El campo es parte de la solución, no del problema
El campo es parte de la solución, no del problema

El campo es parte de la solución, no del problema

En vista de la magnitud y gravedad del conflicto (evitable) suscitado y, aparentemente, en vías de solución entre el gobierno y “el campo”, es necesario precisar, por medio de estas breves reflexiones, determinado aspecto basal del mismo, aspirando a que se logre una rápida salida estratégica.

El campo y consiguientemente la producción agropecuaria, es parte de la solución de los males que aquejan a la Argentina, no constituye un problema, sino que es salida laboral y económica -por constituir un sector dinámico de la economía nacional-, tanto para los productores, para quienes éstos emplean y para el gobierno, que recauda los impuestos que deja la producción.

De allí que intentar extrapolar axiomas políticos propios de otras épocas, en vez de “abocarnos a las cosas” y dialogar, luce insensato, torpe y más emotivo que racional. Esta actitud es básicamente poco “progresista”, para un gobierno que afirma militar en el progresismo. Progresista sería, quizás, ir pergeñando una gradual baja del I.V.A..

El gobierno actuó dentro de la legalidad y con legitimidad, eso está fuera de discusión y no es poca cosa, pero no con inteligencia. Faltó comunicación y diálogo. Más aún, lo resuelto, -como toda acto humano, perfectible y más allá de lo que cada uno piense en relación al porcentaje de las retenciones-, es discutible. La medida, inconsulta, se podría haber debatido y perfeccionado previamente con las entidades nucleativas del sector y, probablemente, hubiera prosperado, quizás con números similares a los impuestos por el gobierno.

El debate que estuvo ausente, en relación a las retenciones a la producción agropecuaria, hoy está presente (y celebramos que así sea) en la discusión en torno al proyecto de nueva Ley de Radiodifusión.

Lo que ocurre es que es el Estado (máxime cuando las autoridades políticas de turno expresan perseguir, aunque sólo sea discursivamente “mayor institucionalidad”) quien debe buscar, afanosamente, el consenso, fruto del debate prolífico, y no imponer sus puntos de vista, mediante “aprietes”. Cualquier otra actitud, resultará, a la larga, totalmente vana.

La presente oportunidad internacional -el valor internacional de nuestras materias primas-, en relación a la producción agropecuaria, constituye el momento ideal para mejorar la cadena de valor y para que el gobierno se comporte como socio y no como adversario del sector agropecuario, aportando ideas y propuestas de políticas públicas de corto, mediano y largo plazo, aplicables al sector.

No obstante lo dicho, los dirigentes rurales y las bases no deberían esgrimir una estrategia de todo o nada. La búsqueda de avenimientos, sin agregados semánticos, es el deber que pesa sobre las espaldas de los dirigentes rurales. entendiendo que nos encontramos frente a un gobierno legitimado en las urnas recientemente y que debe atender todos los reclamos, no solamente los de un sector, manteniendo una vocación dialoguista, tratando de comprender las razones y/o motivaciones de la medida y, eventualmente, realizando alguna concesión, como ocurre en toda negociación.

Más allá de los aspectos contingentes y/o coyunturales del actual momento, los argentinos no debemos resignar un futuro de prosperidad y paz, fundado en el diálogo y el consenso y en relación a esto, estimamos que el tema de las retenciones constituyó un error más de forma que de fondo y que, en alguna medida, los ruralistas exageraron en su metodología de protesta.

Cuando se comete un error, lo peor es agravarlo. Deben existir coincidencias básicas de fondo. El gobierno debería ser socio y promotor del sector agropecuario por la importancia que éste reviste para la economía nacional, por el trabajo que brinda a los argentinos, porque la actividad rural promueve el desarrollo estratégico del país y por los beneficios -internos e internacionales- que reporta a la Nación y estamos convencidos que es desde ésta perspectiva por donde hay que encarar la negociación. El campo, es parte de la solución, no del problema.

Autor: Francisco Javier Funes-Abogado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *