes de la Guerra de Ginebra cuyo objetivo es prohibir todas las armas capaces de generar sufrimientos innecesarios o más allá de lo que la sensibilidad humana permite. Por ejemplo, .una munición de fusil o de armas de puño que tenga mercurio o simplemente perforaciones para provocar daños más graves en el interior del cuerpo humano o infecciones, está absolutamente prohibida y su utilización es crimen de guerra y, es obvio que cualquiera de estas armas parece el juguete de un niño en comparación con lo que los EEUU están usando.

3.- En cuanto al propósito de dar la oportunidad al pueblo de Irak de constituir un gobierno democrático, es sin duda una manifestación de soberbia e ignorancia verdaderamente paradigmática. El Sr. Bush no tiene ningún derecho a juzgar por sí, y con independencia de las Naciones Unidas, cuál es la condición de un gobierno de una Nación Soberana, y menos aún hacerlo aplicando sus propias convicciones ni las de su pueblo, con respecto a qué características deben reunir las instituciones de países con historia, valores, creencias y religión diferente. Cuando en el mundo se levanta como un estandarte la necesidad de cuidar la biodiversidad para preservar el mundo y la naturaleza, estos halcones pretenden terminar con la diversidad y el pluralismo, uniformar el mundo “a su imagen y semejanza” colocándose en reemplazantes de Dios y émulos del canalla nazi. Es que aquél mataba en procura de la “pureza racial” y estos asesinan tomando como meta “la pureza cultural”.

4.- No creo que el pueblo de los Estados Unidos de Norteamérica sea culpable de estos crímenes aberrantes que están cometiendo algunos psicópatas en su nombre. Las enormes manifestaciones de protesta en casi todas las ciudades de los EEUU lo prueban. Ni siquiera los culpabilizan resultados de encuestas, porque también allí se cuecen habas y, por otra parte, son resultados de propaganda, censura y ocultamiento informativo que evita que el pueblo americano conozca la verdad. Ya vamos a ver los cambios cuando, indetenible, la verdad discurra entre ese pueblo que tiene intensa vida religiosa.

No condenemos a ese pueblo. Apelemos a él. Enviemos correos electrónicos a los diarios y a cuantos americanos conozcamos. Enviémosles las fotos que están en Clarín o en Página 12.

Lo que importa es parar la matanza. Los juicios y las culpas pueden venir después. Pero por favor hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para detener este crimen horroroso que abre paso, además, a nuevas y peores atrocidades.

Paremos la guerra. Paremos el horror y la muerte. Condenemos y denunciemos a los responsables de las órdenes y no a un pueblo que, estoy seguro, condenará esta agresión como condenó los crímenes de Vietnam.

Recordemos que todos los pueblos deben ser sagrados para los pueblos. Y que el Sr. Bush sigue siendo dudoso que haya triunfado en las elecciones que lo colocaron como Presidente. La historia registra innumerables casos de horror y siempre los culpables han sido dirigentes canallas y no los pueblos que son arrastrados al fanatismo por Goebbels viejos y nuevos.

Por Manuel Herrera.

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