El Desempleo
Desde tiempo atrás y en muchísimas oportunidades, en cantidad enorme de artículos de diarios, revistas, radio, televisión, se ha venido insistiendo en la falta de trabajo que lamentablemente, salvo casos excepcionales, en muy pocas oportunidades se han querido escuchar las voces de reclamo, y ni siquiera se prestó la atención que corresponde a un caso tan grave como lo es el desempleo. En realidad se han hecho protestas tibias, pero sin aportar demasiadas propuestas al respecto.
El tema del desempleo es un flagelo que está enquistado en casi todo el mundo, pero lo que a nosotros nos debe importar es lo que atañe a nuestro país, por cuanto hasta el momento, nada o muy poco se ha hecho en pos de una solución que signifique un paliativo para una parte de los ciudadanos que en este momento no encuentran alternativa válida para dar una solución a esta situación por la que atraviesa su hogar.
Sabemos que la oposición de turno, siempre ha criticado al gobierno instalado en ese momento, por la gran desocupación que venimos soportando. Pero es evidente que nadie, absolutamente nadie ha hecho los esfuerzos para que surja un cambio y encontrar el camino adecuado para que se creen fuentes de trabajo, para que en el menor tiempo posible la mayor cantidad de argentinos pueda encontrar soluciones a los innumerables problemas que, forzosamente causa la desocupación, incluso que no se pueda contar con un fondo de desempleo que logre, en parte, dar un poco de solvencia económica, que le sirva para paliar tan triste situación.
Es indudable que la cercanía de un acto eleccionario da pie para que los candidatos tomen el tema de la desocupación como un latiguillo pre-electoral que les pueda significar encaramarse en un cargo, pero que se hace necesario que no mientan nuevamente, ya que estas promesas electorales se pueden tornar en una nueva burla a la dignidad del hombre y a la expectativa de los jóvenes, deseosos de ingresar a un mundo lleno de trabajo que les permita realizarse como personas, fundar y sostener una familia y aportar al bien de toda una comunidad.
Por esta razón es que debemos considerar o exigir que tanto el gobierno como los legisladores, gremialistas y trabajadores, se deben poner manos a la obra y tratar en lo posible que, en un plazo más o menos breve se encuentre por fin una solución que evite con ello una nueva amargura generalizada.
Responsabilizar al gobierno actual de esta situación, sería obrar de mala fe, ya que en períodos anteriores y con otros gobiernos, también se hicieron promesas que jamás fueron cumplidas, lo que prueba la poca seriedad con que se ha tratado este problema.
Todos estos aspectos se deben tener muy en cuenta, en primer lugar para que el ciudadano común vuelva a creer y tener fe en la clase política, y en segundo lugar para poder así enfrentar y con solvencia las estructuras sociales y culturales que tan necesarias son al hombre, pero que por carecer de una ocupación con que sobrellevar su subsistencia diaria, no puede ni tan siquiera pensar en llegar a tener una formación más intelectual que la que pueda poseer en ese momento, ya que la falta de ocupación le absorbe todo el tiempo de su vida.
Por eso es necesario que con una solución razonada y valedera y no con un fin electoralista, tanto de parte del oficialismo como de la oposición, se debe acompañar una propuesta que se relacione con una terminación y para siempre de este verdadero caos que crea la desocupación.
No quiero terminar esta reflexión sin hacer referencia a la Declaración del Episcopado Argentino de octubre de 1994, publicado en la revista El Pueblo, de la ciudad de Santa Fe, al que lo deben tener muy en cuenta quienes en ese momento son los que dictan las disposiciones relacionadas con el trabajo, y que dice: “A través del trabajo el hombre afirma su dignidad de hijo de Dios y conserva su libertad, la mayor pobreza material del hombre es no tener trabajo o no poder trabajar. Por ello creemos que en toda programación responsable, no puede estar ausente el aspecto de la carga ocupacional que determina lo mismo, la calidad social de todo proyecto económico”.
PD: Esta reflexión está dedicada a mis tres hijos y mis tres nietos, deseando de todo corazón que nunca tengan que soportar una situación como la actual y que padecen cientos de compatriotas.