Aumenta la concentración de la tierra en la provincia de Santa Fe
Cuadro con espeficicaciones sobre el Censo Nacional Agropecuario Crédito: El Cronista Regional

Aumenta la concentración de la tierra en la provincia de Santa Fe

La riqueza en pocas manos. Y las manos, cada vez menos. El problema de una inequitativa distribución es advertido casi por unanimidad como una consecuencia directa del modelo económico que domina a los países latinoamericanos y argentino en particular desde hace décadas. Los resultados preliminares del último Censo Nacional Agropecuario confirman que Santa Fe no escapa a esa lógica.

En una primera lectura, los datos reflejan una reducción del número de las explotaciones agropecuarias en los últimos catorce años. De hecho, de las 36.862 que se habían registrado en 1988 -el último censo rural data precisamente de ese año-, ahora sólo se contabilizaron 27.142, es decir, casi 10 mil explotaciones menos.

La superficie destinada a esta actividad económica también se redujo, pero levemente: en 1988 era de 11.074.241 hectáreas mientras que en la actualidad es de 10.893.660 hectáreas.

Sin embargo, el dato que no puede soslayarse es que pese a estas reducciones, no ha disminuido la superficie promedio de cada explotación. Es más, en este aspecto se observa un incremento que confirma la concentración de la tierra.

Hace catorce años -el Censo debe realizarse cada cinco, pero por cuestiones presupuestarias se demoró más de una década-, la superficie promedio de estas explotaciones era de 300 hectáreas, mientras que en 2002 aumentó a 401. Y si se comparan los datos con los del primer censo, puede advertirse que la superficie promedio de cada explotación creció en más del doble. En ese entonces -1947-, era de 194 ha.

“Lo que se nota es una concentración de explotaciones agropecuarias, en la provincia y en todo el país. Porque si bien hay una caída de casi 9 mil explotaciones, el territorio destinado a la parte agropecuaria es prácticamente el misma que en 1988, y además aumenta la superficie promedio de cada unidad en esta medición, con respecto al último relevamiento”, confirmó Raquel Pellatelli, titular del Instituto Provincial de Estadísticas y Censos.

La concentración supone poder económico y político. “El fenómeno suele observarse en explotaciones dedicadas a la agricultura y a la ganadería -amplió la funcionaria-, tanto en Santa Fe como en el resto del país, y sobre todo en la Región Pampeana”.

Los datos

Algunos ejemplos cercanos pueden ser útiles para graficar. En el departamento Las Colonias, rico por la fertilidad y productividad de sus suelos, cayó el número de explotaciones de 3128, en 1988, a 2034, en 2002. Pero la superficie agropecuaria total creció notablemente de 581.388 hectáreas a 829.735, respectivamente. Es decir, que en catorce años se perdieron 1094 explotaciones, pero el terreno destinado a la actividad por poco no se duplicó: creció en exactamente 248.347 hectáreas.

En el departamento La Capital, las explotaciones cayeron de 1229 a 779, pero la superficie total creció de 165.875 hectáreas a 231.879. La variable se repite: 450 explotaciones de menos pero con 66.004 hectáreas de más.

Una mirada por otras regiones encuentra al departamento General López, en el sur, con 1090 explotaciones menos pero 11.147 ha más que en 1988 -988.145 contra 976.998, en 2002-. Y el departamento General Obligado, en el norte, aparece con 725 explotaciones menos, pero 33.417 ha más incorporadas a la actividad.

Las causas que explican el fenómeno, aunque pueden inferirse, no aparecen técnicamente plasmadas en estos primeros resultados. Pero el procesamiento definitivo de las cédulas utilizadas para el censo contribuirán a develarlas. Esos datos -se harían públicos en el segundo semestre del corriente año- permitirán determinar qué régimen de tenencia posee cada explotación -si son arrendatarios, propietarios o contratos accidentales de tierra- y a qué se destina -cereales, oleaginosas, ganado-. También servirán para precisar la superficie cultivada, los sistemas de riego y la mano de obra que ocupa cada extensión.

El Censo desnudará las causas y confirmará una realidad. Las soluciones deberán buscarse, en cambio, en decisiones políticas que pueden abarcar cambios en la legislación vigente.

Será tal vez el momento oportuno para dar el impulso final a la sanción de un nuevo Código Rural. Y hacer cumplir lo que uno de sus promotores dijera en octubre pasado a El Cronista Regional:

“Pretendemos modificar las injustas estructuras de explotación, con miras a sustituir el régimen del minifundio y del latifundio por un sistema justo de propiedad”, había sentenciado el diputado provincial justicialista, Carlos Bermúdez.

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