Científicos trabajan en una red de mediciones de aguas subterráneas
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Científicos trabajan en una red de mediciones de aguas subterráneas

El aumento en los niveles de aguas subterráneas puede traer inconvenientes tan directos en la vida cotidiana como la corrosión de los cimientos de nuestras viviendas y el anegamiento de los caminos. Y pese a que sus variaciones son tan fluctuantes como el índice de precipitaciones, no existe un registro oficial que indique qué es lo que pasa con estos acuíferos.

Es por esto que un grupo de investigadores de la región se dispuso a elaborar un índice de mediciones que pueda ser utilizado -cálculos mediante- a través del tiempo, y proyecte el comportamiento de las aguas subterráneas en una vasta zona de la provincia de Santa Fe. El equipo está integrado por especialistas del Centro Internacional de Métodos Numéricos (con sede en el Intec), el Grupo de Estudios del Cuaternario y el Grupo de Estudios Hidroambientales (GEA) conformado por becarios, graduados, posgraduados de la Universidad Nacional del Litoral, que trabajan en una interrelación permanente desde hace seis meses, acoplando especialidades y distribuyendo tareas de manera equitativa.

Durante este lapso, recorrieron 9.000 kilómetros cuadrados en toda la provincia (el proyecto abarca un área de 38.000 kilómetros cuadrados, comprendida entre el río Salado, el Carcarañá y “falla Tostado-Selva” al oeste) y realizaron las mediciones que servirán para dejar establecida una mínima red de monitoreo que perdure en el tiempo y sirva para conocer, de antemano, cuánto va a ascender el nivel freático subterráneo según las precipitaciones o si se va a mantener estable. “Así se podrán sacar conclusiones a largo plazo, que es lo que más le interesa a la gente de campo, que es la más afectada”, explicó Leticia Rodríguez, ingeniera en Ciencias Hídricas e integrante del GEA, sin olvidar el componente social que desde un principio movilizó el proyecto.

La idea surgió a raíz de la notoria “ausencia de información de ciertas variables que son fundamentales si uno quiere saber qué es lo que va a pasar con nuestros recursos hídricos a largo plazo, tanto subterráneos como superficiales” y de la “falta de conciencia” de medir en forma continua lo que muestra el mapa oculto de la provincia.

La última medición oficial se realizó hace más de 30 años, “pero la información está totalmente desactualizada, porque se sujeta a variables muy dinámicas”, indicó Rodríguez, y añadió: “Si uno quiere estudiar si estamos sufriendo efectos del cambio climático no podemos sacar ninguna conclusión si no tenemos una serie de datos prolongados en el tiempo, porque no sabemos si lo que ocurre hoy es atribuible a algo aleatorio o es una tendencia de varios años”.

En Rafaela

Uno de los pocos registros que existen sobre el comportamiento de las aguas subterráneas en la provincia es el que elaboró la Regional Rafaela del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Según los números, en los últimos 10 años bajó el nivel de las aguas subterráneas y actualmente se instaló en niveles históricos en esta región de la provincia. “Pero llegó un momento –manifestó Rodríguez- en el que ese registro llegó casi a la superficie: tenemos información de Hidráulica de que hay localidades con el agua a 50 centímetros del suelo, con todos los problemas que eso significa”, que van desde dificultades en los cimientos de las viviendas y anegamientos de caminos rurales.

Las mediciones establecen el nivel de profundidad en el que se encuentra el agua, es decir, la distancia entre la superficie del terreno hasta donde comienza el acuífero. De acuerdo con las características geográficas de cada zona, en algunos lugares el número se ubica en los 4 metros, llegando a uno y medio en otros y hasta a 13 metros en algunas localidades. Y aunque no puedan percibirse, “las consecuencias son muy directas, sobre todo en una provincia en la que la actividad económica está muy centralizada en el agro y la ganadería”, completó Rodríguez.

En la provincia no existen más que dos registros continuos de niveles freáticos subterráneos que datan de los 60 y 70 y todavía hay vastísimas extensiones de la provincia que sólo tuvieron mediciones esporádicas. Y como el régimen de lluvias se intensificó en las últimas décadas, es lógico suponer el ascenso en los niveles de aguas subterráneas, que reciben directamente el aporte de las superficiales.

Los resultados de la investigación serán remitidos a la Dirección de Hidráulica de la provincia, uno de los adoptantes del proyecto. Pero antes, una vez listas las mediciones, “se trabajará en un modelo matemático para determinar el comportamiento de toda el agua subterránea y su relación con el agua superficial. Se realizará una modelación convencional utilizando varias herramientas de computación y después el CIMEC va a trabajar en computación en paralelo”, finalizó Rodríguez.

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