Crónicas del agua: un nuevo capítulo con problemas que persisten
Anegamientos en Facundo Zuviría Crédito: Facebook Sergio Fantini
La Región
Redacción El Santafesino
28/02/2015
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Crónicas del agua: un nuevo capítulo con problemas que persisten

La extraordinaria lluvia que se abatió sobre la ciudad de Santa Fe este miércoles 25 de febrero tiene todavía, dos días después, efectos negativos dolorosos en buena parte de la población. En varios puntos del norte de la ciudad, el agua permanece estancada, mortificando a cientos de familias que vieron nuevamente en riesgos sus pertenencias.

El caudal informativo, la relativa protesta social, las comunicaciones oficiales, las lecturas parciales de los ciudadanos, las estrategias políticas, crean un clima donde el análisis de los hechos se torna dificultoso. De todos modos, desde este espacio, sumaremos algunos elementos surgidos de la experiencia personal, la tarea profesional y el seguimiento de los medios tradicionales, pero además de los testimonios ciudadanos hoy omnipresentes en las redes sociales.

El drama de Facundo: No es una vida en particular, son muchas. Ante cada lluvia intensa, la Avenida Facundo Zuviría de la ciudad de Santa Fe de inunda de bote a bote. De cordón a cordón. Los documentos gráficos de comerciantes son elocuentes. Agua dentro de los negocios y las casas. Una obra polémica que se construyó durante un gobierno justicialista… sin desagües pluviales. La actual gestión, tal cual admitió el Secretario General del Municipio, Carlos Pereyra, terminó retirando el agua con camiones atmosféricos. Toda una postal.

Barrios de rodillas: Son muchos los barrios de Santa Fe que padecen los anegamientos. La dialéctica queda de lado: inundación, anegamientos… en fin. Agua por todos lados. Las avenidas como Gorriti son ríos. Las calles internas, pantanos. Los evacuados no fueron muchos. Pero no se sabe hasta donde es la cultura que se adapta (¿dejar la vivienda en una ciudad insegura?, Autoevacuarse…) o el resultado de un mejor estado de cosas. Veamos.

Obras hídricas: Desde nuestra óptica, evitar el impacto negativo de una lluvia tan intensa es imposible. Estos días recordamos un artículo de diario El Litoral de 2007, donde se mostraba no sólo el comportamiento del agua en la superficie, sino también debajo de todos nosotros. Rodeada de ríos, la capacidad de absorción es baja. Las cotas muy inferiores hacia los extremos este y oeste. Con las napas saturadas, una lluvia de 200 mm no se resiste. Las intendencias radicales y la gestión socialista provincial, concluyeron las obras que dejaron inconclusas las gestiones de Reutemann y Obeid, en particular en el sector oeste. Se hicieron los reservorios y se trabajó mucho en la concientización social. Falta mucho por hacer, en tiempos más extendidos, obras fundamentales. Sin embargo, hay cuentas pendientes que pueden solucionarse ya mismo.

Con poco, mucho: Las condiciones de salubridad de la ciudad no son las mejores. Hay microbasurales por todos lados. En los barrios carenciados del norte y el oeste, pero también en sectores más acomodados como 7 Jefes. En los barrios sin cordón cuneta, las condiciones son deficientes. Cunetas y canales sin mantenimiento adecuado. En Av. Aristóbulo del Valle hacia Monte Vera, las cuadrillas municipales aparecen cuando la emergencia hídrica está consumada. Días antes se podía observar malezas y basura en ese conducto. Evidentemente, la respuesta centralizada desde el municipio, es insuficiente. O se inyectan más horas hombre para mantener la ciudad en condiciones, o se buscan mecanismos asociativos con los vecinos para que todos sean parte de la solución.

Empezar por casa: El intendente de la ciudad no anda por las calles arrojando botellas de plástico. Si los sistemas de recolección de residuos tienen problemas, no menor es la inconducta ciudadana. Es común que frente a las viviendas haya malezas de medio metro. ¿Alguien puede vivir así? ¿Es justo luego el reclamo? Frente a nuestras narices y un poco más también debemos ayudar a mantener la limpieza. Multiplicado, el resultado es una ciudad limpia. A menos basura, mejor escurrimiento de las aguas.

Conclusiones incómodas, pero racionales: La bronca que derraman las redes sociales no sirve para nada. Los ciudadanos, si quieren soluciones, deben peticionar, organizarse para reclamar o protestar en el marco democrático. En la calle, ante las oficinas públicas, no frente al monitor. “Estamos mejor” es una conclusión oficial que tiene una buena cuota de verdad, pero debemos construir un diagnóstico menos general y más particular. En el límite con Monte Vera, con Recreo, con el margen oeste, mucho mejor no estamos. Las avenidas del norte, repiten postales en cada lluvia. Urgente, debe actualizarse el diagnóstico de situación, barrio por barrio. Debe ser una obsesión del municipio. Por su parte, los vecinos, no esperar que vuelva a llover y saber, que sin llueven 200 mm. de golpe, las culpas se diluyen y la energía debe concentrarse en cómo salir a flote. Y cuando sale el sol, volver a reclamar por los justos derechos a vivir mejor.

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