El Zoo de Buenos Aires festejó la semana de la música
Desde el 18 hasta el 22 de noviembre, el Zoo de Buenos Aires festejó el Día Internacional de la Música, en honor a Santa Cecilia. El Papa Gregorio XIII nombró a la santa como Patrona de la Música y fijo la fecha de su nacimiento como día conmemorativo.
Hace 4 años que el Zoo abre un espacio a todos los músicos que quieren festejar ese día con los animales. Este año decidieron disponer una jornada de integración para homenajear a los artistas que día a día trabajan con la música y encuentran en ella su modo de expresión y lenguaje.
Las elefantas del Zoo disfrutaron de “La banda de música de ADEEI” (Asociación para el Desarrollo de la Educación Especial y la Integración Escolar y Laboral). El grupo está conformado por 9 músicos para quienes la hipoacusia, la parálisis cerebral, el retraso mental o el Síndrome de Down no ha sido un impedimento para ofrecer su repertorio y disfrutar del arte. Se trata de un coro con acompañamiento de guitarra, pandereta, bongó y voces solistas que se presentaron por primera vez en el clásico festival del Zoo.
Los tigres blancos estuvieron con la banda “Almacén”, un grupo de rock real maravilloso (término con el cual designan la mixtura de ritmos y sonoridades del continente americano, con el aporte indispensable de la cultura popular) cuyos integrantes pertenecen a la carrera de Musicoterapia de la Universidad de Buenos Aires. El grupo decidió prescindir de la electricidad y retornar a los materiales naturales para la manufactura de sus sonidos, con la esperanza de algún día llegar al sonido puro. De esta manera, ofreció un repertorio étnico folclórico que incluyó clásicos y temas propios de la banda.
El ensamble “ConFusión del Mundo”, creado en el 2001, festejó frente a los osos pardos y osos de anteojos. El grupo se encuentra grabando su segundo disco que reúne ritmos de todo el mundo en lo que denominan “punk-étnico”, una atípica fusión. Desde el comienzo, su intención fue encontrar la fusión de diversos estilos, tanto de la península balcánica y medio oriente como de nuestro país, tal como sucedió con nuestros ancestros, y desarrollar un nuevo concepto popular de las músicas del mundo.
Una vez más el Zoo de Buenos Aires se convirtió en escenario donde confluyen el arte, la conservación, la educación y la diversidad en todas sus formas.