El sacrificio del progreso
La vida y la familia de Jakob Reutemann Crédito: El Santafesino
La Región
Redacción El Santafesino
13 de mayo de 2014
Colonia Grütly Humboldt Jakob Reutemann

El sacrificio del progreso

El Centro de Investigaciones y Estudios Históricos de Humboldt presentó un trabajo elaborado con breves relatos relacionados con la historia de una de las tantas familias que durante la corriente inmigratoria de la segunda mitad del Siglo XIX, llegaron desde Europa cargando entre sus pocas pertenencias un corazón lleno de esperanza para un futuro mejor.

Se trata de un fragmento de la vida de Jakob Reutemann y su esposa Ana Kienast. Llegaron a la colonia San Carlos en el año 1859, un año después de su fundación. Reutemann arribó a estas tierras cuando tenía 37 años y su grupo familiar estaba compuesto por su esposa Ana de 32, sus hijos Santiago de 13, Guillermo de 12, Ana de 4 y Arnoldo de 3. Los acompañó también un cuñado, Enrique Kienast de 25 años.

Una fuente histórica de esta familia es el texto titulado “Weinländer, pionero en la Argentina, Jakob Reutemann – Kienast de Guntalingen (1822-1909)”, del autor Fritz Huber de Meilen. El trabajo presentado por el Centro de Investigaciones contiene la traducción de este texto, realizada por Max Reutemann, hijo de Arnoldo, y cartas tanto de Ana como de Jakob a sus seres queridos, estas últimas, una delicia que describen de manera sentida las vivencias de estos inmigrantes radicados primero en San Carlos y luego en Grütly.

Viaje eterno

La prolongación de los viajes en aquel entonces podría ser adoptada como la metáfora más apropiada para dimensionar la gesta inmigrante. Travesías en barco de entre 2 y 3 meses, más días luego para arribar desde Uruguay a la provincia de Santa Fe, y más horas a caballo para llegar a la tierra prometida. Un viaje eterno que se extiende hasta hoy y por siempre mientras exista vida en este mundo. Un viaje que simboliza el dolor que supone la subsistencia y la valentía de superar las penurias en lejanas pampas.

“Nos sentimos aquí como si estuviéramos en nuestra propia patria, nunca me he sentido en mi vida tan feliz, como aquí en estas inmensas pampas”. Esto dijo Ana, esposa de Jakob, en una de su cartas enviadas a una Suiza hundida en la miseria de una posguerra. Palabras que sobran para describir un sentimiento: aquellos pioneros encontraron la salvación en estas tierras, las nuestras.

El progreso que alcanzó esta familia y otras en la Colonia Grütly, no sin obstáculos más cruentos, como los ataque de los indios, se cristalizó en la figura de aquel pionero y sus descendientes, que moría a los 88 años de edad en noviembre de 1909. Fritz Huber dice en su libro. “Con Jakob Reutemann, desaparecía también la figura del pionero, quien había contribuido a la riqueza y el progreso de su patria de adopción. Habiendo hecho aumentar en la Argentina, el excelente concepto del hombre suizo”.

“Deseo a todos mis hijos, nietos y bisnietos, salud, paz y modestia, son ellos los únicos tesoros de la verdadera felicidad. Donde faltan estas virtudes, los bienes materiales pierden su valor para lograr una vida dichosa. Un corazón inmaculado, un sentido ingenuo y conciencia tranquila conduzcan a todos mis queridos a través de toda su vida y así serán poseedores de los bienes valiosos de este mundo”. Escrito el 29 de diciembre de 1898, en Grütly, este mensaje de Jakob Reutemann engendra la semilla primigenia, que desde Suiza llegó para encontrar con sus valores y sentimientos, la tierra fértil que le dio vida.

La amena tarde reunió a los descendientes de Reutemann con los integrantes del Centro de Investigaciones y Estudios Históricos de Humboldt, autoridades locales, y vecinos. Los anfitriones agradecieron al Museo Histórico de la Colonia, a la Comuna de Humboldt, al diputado provincial Germán Kahlow, a la Comisión de la Biblioteca Popular Beck Herzog, a Helen Rosa Reutemann, Mauricio Reutemann, Marcelo Gastricini, Miguel y Marta Reutemann por la donación del árbol genealógico de la familia confeccionado por Noemí Reutemann. Una atmósfera de sentidas historias de vida, creó el clima ideal para una recorrida por la vida de esta familia, a través de sus cartas y vivencias plasmadas en el citado libro. Las voces de Evelin y Marilin Rey, dieron las pinceladas finales a una agradable tarde entre relatos inmigrantes.

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