Avícola Nelson se afianza en la zona
Fuente: El Santafesino
Economía
Redacción El Santafesino
19/03/2009
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Avícola Nelson se afianza en la zona

Con cuatro décadas de actividad sobre sus espaldas, Avícola Nelson se erige como una de las empresas referentes de la actividad en la región. Sus flamantes instalaciones al norte de la localidad sobre Ruta Nacional Nº 11, confirman su compromiso de trabajo y sentido de pertenencia a la localidad.

Junto a su padre y hermano, Darío Bonassi, es uno de los protagonistas de este emprendimiento arraigado en Nelson y la voz ante la requisitoria de El Santafesino para conocer la realidad tanto de la firma como de la avicultura en nuestra zona.

Avícola Nelson produce huevos para consumo y destina su producción tanto al mercado interno como a industria que procesa para exportación. Al mismo tiempo, posee su fábrica de alimentos balanceados, que en la actualidad, no está exenta de las dificultades que atraviesa el sector granario en Argentina.

“Hoy se nos complica para obtener los cereales y productos para la elaboración del balanceado por la confusión actual del mercado” explicó Darío Bonassi dando una de las pautas de la actividad en este momento. “A veces hay que pagar un sobreprecio a la cotización del mercado de cereales, pero básicamente porque el productor no tiene reglas claras para la comercialización” amplió.

La empresa trabaja con mayoristas y distribuidores, no vende su producción al público. Tanto las granjas como sus transportes cuentan con las habilitaciones correspondientes de Senasa, y su labor se beneficia a partir de la disponibilidad de sus establecimientos sobre rutas.

Arraigo local

Oriundos de Nelson, los Bonassi tienen además la identidad y convicción de desarrollarse en la localidad. Una prueba es la ampliación de sus instalaciones sobre Ruta Nacional Nº 11 y la apuesta por la mano de obra local. Allí, se levantan dos naves imponentes con maquinarias importadas de Brasil.

“En este lugar, tenemos dos galpones de producción que ya está automatizada. La recolección del huevo está automatizada, al igual que la disposición del alimento balanceado como la puesta en funcionamiento de la ventilación según la temperatura ambiente” detalló Darío.

A pesar de estos avances tecnológicos, la mano de obra sigue teniendo su valor. “La preparación de los pedidos demanda importante cantidad de mano de obra. También necesitamos gente para llevar la mercadería a destino” aclaró, en la recorrida junto a El Santafesino con la escenografía de los galpones en plena actividad.

Esas naves cuentan con 90 metros de largo por 8 metros de ancho, con una altura importante, muy diferentes a los tradicionales galpones de chapa, más bajos y anchos, comúnmente vistos a la sombra de los sauces. Cada nave tiene su silo con una autonomía de 14 mil kilos de balanceado, con un ordenador que por programación horaria que llena unas tolvas que pasan ida y vuelta por los galpones.

El avance en este tipo de estructuras nuevas es notable por ejemplo en cuestiones vinculadas a la temperatura que garantizan la subsistencia de las ponedoras sin sobresaltos. Habitualmente, en los galpones más convencionales, un día de mucho calor con baja presión, puede ser una “jornada de luto” por la muerte de animales. Al mismo tiempo, desde el punto de vista sanitario, las nuevas estructuras son superadoras.

Finalmente, en cuanto al futuro de la actividad, Bonassi opinó que en general las perspectivas no son de muchas expectativas. “La idea es continuar con el nivel de producción que tenemos porque no queremos hacer nada que el día de mañana uno se pueda llegar a arrepentir. Así como las reglas no están claras para el resto de la actividad agropecuaria, no lo está para los productores avícolas” advirtió.

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