El compromiso con un futuro de emprendedores
Las prácticas profesionalizantes son pasantías no rentadas que alumnos de las escuelas técnicas realizan en diferentes empresas o industrias de la provincia. Impulsada desde el Ministerio de Educación de Santa Fe desde el 2011, es asumida como una herramienta educativa clave. Según la titular de dicha cartera, Claudia Balagué, resulta “una política eficaz para atraer a los chicos hacia la industria, dándoles además una oportunidad de planificar su futuro”.
Con estas palabras inauguró por sexto año consecutivo el primer Encuentro de Prácticas Profesionalizantes, en el Salón de Usos Múltiples de la Cervecería Santa Fe. Junto a la funcionaria, participaron de la ceremonia varias autoridades relacionadas a los sectores educativo y empresarial. Uno de ellos fue el director provincial de Educación Técnica, Producción y Trabajo, Pablo Vozza, quien explicó que el objetivo en 2016 será el de llegar a los 1.500 pasantes. “Tanto las empresas como las instituciones educativas debe asumir este trabajo como un proceso, donde la apuesta mayor es la de caminar juntos”, añadió. No obstante, aclaró que se trata de una meta “que no debe estar minada por la ansiedad”.
Por su parte, el vicepresidente primero de la Cámara de Industriales Metalúrgicos y Autopartistas de Santa Fe (Camsfe), Raúl Fridman, habló sobre el rol que deben asumir tanto las figuras privadas como las instituciones públicas: “Es importante que las industrias tengan mayor compromiso con el ámbito educativo y, para lograr esta sinergia, los municipios tienen que trabajar como mediadores entre ambos sectores”. No obstante, aclaró que “el trabajo de las firmas que se comprometen con el proyecto debe ser el de ser facilitadores de las escuelas, pero sin hacerles el trabajo”.
Equipo sólido
Para este año, las prácticas profesionalizantes integrarán el plan de estudio obligatorio de los sextos años de las escuelas técnicas. Para la ministra Balagué esto es “un logro cuyo origen se encuentra en el trabajo constante de muchos actores, que requirió incluso el ir tejiendo muchas contradicciones”. Lo mismo entiende Vozza, para quien el éxito de toda iniciativa depende de cómo se asuman los desafíos comunes. “La palabra ‘equipo’ está de moda para quedar bien, pero quienes estamos comprometidos con este concepto sabemos de su importancia para superar desafíos”, explicó.
El funcionario llamó además a que “los distintos ámbitos puedan esforzarse por entender el lenguaje de cada sector”. “En las empresas los tiempos son para ayer, mientras que en las escuelas se postulan plazos a cinco o seis años. Entonces, es importante que todos los actores puedan sentarse en una misma mesa y se escuchen, para que nada los pueda detener”, reflexionó. Y agregó que “se necesita de comunicación y consenso para poder establecer un grupo sólido, meta que solo puede alcanzarse si se transita un mismo camino”.
Sobre este punto también habló Alejandro Taborda, titular de la Unión Industrial de Santa Fe (UISF). Según su visión, “todas las empresas deben asumir la responsabilidad social empresaria de incorporar y poder contener a los alumnos”. Las escuelas, en tanto “deben esforzarse por acercar estas políticas, para despertar en los chicos el espíritu emprendedor”.
Antecedentes
Las prácticas profesionalizantes están vigentes desde 2011 y son parte de una política del gobierno provincial en materia educativa. Son organizadas y coordinadas por la institución educativa, se desarrollan dentro o fuera de tal institución y están referenciadas en situaciones de trabajo que se corresponden con el perfil profesional en el que se están formando los estudiantes.
Como actividad formativa debe ser cumplida obligatoriamente por todos los estudiantes, teniendo siempre en cuenta que es una práctica pedagógica que posibilita la aplicación y el contraste de los saberes construidos en los demás campos de la formación (Formación General, Formación Científica-Tecnológica y Formación Específica), garantizando la articulación entre la teoría y la práctica en los procesos formativos.