Deuda social e inseguridad: primeros desafíos de Binner
El primer discurso de Binner Crédito: Prensa Gobernación
Política
Redacción El Santafesino
11/12/2007
Deuda Social Hermes Binner Inseguridad

Deuda social e inseguridad: primeros desafíos de Binner

Señores Legisladores.

Por el carácter de vuestra representación, al dirigirme a ustedes lo estoy haciendo, a la vez, a la ciudadanía santafesina. Y quiero aprovechar esta doble proyección para compartir algunas reflexiones y hacer una convocatoria a esta Asamblea Legislativa y al pueblo de la Provincia: los convoco a cambiar Santa Fe.

Desde hace ya varios años, y con especial énfasis a lo largo de la pasada campaña electoral, planteamos la necesidad de cambiar la realidad de nuestra provincia. Pero no en cualquier dirección, sino en un sentido progresista, de desarrollo y crecimiento individual y colectivo.

La construcción de un horizonte progresista requiere, como punto de partida, repensar la democracia. La democracia que hoy tenemos es insuficiente y debemos modificarla, ya que hoy parece conformarse sólo con la estabilidad institucional y la mera reproducción de lo existente.

Estamos convencidos que esto es un riesgo para el mismo régimen democrático. Porque el sistema democrático necesita ser pensado y recreado permanentemente. La democracia a la que aspiramos es exigente. No se trata de conciliar los intereses tal cual existen; la exigencia se expresa en acciones dirigidas a reformular y reorientar esos intereses en función de un proyecto de mejora de la sociedad.

La democracia que, con marchas y contramarchas, los argentinos hemos sabido recuperar, tiene una deuda con la sociedad, que no podemos ni debemos eludir. La calidad de una sociedad y de su organización estatal se relaciona directamente con la capacidad de proporcionar a sus habitantes los atributos mínimos de la ciudadanía, garantizando la irrevocabilidad de los derechos humanos para todos y cada uno.

Así, la democracia de proximidad aparece como punto de encuentro entre la democracia representativa y la participativa. En tal sentido, hay que cambiar el Estado, construir un Estado cercano a las preocupaciones de la gente, capaz de impulsar políticas públicas pero, también, capaz de construir un trato cordial con los ciudadanos. La incorporación de la sociedad civil al binomio Estado-mercado es un hecho tan real como necesario; e incorporar esta trilogía a la gobernabilidad es imprescindible para el cambio.

En nuestro Programa de Gobierno definimos dos líneas sobre las cuales establecíamos las acciones para conseguir ese cambio: un mayor bienestar para Santa Fe y un mejor Estado para todos. Esto lo queremos consensuar con ustedes y, juntos, llevarlo adelante.

Esta voluntad de cambio ha sido respaldada el 2 de septiembre por la soberanía popular y hoy iniciamos el gobierno con ideas, con programas, con equipos, con un gran entusiasmo y con la esperanza de los santafesinos.

Es nuestra responsabilidad convocar al diálogo y a la participación a todos los sectores sociales, económicos y políticos de nuestra provincia. Y fundamentalmente es nuestro compromiso convocar a los otros dos Poderes a ser parte del cambio que nuestros comprovincianos eligieron. Es imprescindible mantener el diálogo, garantizando al mismo tiempo la necesaria independencia de los poderes.

La independencia de los tres poderes, base de la construcción republicana, no debe impedir o condicionar el diálogo entre los mismos. La ciudadanía está esperando que quienes tenemos responsabilidades institucionales, asumamos el deber de promover el bienestar de todos. No quiere disputas ni peleas. En tal sentido, será una práctica cotidiana de nuestro gobierno dar respuesta a todos los pedidos de interpelación formulados por las Cámaras, comenzando por quien les habla.

De igual modo planteamos un diálogo franco con la Corte Suprema de Justicia; no para incorporar miembros a este cuerpo –ya que el decreto de autolimitación de las designaciones constituirá nuestra primera acción de gobierno–, sino para superar las dificultades que perturban sus tareas cotidianas.

La provincia de Santa Fe cuenta, en su patrimonio, con condiciones favorables para llevar adelante las políticas que nos proponemos. Ante todo, tiene una historia progresista marcada por la integración cultural, la que se expresó en la construcción del Fuerte de Sancti Spíritu, en la Fundación de Cayastá, en la primera Constitución provincial, en las colonias agrícolas, en la Revolución de los Siete Jefes, en el Grito de Alcorta y en el Rosariazo; la que ejemplificaron Nicasio Oroño y Lisandro de la Torre, y a la que cantaron José Pedroni y Julio Migno, Todos estos hechos son parte de nuestra historia, fuentes ineludibles para interpretar la realidad actual, y ejemplos para construir el futuro.

Debemos reflejarnos en nuestra historia y recuperar el progresismo que la caracterizó. Recuperar la idea de progreso, de ascenso social que distinguió a nuestra pampa gringa, donde los abuelos inmigrantes, mayoritariamente analfabetos, veían en la educación de sus hijos la posibilidad concreta de un destino mejor. Donde a través de la oportunidad de acceso a la educación que generó el Estado mediante la Ley 1420 y la Reforma Universitaria de 1918, nuestros padres comprobaron que con el estudio y el trabajo se podía ascender socialmente.

La idea del ascenso social a través del esfuerzo ha quedado trunca. Hoy tenemos una realidad donde el esfuerzo, el estudio y el trabajo han dejado de ser las vías seguras de acceso a la evolución individual y colectiva. Hoy tenemos una realidad que nos duele: coexisten una riqueza en crecimiento con una pobreza en expansión; pobreza que no sólo es carencia económica, sino que incluye otras carencias éticas, morales y espirituales, que conllevan como epifenómeno a la inseguridad.

La inseguridad es la mayor preocupación de nuestros conciudadanos y su superación constituye un paso fundamental para reconquistar nuestra calidad de vida. Sabemos que la inseguridad no es un problema meramente local y por eso mismo exige un abordaje integral. Si tanto le preocupa a nuestra gente, tanto o más nos preocupa a quienes integramos el gobierno que hoy asume. Sin promesas fáciles, sin tentaciones antidemocráticas, pero con mucha firmeza y seriedad combatiremos el delito en todos lados.

Abordar firmemente los problemas sociales y económicos de nuestra provincia, sin perjuicio de encarar medidas específicas de política criminal, tendrá como consecuencia directa la mejora de las relaciones interpersonales y el destierro de la violencia.

Como decíamos antes, otra de las condiciones favorables de nuestra provincia, que hace a su patrimonio, es una dimensión ética de unidad en la diversidad. Nuestra historia registra momentos de consensos básicos en torno a la convivencia, como los que permitieron la integración de los pueblos originarios con los inmigrantes, proceso que se extendió a todas las poblaciones.

Fue en esta pampa gringa antes descripta, donde mejor se cristalizó el sueño sarmientino: el de la construcción de una sociedad de colonización sobre la base de la pequeña propiedad de la tierra. Así, desde Santa Fe, el ejemplo de la Colonia La Esperanza representó el paradigma de la construcción de una de las sociedades más inclusivas de América Latina.

Hoy, la convocatoria que traemos a Ustedes tiene como objetivo recuperar esa dimensión ética que alumbró hechos como el de Esperanza. Otros países, otras regiones, no tuvieron esos ejemplos. Pero nosotros podemos recuperar el hilo de nuestra historia en base a un nuevo consenso, en torno a la convivencia, la memoria histórica y el futuro, con un sentido de pertenencia que va más allá de las trayectorias individuales y del destino de las personas.

El Estado que necesitamos los santafesinos debe ser un reflejo de la pluralidad y heterogeneidad de nuestra sociedad. Hay que superar el temor a la diversidad que caracteriza a la actual institucionalidad. Lo heterogéneo, lo diverso, lo plural, no es un problema, sino una oportunidad. Debemos aprovecharla, ya que esos atributos han sido uno de los mejores rasgos de la cultura argentina, especialmente la santafesina.

Con esa convicción, convocamos a construir en Santa Fe una sociedad justa y democrática, con independencia de los poderes, con materialización de los derechos, con funcionamiento de las instituciones. Con responsabilidad social empresaria y con trabajo decente.

¿Por dónde empezamos? Por lo social, que es urgente. Nuestra prioridad es mejorar la calidad de vida. Venimos a plantear una democracia exigente, que implica igualdad en el punto de partida: atención del embarazo, alimentación equilibrada, acceso al agua potable, techo y abrigo adecuados, alfabetización y educación continua. Esto forma parte de una democracia biológica; quien no accede a ella queda excluido de la democracia política. Y en particular el niño, quien, si carece de un núcleo que funcione como familia, verá amenazada su posibilidad de integración social. Por eso nuestra prioridad son los niños. Por allí debemos comenzar, por allí la vida nos vuelve a dar otra oportunidad.

La atención de los primeros años de vida requiere de un esfuerzo integral para romper, lo más temprano posible, con las desigualdades que caracterizan a nuestra sociedad. Quizás desde un Estado provincial no podamos empezar por donde, entendemos, hay que empezar para terminar con las causas estructurales de la desigualdad y la pobreza. Pero desde el Estado provincial es posible comenzar a romper el círculo vicioso de las desigualdades, cuyo primer impacto se da siempre sobre los niños.

El gran desafío es la educación y el ámbito escolar es fundamental para empezar esta tarea. Vamos a comenzar mejorando las escuelas. Y vamos a hacerlo desde el Estado junto con la sociedad civil. Por ello convocamos a toda la ciudadanía, y a la comunidad educativa en particular (maestros, padres, abuelos, alumnos y cooperadores), a participar de jornadas de trabajo para “levantar” la escuela: arreglar los baños, cambiar los vidrios rotos, pintar la escuela. Proponemos un esfuerzo compartido para iniciar un nuevo tiempo, en el que podamos recuperar el sentido de la educación como elemento para el progreso social, tal como nos enseñaron nuestros mayores.

Si los niños son el punto de partida de nuestra preocupación para resolver los problemas sociales, los jóvenes constituyen el siguiente eslabón. La integración de los jóvenes no se logrará señalando sus déficits o cuestionando los atajos que toman. Se conseguirá asumiendo nuestra responsabilidad; que no es hacer por ellos sino convocándolos a hacer y a ser parte de la solución de los problemas. Por eso no queremos confinarlos a un espacio sólo para jóvenes, sino invitarlos a participar como verdaderos protagonistas de todos y cada uno de los espacios de nuestro gobierno.

Los convoco entonces a la maravillosa empresa de construir una sociedad más inclusiva para y con los niños, los jóvenes, los adultos y los adultos mayores.

Afirmábamos en nuestro Programa de Gobierno que “el bienestar de una sociedad es el resultado de una decisión política”. Esa decisión política puede alcanzar el resultado deseado en la medida en que cuente, para la acción, con los instrumentos adecuados, tanto en el territorio de lo estatal como en el de la sociedad civil.

La descentralización de la provincia significa comenzar a transitar una nueva forma de gobernar. Acercar los procesos sociales a los económicos, es decir, la educación, la salud, con la producción, el trabajo, la vivienda, las vías de comunicación. En definitiva, pensar nuevas maneras de garantizar los derechos sociales desde el Estado municipal y provincial. La autonomía de los municipios, que fue consagrada por la Constitución progresista de 1921 al poco tiempo derogada, debe reinstaurarse como instrumento clave para el crecimiento. La descentralización permite estudiar la realidad local, proponer planes estratégicos para cada región e integrar la provincia en un único plan estratégico. Todo ello no se logrará de un día para otro, pero cuanto antes comencemos mejor. Como nos decía ese gran presidente que tuvo el hermano país de Chile, Don Ricardo Lagos: “Hay que gobernar pensando no en las próximas elecciones sino en las próximas generaciones”.

Queremos un desarrollo armónico de la provincia y, en ese sentido, el Norte constituye un verdadero desafío. El primer objetivo será mejorar las condiciones de vida para que nuestros comprovincianos no se vean compelidos a migrar, obligados a adaptarse a otras culturas o a incorporarse al mundo del trabajo con habilidades diferentes.

Vamos a promover el crecimiento económico armónico de nuestra provincia con base en la innovación productiva. A tal fin creamos la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación, y modernizamos la estructura del Ministerio de la Producción para apuntalar un desarrollo sustentable, con una eficaz integración en el mercado nacional, regional, latinoamericano e internacional.

No podemos concebir un proyecto de desarrollo provincial sin mirar a la Nación y al mundo y, en particular, a nuestra región. Como no sucedía desde hace muchas décadas, la Argentina y América Latina se encuentran ante la posibilidad, en el corto plazo, de dar un enorme salto económico y productivo. Pero si simultáneamente no damos un gran salto social, de justicia e integración, un gran salto cultural y educativo, todo será efímero. Y así habremos perdido una gran oportunidad.

Para evitar una nueva frustración, nosotros comprometemos nuestro esfuerzo desde el gobierno provincial, convocando a las santafesinas y los santafesinos que nos quieran acompañar, junto al gobierno nacional y a los otros gobiernos provinciales.

Esta oportunidad para nuestro desarrollo se basa en una nueva relación entre el territorio, el espacio vital de nuestros países, sus habitantes y sus excedentes de producción de alimentos y biocombustibles. Esta no es una definición coyuntural, estamos hablando de una realidad que Santa Fe no puede desperdiciar por cuanto está en uno de los ejes de ese desarrollo, de ese salto que nos puede dar la hidrovía Paraná –Paraguay, que integra el corazón del Mercosur.

Es posible un auténtico proyecto provincial de desarrollo como parte de un proyecto nacional. Este es nuestro gran compromiso de cambio.

La constitución que hoy tenemos en Santa Fe, que fuera sancionada en el año 1962, debe ser reformada para interpretar los tiempos actuales y para promover los tiempos futuros.

Señores Legisladores: los convoco para consensuar este cambio, el de la Reforma Constitucional. Reformar la Constitución no es reducir el debate a la uni o la bicameralidad. Reformar la Constitución significa pensar juntos en cambiar todos aquellos aspectos que limitan el crecimiento espiritual y material de nuestro pueblo, e impulsar juntos propuestas que faciliten la integración y la transparencia en el ejercicio democrático de los derechos. Esa reforma debe surgir del consenso entre las santafesinas y los santafesinos y debe reflejar nuestros valores y nuestras esperanzas.

En el mismo sentido creemos que es importante el diálogo con el gobierno nacional, respetando las jurisdicciones y competencias, y acordando políticas que ayuden a crecer a la Nación y que, a la vez, contribuyan a mejorar la vida de los santafesinos.

Estamos convencidos de que por decreto, por ley o por imperativo constitucional la realidad no va a cambiar. La realidad va a cambiar si asumimos la solidaridad, la participación y la transparencia como valores fundamentales que orienten el desempeño de ciudadanos y gobernantes en la construcción de la provincia de Santa Fe que todos anhelamos y nos merecemos. Ese es el legado cultural que recibimos; por eso es importante reflejarnos en esos valores, que se sintetizan en los hechos históricos que hicieron de Santa Fe una provincia singular. Recuperemos la memoria y encontraremos en esas fuentes el sentido de nuestro futuro. Como dijo el poeta socialista José Lencina: “Seremos porque fuimos”.

Señoras Legisladoras, Señores Legisladores, santafesinas y santafesinos: gracias por acompañarnos hoy. Quiero transmitirles el agradecimiento de la Vice- Gobernadora, de todo el equipo de gobierno y el mío propio por la gran responsabilidad que nos confirieron. Y hoy, en nuestro primer día de gobierno, ratificamos nuestro compromiso de trabajar hasta el último minuto de nuestro mandato por una provincia de Santa Fe donde primen la solidaridad, la participación y la transparencia.

Muchas Gracias.

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