Del misterio de la Navidad al misterio de la escritura
Del misterio de la Navidad al misterio de la escritura
Cultura
Redacción
21/01/2004
escritura lectura libros Navidad oralidad

Del misterio de la Navidad al misterio de la escritura

Hay misterios y misterios en la historia embriagados muchas veces de teorías envueltas también en interrogantes; por ejemplo: nadie sabe a ciencia cierta quién fue el primero en escribir ni dónde estaba realmente; quién fue el que pasó primero de la ORALIDAD a la ESCRITURA. Sabios, pensadores de toda índole, académicos, historiadores, enfrentaron y enfrentan esta búsqueda. Se sabe sí que, antes de que finalizara el tercer milenio antes de Cristo, formas escritas aparecieron en el valle del río Indo (allá por Paquistán y la India). Hoy, investigadores de Harvard, Wisconsin encontraron alfarería con signos de escritura de hace más de 3.400 años, pero, arqueólogos, lingüistas e historiadores siguen haciéndose preguntas…

Lo cierto es que la ESCRITURA determinó la aparición del pensamiento en forma gráfica, con líneas rectas y curvas que se reunieron para formar palabras, para formar los LIBROS.

Los LIBROS, sí, en los que todas las sociedades proyectaron la propia realidad, la vida cotidiana, los sueños y los cuentos.

Los LIBROS DEBEN SER ENTONCES LOS INVITADOS DE HONOR AL PENSAR EN LOS REGALOS DE LAS FIESTAS.

Desde la Asociación Santafesina de Lectura y su Centro de Documentación de Literatura Infantil-Juvenil acercamos algunas ideas Bibliográficas y un Cuento de Navidad.

-Los villancicos del Ángel Gabriel, E. Bredan; Ed. Buen Aire. Bs. As.

-Para contar al hermanito, Enrique Banch; Ed. Guadalupe, Bs. As.

-Mi amigo Jesús, Ed. Atlántida; Bs. As.

-Había una vez un Dios papá, Carlos J. Durán. Ed. Patria Grande, Bs. As.

-Las estrellas y la princesa Liwayway, popular, Ed. Santillana, Bs. As.

-Páginas Luminosas, Haydeé J. Barroso; Ed. Orión, Bs. As.

-Matilda, Ronald Dahl; Ed. Alfaguara, Bs. As.

-Piquiriquitraque, Ma.del C. Villaverde; Ed. Bonum, Bs. As.

-Un Dios rico de tiempo, Mamerto Menapache; Ed. Patria Grande, Bs. As.

-La Navidad de los duendecitos, Ed. Atlántida, Bs. As.

-Colección Ventana Mágica, Ed. Sigmar, Bs. As.

-La tierra del sol y la luna, López Narvaez; Ed. Espasa Calpe, Madrid.

-El rey Gaspar, Gabriel Janer Manila; Ed. La Galera, Barcelona.

Cuento para la Navidad

Había una vez un sauce que vivía cerquita de aquí, a la orilla del río. Había llegado diciembre, hacía mucho calor y toda la costa estaba verde, verde marrón y verde cielo.

Los árboles que lo rodeaban cubrían día tras día todas sus ramas con hojas tiernas y brillantes pues pronto llegarían los chicos a buscarlas para preparar el Árbol de Navidad.

Sauce Llorón se había puesto triste. Sus ramas eran tan viejas y tan largas… En ellas sólo se asomaban algunas hojitas nuevas.

La aguas del río las bañaban y les cantaban canciones las chicharras, las nutrias, los gallitos del agua, sin ramitas nuevas, ¿quién vendría a buscarlo?

Cuando pensaba en eso, por sus hojas muy largas corrían hasta el suelo dos o tres gotitas blancas…Sauce Llorón, ¡LLORABA…! Sin embargo seguía bañando su cabellera larga por el río miel de aquí cerquita con la esperanza de lograr alguna mejoría en sus brotes y sus ramas y despertar así el interés de los niños.

De noche conversaba con las estrellas juguetonas que bajaban a pasear por el río y les decía:

-¡Si yo pudiera convertirme en Árbol de Navidad… ¡Mmmmm….!, ¡Si yo pudiera….!

Las estrellas sobre el río acariciaban sus ramas y le contaban historias de angelitos que tocaban clarines o bailaban acompañados por los duendes del agua.

Un día, Sauce Llorón sintió una vocesita que le decía:

-Amigo Sauce, ¿sería capaz de mover con sus ramas mi canoa que se quedó enganchada en estos camalotes? Se está haciendo tarde y quiero llegar hasta mi casa para dejar armado antes del anochecer el arbolito de Navidad.

-Trataré de ayudarte, amigo Juan, dijo Sauce Llorón, moviendo pesadamente su cabellera larga, queriendo separar la canoa de ese apretado tejido verde que habían formado allí los camalotes.

Sauce Llorón movió con fuerza sus ramas y con la ayuda del agua, la canoa por fin, pudo seguir el viaje hacia la casa .

-Adiós Sauce Llorón…, muchas gracias… y…¡FELIZ NAVIDAD…!

Había llegado la Noche Santa y a Sauce Llorón, por el esfuerzo, se le caían las últimas hojitas que se iban nadando por el agua. Sauce Llorón, LLORABA…

Cuando llegaron las estrellas y los vieron tan lacio, sin sus hojas largas, se desparramaron por cada una de sus ramas y lo cubrieron todo de luces titilantes… Sauce Llorón ¡BRILLABA…! Brillaba tanto que por toda la costa se veía el fulgor de sus ramas estrelladas.

Esa noche, a las doce, más de cien angelitos que bajaban del cielo festejaron con él la NOCHE SANTA. Sauce Llorón ¡CANTABA…!: El niño que ha nacido no tiene cuna nosotros con el sauce le haremos una….

Cientos de animalitos se fueron acercando contentos y admirados de tener por primera vez un Árbol de Navidad.

Y, desde entonces, en la costa del río, aquí cerquita, cada Nochebuena se ve al sauce islero con su larga cabellera de sauce abuelo, llenita de estrellas.

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