Construyendo una identidad
Conexiones de Santa Fe con el Mercosur Crédito: Archivo
Panorama Empresario
20/02/2015
ATACALAR CODESUL Corredor Bioceánico CRECENEA

Construyendo una identidad

Históricamente, a partir de la Paz de Wesfalia de 1648 que puso fin a la Guerra de los Treinta Años en Europa, asistimos al comienzo del rol protagónico en las relaciones internacionales del Estado-nación moderno tal cuál lo conocemos hoy en día con sus elementos esenciales (territorio, población y gobierno). Dicha entidad ostentará hasta nuestros tiempos el papel de actor central en el ámbito global, siendo no obstante muy diferente su posicionamiento con el correr de los años.

Desde la mencionada fecha (1648) hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial (1945), podemos afirmar que su preeminencia y reconocimiento como sujeto exclusivo en la arena internacional eran prácticamente indiscutidos. Finalizada la referida contienda a mediados del siglo XX, y con el advenimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como garante de la paz y la seguridad internacionales (para evitar otra catástrofe como la vivenciada), los organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial, así como de la emblemática experiencia europea de integración regional que desembocó en la actual Unión Europea, asistimos a una diversificación de las relaciones internacionales que, sin arrebatarle el carácter de protagonista principal al Estado, ha dado lugar a la aparición de otros actores y fenómenos que prestan su cuota de colaboración en el complejo entramado del sistema internacional.

Precisamente, me detengo en la integración regional o regionalismo, como consecuencia (luego de la Gran Guerra) del nuevo enfoque por parte de las naciones que parte de la base de que para lograr alcanzar metas y objetivos conviene el acercamiento y la cooperación, antes que el conflicto donde todos pierden. Francia y Alemania (históricos rivales acérrimos) comprendieron este concepto dando inicio al germen de lo que luego sería la gran experiencia de integración en Europa: la CECA (Comunidad Económica del Carbón y del Acero) en 1951.

Por estos lados, la República Argentina, luego de la dictadura militar de 1976-1983, comenzó un proceso de reconciliación con sus vecinos luego de décadas de rivalidad y desconfianza mutua, acuñando permanentes hipótesis de conflicto que en más de un caso estuvieron al borde de una confrontación directa (recordemos el caso de la cuestión del Canal del Beagle con Chile en fines de los 70’). Más precisamente, los gobiernos constitucionales de Raúl Alfonsín (Argentina) y José Sarney (Brasil), coincidiendo con sendos procesos de democratización nacional en sus respectivos países, dieron forma a una serie de negociaciones que culminaron con el Acta de Buenos Aires de 1986, lo que representaría el primer antecedente de lo que luego sería el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) junto a Paraguay y Uruguay. Claramente como su denominación así lo indica, el posterior MERCOSUR procuró emular el mencionado proceso de regionalismo llevado a cabo en el Viejo Continente, teniendo por objetivo crear un espacio de integración física, económica, social y cultural entre pueblos hermanos y vecinos.

Esta estrategia de regionalismo, a partir de 1983, se constituirá en una política de Estado para las sucesivas administraciones argentinas, más allá del partido político de turno en el poder. Por supuesto que cada quién le otorgará una impronta propia de su gestión: por ejemplo, el menemismo orientará este fenómeno hacia una perspectiva más de corte neoliberal y económico-comercial, mientras que el kirchnerismo le imprimirá un sentido más cercano a lo político-ideológico vinculado mayormente a posiciones de carácter progresista. Igualmente, más allá de esto último, ninguno de los presidentes renunciará a la integración regional como mecanismo de inserción local e internacional del país, profundizando la participación de la nación en aquellas instancias de las que forma parte.

Pero estos años 80’ tan cálidos al sentir regional de los mandatarios sudamericanos de aquel entonces, serán también acompañados desde las entidades subnacionales que evidenciarán un creciente protagonismo en el ámbito de las relaciones internacionales y del regionalismo. Ello será coronado con la Reforma Constitucional Argentina de 1994, que consagrará en el texto de la Carta Magna la posibilidad de que las provincias realicen acciones en el plano externo y puedan conformar regiones para alcanzar objetivos comunes (claro que sin contradecir la diplomacia nacional).

Particularmente, nuestra querida Provincia de Santa Fe, a partir del año 1984, comienza a transitar su primera participación en una iniciativa de integración con la creación de la Comisión Regional de Comercio Exterior del Noreste Argentino (CRECENEA/Litoral), surgida como plataforma que potencie el desarrollo de la competitividad de los productos locales para su inserción internacional. Posteriormente, a través del Protocolo Regional Fronterizo Número 23 entre Brasil y Argentina, quedará constituida una macrozona de integración entre la CRECENEA/Litoral y el CODESUL (Conselho de Desenvolvimento do Sul) conformado este último por los Estados brasileños de Río Grande do Sul, Paraná, Mato Grosso do Sul y Santa Catarina.

Luego, hacia la década de los 90’ (más específicamente en el año 1998), Santa Fe crea junto a la Provincia de Córdoba la Región Centro de Argentina, incorporándose un año más tarde Entre Ríos. La misma servirá como una plataforma para la complementariedad económico-comercial y de posicionamiento externo, ya que serán numerosas las misiones institucionales-comerciales que dicha región realizará a diferentes mercados internacionales, siendo acompañadas las autoridades provinciales por empresarios, cámaras, bolsas y diversos organismos pertinentes, de manera de abrir juego fuera de las fronteras argentinas a los productos locales.

Obras de infraestructura como el Corredor Bioceánico Central que une las capitales de la Región Centro a través de las Rutas Nacionales 19 y 168, junto a la Hidrovía Paraguay-Paraná y la infraestructura situada en toda la ribera santafesina con 849 kilómetros de costa, se constituyen como vías multimodales de transporte que están destinadas a agilizar y dinamizar el tráfico inter y extra-regional, tornándolo más seguro, sustentable y competitivo.

Finalmente, en el año 2011 Santa Fe ingresa al Comité de Integración ATACALAR, constituido por las provincias argentinas de Catamarca, Córdoba, La Rioja, Santiago del Estero y Tucumán, y la región chilena de Atacama. Esta instancia tiene como eje el Corredor Bioceánico El Dorado, que une los puertos atacameños con Porto Alegre (Brasil), y que se prevé atraviese el norte santafesino a través de la concreción del Puente Goya-Reconquista. Mientras tanto, el tráfico necesariamente debe dirigirse hacia Santa Fe capital o hacia Resistencia (Chaco) para cruzar el Río Paraná. Una vez construida dicha obra vial en el norte provincial, se generará una importante descongestión del tránsito disminuyendo la tasa de accidentes y preservando el estado de las rutas correspondientes, entre otros beneficios.

Si bien todos estos ámbitos (CRECENEA/Litoral – CODESUL, Región Centro y ATACALAR) comparten una motivación principalmente económica en su concreción y origen, también existe un importante intercambio dentro de los mismos en materia de deportes, educación, salud, turismo, entre otras áreas, que otorga al regionalismo un carácter multidiscipliario. Los Juegos Deportivos de la Región Centro y los Juegos Deportivos ATACALAR, los trabajos conjuntos en materia de Ciencia y Tecnología junto a las universidades y centros de investigación de las regiones, la concreción de circuitos turísticos en espacios de amplia diversidad de climas y paisajes, así como los proyectos en materia de trabajo decente y salud, por nombrar algunos, tornan positiva y acertada la elección de Santa Fe por la integración como una política de Estado más allá del partido al que corresponda la administración de turno. Hemos transitado 24 años del Justicialismo y casi 8 del Frente Progresista Cívico y Social, y en todos los casos se ha profundizado la participación provincial en los escenarios en los que ya se es miembro, ampliándola hacia otras nuevas iniciativas de regionalismo.

Ello habla a las claras, repito, de una evidente política de Estado que se ha transformado en un sello característico de los santafesinos, colaborando día a día con la construcción de una verdadera Identidad que nos distingue.

Autor: Alejandro Francisco Musacchio | Magíster en Integración y Cooperación Internacional.

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