Carpa blanca por el futuro
Al cierre de esta edición, vecinos y entidades autoconvocados “por el presente y el futuro de nuestros hijos” expresaron su rechazo al intendente Ricardo Antonio Gudiño y al Concejo Municipal.
Después de una movilización frente al edificio municipal, la carpa se instaló bajo la consigna “por la memoria y la dignidad” en el sector sur de la plaza principal Reynaldo Cullen. “Para los vecinos que no entienden, no quieren o no pueden acompañarnos porque nos cansamos de los agravios, los insultos, la inmoralidad, los malos tratos, la soberbia, la injusticia y la obsecuencia” rezaba un volante distribuido en la primera jornada.
Clamor de madre
Un grupo de madres de Laguna Paiva entregó semanas atrás una carta al gobernador de la provincia, Carlos Reutemann, donde expresaron su indignación por la realidad de su ciudad y temor por el futuro de sus hijos. “Creemos que Ud. no es ajeno a la problemática que vive nuestro querido pueblo. Somos ciudadanos sometidos a medidas arbitrarias que continuamente asume el Intendente” señala la misiva.
“Primero -se describe- fueron los ferrocarriles, dejando a cientos de familias sin su fuente de trabajo. A muchos de ellos los convenció para aportar parte de su indemnización para la formación de una cooperativa la cuál parecía ser la solución. Al ser una persona autoritaria abusa de su poder para denigrar y descalificar a todo ciudadano que se atreva a tener algunas ideas para transformar nuestra realidad social, logrando amedrentar y paralizar con el miedo y amenazas toda clase de participación”.
Más adelante, advierte al primer mandatario que “este no es el pueblo que queremos para nuestros hijos, estamos cansados de tanta injusticia, de tanto atropello porque a pesar que éste no es el mejor momento del país, nosotras estamos dispuestas más que nunca a luchar con las únicas armas que tenemos: el amor, la dignidad, el respeto, la justicia y la verdad y por sobre todas las cosas, luchamos por la paz y la unidad de la familia, base primordial de una sociedad coherente y ordenada”.
Concluye solicitando a Reutemann que intervenga en esta “triste y agobiante” situación.