Chicos de SOS Música volvieron del corazón del Chaco paraguayo
Fuente: Gobierno de la ciudad de Santa Fe
Cultura
Redacción El Santafesino
30/07/2016
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Chicos de SOS Música volvieron del corazón del Chaco paraguayo

Es probable que ninguno de ellos se imaginara que la música los llevaría a viajar fuera del país, el día que por primera vez rozaron las cuerdas de un violín, violoncelo, viola o contrabajo, en las aulas de las escuelas Gálvez y Falucho, donde nueve años atrás comenzó a escribirse la historia de SOS Música. Hoy tienen entre 12 y 18 años de edad, y sus progresos dentro de ese Proyecto de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad los llevaron a integrar la Orquesta que días atrás participó en el Seminario y Festival Nacional de la red Sonidos de la Tierra, en la región central del gran Chaco paraguayo.

La delegación santafesina, integrada por 30 chicos y chicas acompañados por profesores de la Orquesta, mamás y autoridades del Municipio, fue destacada por los organizadores del encuentro por el entusiasmo con el que participaron de las actividades; y porque lo hicieron de esa manera, a pesar de los 1.300 kilómetros que recorrieron en 22 horas para llegar a Colonia Neuland, epicentro de una programación que incluyó también al Fortín Boquerón, Filadelfia, Loma Plata y Mariscal Estigarribia. La prensa local remarcó también ese dato y se refirieron al grupo que viajó desde Santa Fe, como la delegación internacional que más kilómetros recorrió para sumarse al encuentro, donde participaron más de 50 comunidades de Paraguay; y de Ponta Porã, Brasil.

El punto de encuentro para esos grupos fue la más joven de las tres colonias menonitas del Chaco paraguayo, Neuland (“Tierra Nueva”), fundada en 1947 por refugiados que provenían de Ucrania y Polonia, que luego de la Segunda Guerra Mundial y tras pasar varios años en distintos campamentos de Alemania, arribaron al vecino país. En su mayoría, los colonos hablan actualmente un dialecto alemán -el “plautdiesch”- que se utiliza de forma informal; mientras que el alemán se utiliza en las escuelas, iglesias y eventos oficiales; y la mayoría posee además conocimientos del castellano. Con orgullo, los habitantes refieren a la historia de los menonitas en esa región, como actores de la transformación de un “infierno verde” en un “paraíso ecológico”, donde la comunidad se sobrepone a la sequía a través del cuidado del medio ambiente, la educación y el desarrollo de formas productivas que protegen el entorno.

#ElChacoSuena

La agenda del Seminario y Festival fue intensa para los más de mil niños y jóvenes que participaron: 435 varones y 601 mujeres de Sonidos de la Tierra; además de las orquestas de Brasil y Argentina, representada por SOS Música.

La programación comenzó a desarrollarse desde la mañana del lunes 18 de julio, con el arribo de los grupos al Colegio de Neuland, donde se acreditaron y fueron recibidos por un centenar de voluntarios. Después del almuerzo comenzaron los primeros talleres de instrumento, a lo que siguieron un desfile de las delegaciones hasta el Polideportivo de la localidad, donde se realizó la apertura oficial con la presencia de autoridades locales, y el creador y director de Sonidos de la Tierra, el Mtro. Luis Szarán. Cerca de las 20 comenzó el Festival de los Pueblos, que continuó las dos noches siguientes, con conciertos y números de danza, donde todas delegaciones tuvieron la oportunidad de presentarse ante el público.

El turno de SOS Música llegaría el martes, en el Polideportivo, donde interpretaron un repertorio compuesto por chacarera, tangos, una milonga y la popular melodía de “Amores como el nuestro”, en la voz del profesor Joaquín Vivo. La energía de la Orquesta se contagió al público de Neuland que por primera vez en todo el Festival pidió bis, y se puso a bailar cuando volvió a sonar la cumbia. La tercera noche del Festival de los Pueblos, llevaría a SOS Música al Centro de Artesanía de Filadelfia, donde el repertorio volvió a despertar entusiasmo en el público local.

Abrazo musical

Con el correr de los días, a los ensayos por instrumento se sumaron los del Mega Concierto, integrando a todos los participantes del encuentro, que tenían entre seis –el más pequeño- y 77 años de edad. El aire seco y cargado de polvo, propio de esa región, se llenó también de música durante el Seminario y Festival. Transitar por los senderos del Colegio permitía escuchar las arpas paraguayas o las guitarras, que ensayaban en los patios bajo el sol; violines, cellos, instrumentos de viento, percusión, coros de niños, entre otros; y sonidos menos familiares, como el del angklung, un instrumento típico de Indonesia, que aprendieron a tocar los coordinadores de grupo y los padres, en un taller que se dictó especialmente para ellos.

El miércoles 20 de julio, los chicos de SOS Música participaron del paseo y las actividades grupales que se realizaron en el Fortín Boquerón, el sitio donde se libró una batalla decisiva de la Guerra del Chaco, que enfrentó a Paraguay y Bolivia, entre 1932 y 1935. “En este lugar, donde aún podemos sentir el olor de la muerte, en este lugar tan trágico para la historia de dos países nosotros queremos borrar esas diferencias y resolver los problemas con un gran abrazo musical”, dijo el Mtro. Szarán.

Al día siguiente, y como ocurre cada año, se realizó el Mega Concierto de cierre; esta vez en la Expo Rodeo, luego del agasajo a las delegaciones extranjeras, autoridades y voluntarios, donde se compartieron carne asada, mandioca y otros alimentos típicos del lugar.

El repertorio reflejó los valores que sostuvieron la organización, el esfuerzo realizado por cada comunidad para llegar a Neuland; y en particular, transmitieron a través de la música la necesidad de cuidar el medio ambiente y transformar la sociedad, respetando la diversidad cultural de los pueblos. Entre otros temas, se escucharon “My heart will go on”, “Sonidos del agua”, “Piririta”; “Chaco Boreal”, una canción épica de Paraguay; un canto del pueblo nivaclé, “El Himno a la Alegría”, y una selección de temas de Queen.

Embajadores de SOS Música

Minutos antes del Mega Concierto, el coordinador del Programa Música de la Secretaría de Cultura, Gustavo Nardi se refirió a la experiencia que compartió junto a los integrantes de la Orquesta de SOS Música, las madres, Paola Baccega y Adriana Moschen; y los profesores que acompañaron al grupo: Lionel Franzoi, Victoria Díaz Geromet, Joaquín Vivo, Maira San Juan Castelli y Anabel Abero. “Vivimos un momento único a través de la música, compartiendo escenario con personas de diferentes comunidades. Este viaje nos aportó un gran aprendizaje, no solo desde lo musical sino desde lo humano, y a pesar de las exigencias y de tantas horas de trabajo en vez de irnos cansados volvemos a Santa Fe con muchas ganas, con nuevos desafíos y objetivos”. Y agregó que “estos chicos de SOS Música son y serán referentes de este Proyecto del Gobierno de la Ciudad, no sólo al comentar su experiencia y compartir con amigos y compañeros las cosas que aprendieron y conocieron. Esto que han vivido les demuestra que hay todo un mundo por descubrir y que está a su alcance”.

De regreso

En Santa Fe, los familiares recibieron al grupo, que arribó a la Estación Terminal de Ómnibus. Para Priscila Lescano, integrante de la Orquesta “fue una linda experiencia porque compartimos con chicos de otros lados lo que nos gusta hacer, que es la música. Aprendimos de ellos, de su ciudad, su forma de expresarse y cuidar la naturaleza”. Junto a ella, Priscila Olivera se refirió a la participación en el Mega Concierto y afirmó que “fue muy lindo saber que pudimos resolver muchas cosas juntos como equipo, en pocos días, y estuvimos muy unidos, no nos dejamos de acompañar nunca. Fue una experiencia que nunca vamos a olvidar”.

La profesora Maira San Juan Castelli también valoró la experiencia del viaje, tanto para los chicos como para ellos: “Es un lindo aprendizaje para todos. Estar con más de mil chicos, ver temas nuevos y tratar de aprenderlos en días y hacer un concierto de eso creo que fue muy valioso para ellos”. Joaquín Vivo en tanto, remarcó la unión del grupo: “es hermoso lo que lograron y cómo tratan de solucionar los problemas que puedan tener. Estamos contentos por lo que vivieron. Espero que sigan adelante y puedan ser buenos frutos de este Proyecto porque se lo merecen”.

Con mucha emoción, Vanina Castellano –mamá de Magalí Quinteros- dijo que “fue un viaje hermoso. Estuvimos siempre comunicados y llorábamos acá cuando veíamos lo que estaban viviendo. Estuvieron bien cuidados y protegidos. Los extrañamos mucho y queremos agradecerles a las mamás y a los profes que los cuidaron mucho. Se nos ponía la piel de gallina cuando veíamos lo que hacían día a día. Fue una experiencia maravillosa, única. Hermoso el viaje y este Proyecto”.

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