El Jubilado, un ciudadano más
El Jubilado, un ciudadano más
Opinión
21 de enero de 2004

El Jubilado, un ciudadano más

Creo que en todo país en el que, por supuesto, se practique la Democracia, tal como lo especifica la palabra debería tener en el jubilado el símbolo del trabajo, de la solidaridad; pero, por sobre todo, del respeto y la paciencia por que ellos fueron los que nos enseñaron como se debía cumplir con las obligaciones y deberes, que son necesarios disponer, para así llegar a disfrutar de un descanso gratificante que conlleve a una vida física y espiritualmente sana y merecida, por quien dejó parte de su existencia en bien de los demás, teniendo muy en cuenta que esos ciudadanos son parte de la comunidad, no simplemente un número.

Lamentablemente son muy pocos los que piensan de esta manera. No sabemos si en otros países, la vida de un jubilado es tan triste como lo es en este, ya que aquí permanentemente se escuchan voces de protesta de cientos de ellos, por lo que más bien se asemeja a un ser perseguido por quienes nos gobernaron, antes y ahora, que a un ciudadano ejemplo de perseverancia y sacrificio.

¿Cómo es posible que éstos jubilados sean, constantemente, víctimas de despojos en sus magros haberes?, ya sea por parte de las cajas, obras sociales o de cualquier dirigente de turno, argumentando que serán la salvación del país. Ponerle la mano en el bolsillo a un jubilado, es para los gobiernos una tarea fácil, con el agravante que si este se propone protestar no es escuchado absolutamente por nadie, ni por la justicia. Yo pregunto…¿qué diferencia hay entre un ladrón que espera a la salida del banco para despojar a esa pobre persona de los pocos pesos que cobra, con las acciones de un gobierno sostenedor de que los trabajadores y jubilados serán quienes solucionarán los graves problemas económicos que el mismo produjo, ya sea por ineptitud, inoperancia o por no haber combatido la corrupción, disponiendo por eso a su antojo de haberes bien ganados.

Todo el mundo sabe que en estos últimos años, los jubilados han luchado incansablemente para que se respeten sus derechos ganados a través de sus años de aportes y que las leyes especifican que les corresponde. Sin embargo, vemos angustiosamente la degradación progresiva a que son sometidos, sin tener la mínima consideración, no solamente en sus sueldos, sino también en todo lo que atañe a obras sociales, continuamente intervenidas sin poder prestar la atención médica que necesiten y cortándolas en cuanto los señores dirigentes se les antoja, sin pensar siquiera que, por razones de edad, son muy pocos los que no recurren a medicamentos para sobrevivir. Nadie ignora que para estas personas es imposible adquirirlos en forma particular, ya que sus sueldos apenas alcanzan para comer y pagar impuestos.

Si analizamos todos los otros daños y perjuicios a que son sometidos, como ser pagándoles cuando quieren (no del 1 al 11 de cada mes), sancionando leyes que solo son para perjudicarlos, distraer los fondos de las obras sociales y de las cajas, que únicamente pueden ser redituables para quienes ejercen incorrectamente los poderes políticos y sociales y sin olvidarnos que hace más de diez años que no se les otorga el más mínimo aumento a sus sueldos.

No sigamos postergando sus sueños, otorguémosles lo que mínimamente merecen: vivir con dignidad. Es hora que al jubilado se lo trate como un ser humano. Terminemos con las arbitrariedades contra ese ciudadano que luchó y sigue luchando, no solamente para vivir sus últimos años con tranquilidad, sino tomándolos como un ejemplo para las generaciones actuales. No hay que seguirlos engañando con promesas que jamás serán cumplidas.

Es menester que quienes tienen pretensiones que en las próximas elecciones sean elegidos para gobernar como corresponde y que así lo declaran en cada acto que efectúan para acercar votos que les permitan seguir ocupando esos cargos, yo les digo que tengan en cuenta a esos hombres y ciudadanos que formaron esta patria, con la esperanza de tener un mundo mejor, dejen de engañar con promesas y defiéndanlos de todo lo que se haga en contra de ellos. Tengan en cuenta que “El país que olvida su pasado, difícilmente pueda tener futuro”.

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