El legado de Emiliano Sala
Fuente: Gentileza Gino Zenclussen
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Redacción El Santafesino
15/02/2019
Emiliano Sala Martín Molteni Progreso San Martín

El legado de Emiliano Sala

Martín Molteni, amigo del alma de Emiliano Sala, en medio de su dolor por la pérdida de un amigo, escribió en su muro de facebook aquello que toda persona de bien se plantea ante una tragedia, ante un hecho inesperado y grave de la vida: “Porqué”.

Es la pregunta filosófica por excelencia que nos lleva a la angustia de no saber, de tratar de comprender ante la evidencia de una circunstancia, el fundamento de su ocurrencia, pero sin llegar a buen puerto.

El duelo ante la pérdida de un ser querido está plagado de preguntas, de lágrimas, de búsqueda de explicaciones, de recuerdos, de fotos. Y las fotos suelen ser un muy buen registro para recuperar el pasado, y volver al presente con más elementos.

Una imagen del pasado cristaliza un momento, pero activa la memoria. Nos lleva a repensar aquello que pasó, a pensarlo de otra manera, a resignificarlo.

Y cuando un duelo pasa, cuando el tiempo empieza a sanar una herida, aunque sea parcialmente, empezamos a sentir la necesidad de dar sentido a la pérdida, a explicar el “porqué” a nuestra manera, configurar el fundamento que queremos que de ahora en más tenga esa circuntancia.

“Dios se llevó al mejor 9” escribió Martín, el amigo de Emi desde la infancia. En el lenguaje futbolístico, el 9 también es un puesto de interrogantes dentro de la cancha. ¿Cómo pudo errar ese gol? ¿Cómo hizo para meterla ahi?

Un arquero falla y es la tragedia del gol en contra. Pero un delantero falla y es la impotencia de la oportunidad que se pierde. Una contraposición de visiones de la vida: el pesimismo y la resignación ante la derrota, el optimismo y las ansias de querer y no poder.

Y las fotos como decíamos ayudan: la primera, del fotógrafo Gino Zenclussen en el centenario de San Martín de Progreso, simboliza el legado. Es como si Dios hubiese querido dejar su sello en ese retrato inmortal.

Es la imagen de futuro, los niños, y la imagen del ángel que les dice que los acompañará desde allá lejos, desde Europa o donde -ahora- quiera que esté. Está con ellos. Cada uno que haga un gol deberá levantar los ojos al cielo. “¿Viste que pudimos? Es para vos?” dirán.

Su amigo Martín, como ícono de la búsqueda en medio de la trágica noticia, ya marcó el camino. Junto a la humilde familia de Emiliano comenzaron a escribir las primeras páginas del legado. Emiliano dejó su huella desde la sencillez, desde el perfil bajo, desde el sacrificio por un afán que lo empecina como dice el tango.

Ahora nos toca a nosotros. Primero recordando. Recordar a un ser querido que ya no está es el primer deber. Pero el segundo es honrarlo con la conducta. Si Emi era bueno, ser buenos. Si se sacrificó por una meta, sacrificarnos. Si nunca se olvidó de sus orígenes, nunca olvidarlos.

Puede que aquel “porqué” tenga una luz en la oscuridad al pensar que estas cosas pasan porque es parte de ese camino tan complejo que es el tránsito de la humanidad por este mundo. De su mejora como condición (humana). Esos ángeles que dejan la cancha para dar ejemplo, para sacudir conciencias, para revitalizar memorias y fortalecer corazones.

Es una lástima. Una pena. Pero, una pregunta más: ¿podemos darle sentido a cada minuto?

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