En Esperanza hubo un encuentro integrador de la rica identidad local
Mapa de 1762 que prueba la existencia de estancias en lo que hoy es Esperanza Crédito: Municipalidad de Esperanza
Cultura
Redacción El Santafesino
13/05/2015
Bien Histórico Colonia Esperanza cooperadora escolar

En Esperanza hubo un encuentro integrador de la rica identidad local

La Secretaría de Cultura y Deportes invitó a personal directivo de la Escuela Nº 319 “Simón de Iriondo” e integrantes de la actual Comisión de la Cooperadora Escolar para articular y coordinar en forma conjunta dicho reconocimiento ya que fue en la zona del barrio La Orilla donde se produjeron los primeros asentamientos de la Colonia, aunque luego la ciudad se desarrolló más hacia el sur.

A partir de esas premisas históricas, en la reunión de trabajo, se acordó trasladar el Acto Patrio del próximo 25 de Mayo al tradicional Barrio La Orilla para luego continuar con la tradicional Fiesta Criolla del lugar, respetando la esencia de esta popular fiesta criolla de la región. Participaron del encuentro Sergio Jara, Sivina Cozzi, Marcela Srayh, Natalia Martínez, Luis Rolón, Claudia Mangold y Sandra Rostagno por la Escuela Nº 319 y la Cooperadora Escolar; y Adriana Robledo, Sivina Cammisi y Leandro Spies por la Secretaría de Cultura y Deportes de la Municipalidad de Esperanza.

Antecedentes históricos

Muchos años antes de la fundación de la Colonia Esperanza, en el actual Barrio “La Orilla” en el extremo norte de la ciudad se encontraba -en las cercanías del denominado Paso Vinal- el Fortín Iriondo con la respectiva “ranchada” de los soldados criollos que servían allí.

Un mapa de 1762, de orden real, levantado por el Piloto -denominación antigua de la actual profesión de Agrimensor- Juan de Pita Bosque, prueba la existencia de estancias en la región central de la provincia y estaban ubicadas (al menos una de ellas), en tierras que luego fueron ocupadas por la Colonia Esperanza en 1856.

Según el referido plano, estas estancias tenían sus “poblaciones” o puestos principales. Por supuesto, que no es el mismo término con que hoy entendemos población. Pero significaba, por lo menos, la existencia de algunos ranchos o “casas” de la época, donde probablemente residía el encargado de juntar el ganado y su familia, si la tenía consigo, en tan solitarias avanzadas. Además esta población contaba casi invariablemente con un grupo de corrales hechos de palo de ñandubay a pique, para juntar el ganado, dado el carácter rústico y cuasi-pastoril de las actividades que se podían desarrollar en ellas.

Estas estancias, a fines del siglo XVIII pasaron por sucesivas ventas o por herencias a personajes tales como: José Iturraspe, Pedro de Larrechea, José Pujol, Bernardo López Pintado, y la de José Villamea a Agustín Iriondo. Esta última, es la posesión que luego pasa a su hijo Urbano de Iriondo y que, en 1836 por ley de premios al Brigadier Estanislao López, donde el Estado la compra y cede a este último.

El Fortín Iriondo

Es por la larga posesión de los Iriondo, que el Fortín que se encontraba al llegar los primeros colonos a la zona norte de Esperanza -cercano a los terrenos del circuito Los Toboganes y del actual Vivero municipal, donde antiguamente estuvo el primer matadero municipal-, llevaba precisamente este nombre (Iriondo), aunque en 1856, las tierras ya pertenecían a los herederos del Brigadier López.

En realidad, este fortín existía desde 1815, año en que el Director Supremo Álvarez Thomas envía tropas a Santa Fe, al mando del Coronel Juan José Viamonte o Viamont. El pretexto de este envío era contener la irrupción de los indios en la frontera noroeste de Santa Fe, aunque en realidad se pretendía cortar el paso del Paraná al oriental Artigas, en la lucha entre porteños y caudillos del litoral.

Desde esta fecha, entonces, existió el llamado Fortín Iriondo, también conocido luego como de Reyes, por ser este el nombre de uno de sus comandantes. Aunque no hay que descartar que antes de 1815, año de su creación oficial, haya existido como un emplazamiento de defensa de los sucesivos dueños de esa estancia y que el gobierno provincial aprovechó su presencia para dotarlo con mejores recursos y un contingente de tropas.

Este Fuerte estaba situado muy cerca de donde según el mapa de 1762 se señalaba como la ocupada por la población de Villamea y un poco más al Norte, cercano al actual lugar conocido como paso Vinal, se encontraba la ya tapera de Cazal, siempre según dicho mapa.

Las primeras tierras de la Colonia

Si hacemos un salto cronológico y llegamos al momento en que se produce en 1856, la venta de una parte de las tierras de los herederos del Brigadier General Estanislao López, para emplazar allí la Colonia Esperanza, descubrimos que lo vendido tiene casi las mismas dimensiones que en el plano de 1762 se le adjudican a la propiedad de José de Villamea.

Los terrenos fueron vendidos el 19 de enero de 1856, pero recién se escrituran en el año 1864. Este terreno o suerte de estancia, tenía una legua desde el Salado, su límite natural Norte, hacia el Sur, por una legua y media de Este a Oeste.

Fuente: NO SOLAMENTE COLONOS – Hugo M. Zingerling (http://www.zingerling.com.ar/obras/colonos/nscolonos.htm)

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