Testimonios de la vida docente cuando el hogar se convierte en un aula de jornada completa
La prórroga de las clases virtuales obliga a los docentes y alumnos continuar la educación online Crédito: El Santafesino

Testimonios de la vida docente cuando el hogar se convierte en un aula de jornada completa

El Ministerio de Educación prorrogó la suspensión de las clases presenciales hasta el 11 de junio. Docentes de la localidad de Progreso cuentan lo que significa volver a la educación online y los miedos que existen ante la posibilidad de una virtualidad permanente en este 2021.

La suspensión de la presencialidad cuidada que se venía desarrollando en el país y en el marco de la emergencia sanitaria por Covid, implica tener que reorganizar nuevamente las dinámicas escolares, las tareas, comunicar de inmediato a las familias y a los alumnos sobre la manera en que se continúan las clases.

Las instituciones escolares tienen que seguir desarrollando las clases de manera virtual a través de comunicaciones con telefonía celular, plataformas como Zoom, Meet, entre las más populares. Lo que marca, de alguna manera, que sin dudas el sello de la virtualidad como eje de la enseñanza, vino para quedarse. ¿Quién se hubiera imaginado que las plataformas o aulas virtuales se volverían parte del vocabulario cotidiano y que las casas se convertirían en lugares de aprendizaje?.

Mirta, docente de la Escuela Primaria José María Paz N° 341 y, Carina, del Jardín de Infantes Nro 131 Martín de La Peña de la localidad de Progreso, dieron su testimonio a El Santafesino sobre la manera en la que “se metieron” en sus vidas la enseñanza y el aprendizaje virtual. Las realidades en este nuevo confinamiento y los miedos a volver a la virtualidad definitivamente en este 2021.

Enseñanza virtual

En esta nueva prórroga dispuesta desde la cartera educativa provincial, cada establecimiento educativo tendrá que seguir desarrollando las clases de manera virtual y distribuir materiales de lectura y guías de actividades para fortalecer el proceso de aprendizaje de los estudiantes.

En ese contexto, los docentes están obligados a seguir adaptándose a la nueva normalidad y trasladar la escuela a los hogares y pensar estrategias para que la virtualidad, no desintegre los lazos sociales y afectivos entre los docentes y alumnos.

“Los maestros necesitamos tiempo para aprender, no solo enseñar. Esto es más evidente hoy en día, en aquellos que nos cuesta dominar el mundo digital o tenemos que buscar alternativas para llegar a nuestros alumnos. Hoy nuestros medios de comunicación son a través de WhatsApp, meet, zoom, y si no, mensajes de textos en los grupos de papás”, cuenta Mirta.

En ese desafío también fue necesario construir nuevas significaciones a partir de las configuraciones didácticas y entender que el proceso de cada chico es diferente: “la pandemia nos empujó a una inédita capacitación profesional en un tiempo récord. En especial, a quienes no se habían acercado a las nuevas tecnologías. Mostró la necesidad del trabajo colectivo, de pensar juntos, la experiencia de compartir estrategias. Es imposible pensar el trabajo docente en soledad o cada quien con su propio manual de estrategias”, subraya.

“Hoy, a través del Ministerio de Educación realizamos, a nivel institucional, jornadas de capacitación. Además, tenemos la posibilidad de acceder a diferentes plataformas digitales y  educativas gratuitas, material de capacitación de buena calidad. Sin embargo, debemos aprender a seleccionar lo que mejor se adecue a nuestras necesidades”, menciona y aclara que si bien, fueron receptivos y positivos ante los cambios que ha traído el Covid-19, “para muchos impartir clases en línea no ha sido fácil”.

“La mayoría de los docentes hacemos un esfuerzo enorme para mantener los chicos conectados a las clases, respetando el contenido del plan curricular. La educación en línea es más que una pantalla con acceso a internet”, dice. Para que el docente tenga éxito enseñando en línea, debe saber cómo crear, cómo ofrecer lecciones atractivas para el entorno y que los alumnos tengan las habilidades de alfabetización digital para acceder a ellas.

Por su parte, la docente Carina del jardín de infantes Nº 131 manifiesta que la enseñanza en la virtualidad, los sorprende, este año, “más preparados”. “El año pasado nos sirvió para fortalecer un montón las herramientas en cuanto a la tecnología y saber de qué manera enfrentar lo virtual”. Sin embargo, es “mucho más demandante y agotador”. “Uno le tiene que dedicar mucha más cantidad de horas para preparar y estás las 24 horas con el teléfono en la mano. No tenés un horario de trabajo”, dice y agrega que a eso se suma, “la gran incertidumbre” que gira en torno de la continuidad de clases.

Los alumnos

El conocimiento se comparte y se construye en el aula, a través del proceso de trasmisión y apropiación de los saberes. La pandemia, el aislamiento, la virtualidad, el confinamiento ahora, repercuten en la salud de los alumnos, así lo precisa Mirta, quien además expresa que la escolarización es clave, porque “la escuela es esencial, no es solo el lugar donde adquieren el conocimiento, sino que forman aspectos emocionales, sociales y también los relacionados con la nutrición, la actividad física y la expresión artística. La educación virtual no es capaz de generar procesos de aprendizaje de la misma calidad que la presencial”.

En cuanto a las realidades, se sabe que son distintas en cada nivel, cada escuela y cada familia. Los docentes pueden fortalecer el vínculo con los estudiantes de alguna manera. No obstante, el enojo y la frustración por tener clases virtuales sigue latente: “hay preocupación por no poder volver a la escuela, además de extrañar cosas como la libertad, los amigos, los abuelos, los abrazos, las salidas”, cuenta Mirta.

Mientras que para la docente de jardín, los vínculos se logran “con la gran mayoría de los alumnos”. Éstos “responden acompañados de las familias”, pero se prefiere “la presencialidad en todas las familias”, volver a clases.

La presencialidad

La reapertura de las aulas en marzo del 2021, bajo la modalidad de burbujas, significó una gran esperanza para todos: “este año comenzamos las clases en las aulas, fue gratificante y esperanzador para todos, porque es lo que sabemos y nos gusta hacer. Para eso nos capacitamos y es lo que corresponde, estar en el aula con nuestros alumnos”, manifiesta Mirta.

Al principio “fue raro volver”,  porque faltaba ese “movimiento que genera la escuela, los ruidos, los padres entrando y saliendo y eso ya no está”. De todos modos, “es beneficioso trabajar en grupos reducidos y que sean diez estudiantes por burbuja”, dice y agrega que eso le da la posibilidad de hacer personalizada la enseñanza y hacer más hincapié en aquellos alumnos que tienen dificultades y necesitan una orientación  pedagógica más cercana.

Por otro lado, asegura que es muy difícil que en 2021 se recupere lo que se perdió en el 2020. Además, “se extraña muchísimo el trabajo en el aula, el día a día, los abrazos, las miradas cómplices, las risas”. Como así también, “los actos escolares, las jornadas con las familias, los viajes educativos”. Hoy los docentes son “potentes e impotentes”, y los padres están ansiosos y temerosos: “los niños desconocen su escuela de nuevo”.

Protocolos, distancias, pocos compañeros, barbijos, alcohol en gel, “como si todos fuese una película jamás imaginada. Pero es la realidad y parece que por bastante tiempo más. Sabemos que necesitamos escuelas seguras, que nos hagan sentir tranquilos a los alumnos, a los docentes y a las familias. Nadie sabe qué pasará en los próximos días y mientras tanto, cada escuela y cada docente, va construyendo un aula posible”, reflexiona.

En esa línea, la docente dice que “es necesario fortalecer la alianza familia – escuela”. En esta época, “educar es un trabajo entre todos, porque la escuela sola, no puede. Y sin la escuela, no se puede tampoco”.

En consonancia con lo que plantea Mirta, Carina sostiene “que no es lo mismo tener a los alumnos frente al aula, que de esta manera. El único nexo que tenemos, es la familia. Y las familias no tienen por qué estar preparadas en cuanto a los contenidos y todas las propuestas pedagógicas que nosotros enviamos, pero siempre están y responden en un 98%”.

Ya para finalizar y a modo de reflexión, la docente Mirta expresa que “quizás uno de los aprendizajes que nos dejan estos tiempos complejos, es que el mundo en el que vivimos necesita sujetos reflexivos y críticos. Autores capaces de armar proyecto que den sentido a la vida y que tengan un fuerte compromiso con lo social”.

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