Distribuir riqueza
Distribuir riqueza
La Región
Redacción El Santafesino
04/07/2008
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Distribuir riqueza

“Habría mayores retenciones para los pooles y menos para chacareros”. El título periodístico resume una de las líneas más fuertes del debate que ocupa a legisladores y funcionarios políticos argentinos tras más de cien días de protesta de productores rurales en contra de las medidas oficiales para el sector agropecuario.

La propuesta, que se leyó en diarios del último fin de semana de junio, debió haberse leído antes, en los primeros días de marzo, cuando por los ámbitos de discusión apropiados, se tendría que haber discutido cuales eran las mejores herramientas para potenciar la actividad productiva en armonía con los intereses de la Nación.

A la distancia, puede observarse con mayor nitidez que los errores de cálculo, las políticas arbitrarias, las decisiones inconsultas del gobierno, aunque también el carácter virulento de algunas protestas y los intereses ocultos de ciertos dirigentes rurales (también opositores políticos) que nunca pensaron en el bien común, pusieron en vilo a la población y condicionaron -una vez más- las posibilidades de desarrollo sostenido que tiene nuestro país.

Más por las malas que por las buenas, en definitiva, se llegó al punto por donde debió comenzarse: un debate en el Congreso Nacional. Precepto del sistema democrático, sin desconocer la importancia de un poder ejecutivo que se precie de tal y lleve adelante las acciones, que según sus atribuciones, cree imprescindible acelerar para cumplir objetivos en su acción de gobierno.

Una instancia positiva -mientras dure- que se suma a otros planteos que en nuestro país estaban anestesiados y que nunca terminaban de discutirse: el diseño de un modelo agropecuario integral, la redefinición del esquema de coparticipación federal, la transparencia en el manejo de los fondos públicos, entre otros.

Al mismo tiempo, los cien días de nervios y peleas, develaron conductas bien argentinas, tanto de los ciudadanos de a pie, como de dirigentes sectoriales, funcionarios públicos de diverso orden, legisladores, periodistas, etc. Conductas en general reñidas con el bien común y más ligadas a los intereses personales o corporativos.

La tan mentada distribución de la riqueza, que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner debió subrayar como prioridad en el comienzo mismo de su mandato, incluso antes del anuncio de las retenciones móviles, es la vara que mide nuestras intenciones y la lente que enfoca nuestros rostros.

Con la misma fuerza que ahora reclamamos una política adecuada para los sectores agrícola, ganadero, lechero y todas las economías regionales, debemos también sostener -con acciones y no sólo con gestos- la consigna de que ni un sólo niño más se muera de hambre en tierras tan prósperas, que tampoco sea explotado con ta-reas propias de los adultos o viva su infancia en un ambiente de marginalidad y violencia que clausure su futuro como hombre digno.

De lo contrario, de nada servirá tanto debate en medio de tanta angustia acumulada. Si el gobierno nacional piensa sólo en recaudar para lograr intereses que no son los del conjunto de los argentinos, o si aquel que produce (sea del sector que sea), sólo piensa en la acumulación de su renta, la salud del sistema democrático comenzará a deteriorarse y, en ese caso sí, no será bueno para ninguno de los ciudadanos que habitamos la República Argentina.

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