De esto no se habla
De esto no se habla

De esto no se habla

Pasaron varios días de la promulgación de las reformas efectuadas por los legisladores de la provincia de Santa Fe a la siempre criticada Ley de Lemas. Mucho se ha escrito y comentado este tema: la conveniencia de la reforma, la posibilidad del veto del gobernador Reutemann, las internas en el PJ provincial, las reacciones en todo el arco opositor, son sólo algunas de las aristas que valieron comentarios y análisis políticos.

Sin embargo, hay algunos aspectos subyacentes de este acontecimiento que no han sido aún objeto de análisis y merecerían destacarse.

Una vez más se sanciona una norma que afecta a la totalidad de la población de la provincia (al menos a los que están en condiciones de votar) sin que medie ningún tipo de ida y vuelta entre los legisladores y la población. Es más, ni siquiera los diputados y senadores ni siquiera consultaron al interior del propio PJ. Esto habla, una vez más, de la desconexión cada vez más abismal entre los representantes y los representados. ¿Puede seguir pensándose la política en nuestra provincia sin “puentes”? ¿Cuánto más resiste esta política “súper estructural” donde todo se resuelve como se dice en la jerga de los dirigentes “por arriba”?

Se habla de la Ley de Lemas sin debatir la integridad del sistema electoral santafesino. ¿quién habla de la lista sábana para elegir diputados provinciales? ¿quién cuestiona la uninominalidad para elegir los miembros del Senado? ¿quién se acuerda del fortalecimiento de la Justicia Electoral en la provincia, que es parte fundamental de estas cuestiones?

Es necesario sacarse la careta: tanto el oficialismo como la oposición están disputando poder. Y esa pelea se traslada al campo de la legislación electoral. Da risa cuando legisladores de la oposición hablan de un uso “electoralista” de la normativa que rige las votaciones. Es impensable debatir estos temas sin que se tenga en cuenta que muchos pretenden conservar posiciones de poder y otros desean alcanzarlo.

La pregunta sería: ¿cuál es el interés político de reformar la ley de Lemas? ¿Cuál es el interés de mantenerla como estaba? ¿Por qué muchos quieren derogarla? No se puede negar que cada sector quiere sacar de este tema los mayores beneficios. Desconocer estos intereses en pugna es pura hipocresía. Y pensar que los legisladores (en Santa Fe y en cualquier parte del mundo) se mueven en el terreno de los sistemas electorales por pura voluntad “democrática” desconociendo variables propias de la consecución de poder es mirar la realidad desde los apuntes universitarios y no desde la realidad política.

En momentos donde hay tanta inestabilidad en los cronogramas electorales y una escasa minoría piensa que el sufragio puede contribuir a cambiar la agobiante situación de los argentinos ¿no es esta ley una gota más que pone cada vez más cerca del rebalse a la paciencia ciudadana respecto a la democracia representativa? ¿Qué efectos puede tener esta discusión superficial en los ánimos cada vez más decaídos de los pobladores de la provincia?

Además, mucho se habla sobre la necesidad de instaurar mecanismos donde el pueblo santafesino pueda emitir su opinión sobre estos temas. Sin embargo: ¿alguien pregunta por qué aún no se han incorporado a la legislación provincial los mecanismos de participación como la consulta popular y los plebiscitos? Hay proyectos en ambas Cámaras: ¿qué tratamiento le están dando los legisladores del oficialismo y la oposición?

La reforma de la Ley de Lemas ya está promulgada. Quizás sea tarde para algunos reclamos. Pero quizás sea tiempo aún de empezar a discutir lo que la magnificencia de los acontecimientos políticos no deja ver con claridad.

Por Germán P. Martínez-Licenciado en Ciencia Política.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *