Cuando el respeto por los mayores se convierte en una acción cotidiana
En su primer etapa, bajo la dirección comunal, se procedió a la identificación de los abuelos, sus necesidades, explorar sobre que ayuda domiciliaria podía brindarse.
Para una segunda etapa, resultaba imprescindible definir cual sería el rol de las jóvenes cuidadoras de ancianos, dado que no se tenía capacitación ni experiencia en el tema.
Con la conformación de la comisión del SAMCo, en noviembre de 1998 se amplía la participación social. Una de las integrantes de la comisión ejecutiva la señora Elena Cuchi, además de su función se compromete e involucra en el seguimiento del programa de la tercera edad, y comienza a definirse el alcance que hoy tiene una trascendencia altamente manifiesta en los distintos estamentos sociales.
Según relató la señora Elena, en un comienzo era prioritario conocer a los abuelos y determinar sus necesidades básicas: limpieza del ámbito, alimentación, higiene personal, atención médica en lo que respecta a sacar turnos, comprar medicamentos, acompañamiento en la visita al profesional, procurar el traslado, etc; conseguirles abrigos y frazadas. En síntesis se pretendía llegar a cubrir las necesidades básicas insatisfechas.
Claramente la función pasaba por la ayuda domiciliaria, con los límites que supone, pero con una visión que posibilitara a través de acciones creativas, el respeto y la integración por los abuelos.
El objetivo planteado requirió de un importante esfuerzo personal, recorriendo, visitando, atendiendo necesidades personales, controlando e impulsando a las chicas que participan del programa.
Esto no satisfacía las expectativas y fue entonces que se pensó en la necesidad de allanar el ámbito de los afectos y la sociabilización.
Así nace el primer encuentro en octubre del 2000. El mismo tendía a que los abuelos se conozcan o se reencuentren, ya que la mayoría son personas arraigadas a la localidad.
El parque de la casa de la Sra. Elena, fue el lugar apropiado para propiciar una mateada de la que participaron familiares y amigos; que se sumaron brindando algunos espectáculos musicales.
A partir de este hecho comienza el reconocimiento de vecinos, familiares, abuelos y sociedad toda.
Recientemente se concretó el segundo encuentro, en el predio de la Ex Estación Ferroviaria, al que se sumaron muchas instituciones y comercios.
Se promovieron distintas actividades recreativas, como elección de reina y princesas, espectáculo musical brindado por familiares de los mismos abuelos, exposición de un video ilustrativo de dibujos animados sobre el desempeño de los abuelos en su casa, gentileza de un programa de cuidadores de ancianos de la comunidad de Madrid, recitado de poemas escritos para el acontecimiento, demostración de danzas, festejo de cumpleaños, se agasajaron a los presentes con mesas de dulces y refrescos, entrega de diplomas recordatorios a colaboradores, exposición de fotos del primer encuentro.
Por otra parte, se recibe la propuesta de profesionales en medicina que se desempeñan en el Hospital Protomédico Manuel Rodríguez, quienes se aprestaron a colaborar con los abuelos a través del programa, para lo cual se están desarrollando reuniones de reconocimiento. En este nuevo aspecto que se pretende abarcar se persigue como objetivo sumar recreación, terapia, charlas sobre accidentes domésticos, primeros auxilios, prevención.
Cabe destacar que el crecimiento que ha tenido el proyecto se debe a varios factores y aportes personales que merecen la pena ser reconocidos: la Sra. Elena Cuchi, las jóvenes pasantes del programa que se han sumado con todo afecto y así lo demuestran, el Sr. Bruno Gatto que apoyó en los hechos todo el accionar, familiares, vecinos y por supuesto los ABUELOS que abrieron sus corazones para compartir esta propuesta.