El porqué de una segunda lengua
La computadora es una herramienta vital para los jóvenes Crédito: El Cronista Regional

El porqué de una segunda lengua

No es difícil esgrimir razones para fomentar el aprendizaje de una segunda lengua, especialmente el inglés. Basta con mirar alrededor para, inmediatamente, detectar evidencia de la penetración de este idioma en nuestra vida diaria; desde la música con un jingle o MTV, hasta la tecnología donde se hacen imprescindibles términos como mouse, web o chat, sin olvidar el tan renombrado por estos días ámbito económico, que nos sorprende hablándonos de marketing, dumping o target.

No es de descuidar tampoco la importancia que han adquirido los idiomas en los claustros universitarios. Existe un gran consenso acerca del hecho de que un profesional bilingüe tendrá más oportunidades, no solo laborales sino también de perfeccionamiento. El dominio de una segunda lengua le brindará acceso a bibliografía actualizada, disertantes internacionales, becas, viajes, etc.

Finalmente debemos enfrentarnos con la triste realidad de la emigración, de quienes no encuentran su lugar en nuestro país y deciden ganar espacios en el extranjero. Un idioma de características internacionales como el inglés se transforma en un puente, no solo hacia el tan anhelado puesto de trabajo, sino hacia una adaptación menos dolorosa.

Hay quienes sostienen que en los próximos años el español se convertirá en la segunda lengua de uso mundial, luego del inglés. Podemos arriesgar razones de índole económico, teniendo en cuenta el gran mercado que la América de habla hispana representa. En tercer lugar se dispondría el chino, que indudablemente crece gracias al avance tecnológico de oriente. En nuestras latitudes no debemos obviar la importancia que puede adquirir el portugués, dados los vínculos que se han generado a través del MERCOSUR. Quienes sienten pasión por las artes y la historia, sin lugar a dudas postularán al francés como la lengua “culta”, originaria de las tierras donde se han gestado grandes corrientes filosóficas y políticas. Existe una buena razón para fomentar el aprendizaje de cualquiera y cada uno de estos y otros idiomas.

En realidad los idiomas, que tanto deben esforzarse para defender su espacio cada vez más reducido dentro de la currícula escolar, soportando ajustes presupuestarios y desprestigio por razones históricas y culturales, contienen en su esencia misma la razón más importante por la cual deben ser enseñados y aprendidos: son herramientas de comunicación.

Quienes hemos tenido la experiencia de aprender una segunda lengua nos hemos enfrentado con la mágica sensación de manipular algo vivo, en constante crecimiento y variado en una forma difícil de concebir. Así podemos definir a un lenguaje: un fenómeno esencialmente humano que supera las fronteras y las conveniencias prácticas, que se tiñe de las experiencias de quienes lo hablamos pero al mismo tiempo las nombra y las define, como así también le pone un nombre a todo lo que nos rodea, una entidad que lejos de ser estática y definitiva, se crea y recrea en un constante fluir. En definitiva, un lenguaje es quizá el más valioso de los logros de la humanidad.

No es fácil hablar de un lenguaje sin incluirnos en la definición y esto se debe a que probablemente nada se encuentre más intrínsicamente asociado a nuestra condición de seres humanos que el lenguaje. No solo es fundamental en la definición de nuestras individualidades sino que establece y hace realidad los vínculos que nos unen como comunidad. El lenguaje nos posibilita conocer y hacernos conocer, transmitir pensamientos y emociones, describir realidades y crear mundos imaginarios, rebelarnos, solidarizarnos, mentir y proclamar verdades. ¿Es posible imaginar algo tan rico y variado?

La persona que decide estudiar una segunda lengua tiene la posibilidad de recrear estas experiencias por las que ha atravesado durante el aprendizaje de su lengua materna, pero esta vez en forma conciente. El alumno se encuentra en situaciones que promueven:

-La reflexión sobre las funciones y el poder de la palabra.

-El acercamiento al lenguaje escrito a través de una gran variedad de textos: cartas canciones, recetas, cuentos, poemas, proverbios, trabalenguas, etc.

-La comunicación oral y el consecuente desarrollo de estrategias como el respeto por los turnos, la repetición, la diferencia entre los conocimientos compartidos y los nuevos, etc.

-La formación y el descubrimiento de posiciones propias y ajenas ante diversos temas que surgen del intercambio comunicativo constante.

-El respeto y la tolerancia hacia las opiniones de los pares.

-Un profundo sentido de comunidad, resultado de la gran cantidad de actividades grupales que son propias de la situación de aprendizaje.

-El desarrollo de métodos y estrategias de trabajo independiente como el uso del diccionario, la deducción de reglas, el conocimiento profundo de la bibliografía, al ser el lenguaje una entidad en continua construcción es necesario prepararse para ser “aprehendientes” de por vida.

-La creación a través del juego, la canción y la re-creación de obras de otros.

-La comparación con la lengua materna que no hace más que profundizar los conocimientos sobre ambas.

En síntesis, al aprender una segunda lengua nos abrimos al fantástico universo del lenguaje y sus inagotables posibilidades que por ser tan cotidiano y nuestro puede pasar desapercibido.

Por Prof. Flavia Bonadeo, especial para El Cronista Regional-Laguna Paiva-Santa Fe-Argentina.

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