En seis meses, la municipalidad logró gestionar la regularización de 20 vecinales de la ciudad de Santa Fe
El municipio santafesino acompañó la regularización de 20 vecinales en seis meses. Crédito: Municipalidad de Santa Fe

En seis meses, la municipalidad logró gestionar la regularización de 20 vecinales de la ciudad de Santa Fe

El objetivo es que las instituciones puedan ordenarse jurídicamente para poder seguir realizando sus actividades con la comunidad. En la actualidad, la capital santafesina cuenta con 85 vecinales y una Federación de Vecinales.

La municipalidad de la ciudad de Santa Fe, a través de la Dirección de Asuntos Vecinales (DAV), lleva adelante los procesos de regularización y/o normalización de las asociaciones vecinales. Desde diciembre del 2023, cuando asumió su gestión el intendente Juan Pablo Poletti, hasta finales de junio del 2024, se logró la regularización de 20 vecinales, por lo que hoy se encuentran ordenadas jurídicamente 34 en la ciudad. A finales de mayo, se comenzó a trabajar en la normalización de la vecinal Sarmiento en barrio Cabal (cabe aclarar que esta institución no realiza actos institucionales desde el 2011) y se ingresó el pedido de Normalización de Vecinal Santa Marta.

El objetivo del proceso es que las instituciones puedan ordenarse jurídicamente, y así poder cumplir con la función social para la cual fueron creadas. En la actualidad, la municipalidad de Santa Fe cuenta con 85 vecinales y una Federación de Vecinales. Todas están reguladas bajo la ordenanza N° 6.677/73 y sus modificaciones. Esta ordenanza les implica a las instituciones derechos y obligaciones. A través del proceso de normalización, el municipio avanza en el ordenamiento jurídico de las vecinales que se encuentran en una situación irregular para que puedan ordenar su documentación y además obtener fondos y acceder a programas que las beneficien.

“Cuando arrancamos con la gestión del intendente Juan Pablo Poletti, recibimos la Dirección con apenas 14 vecinales ordenadas jurídicamente. Después de seis meses podemos decir que contamos con 34 de ellas ordenadas con subsistencia al día. Esa subsistencia se obtiene por medio de la Inspección General de Personas Jurídicas (IGPJ), un ente provincial, esa misma documentación debe ser presentada en la municipalidad ya que las vecinales primero deben tener un decreto de reconocimiento y luego con ese mismo llegan a obtener la personería jurídica. El municipio tiene algo que se denomina poder de policía. Eso implica que como administración pública tenemos el deber de velar por el cumplimiento de las normativas que regulan tal o cual temática. En este caso, lo atinente a las vecinales y el control de su funcionamiento que es netamente efectivizado por el municipio. Sin esa subsistencia, las instituciones no pueden seguir prestando servicios a la comunidad, pero esta documentación además les da la posibilidad de contar con subsidios y programas de todo tipo”, dijo Natalia Zanella, directora de Asuntos Vecinales del municipio.

“En la municipalidad tenemos el Fondo de Asistencia Vecinal (FAV) que es un monto anual dividido en dos cuotas que se rinde mediante facturas originales. El monto está destinado mayormente a gastos de contador, ya que deben presentar anualmente memoria y balance, y demás documentación, como así también gastos de servicios y mantenimiento edilicio”, explicó Zanella. Cuando esa documentación deja de presentarse, se inicia un proceso de normalización de la institución.

¿Cuándo se realiza el proceso de normalización de una vecinal?

El proceso de normalización de una vecinal se lleva adelante cuando la municipalidad recibe una denuncia a través de notas de vecinos solicitando que la vecinal funcione correctamente o cuando la vecinal deja no lleva a cabo los actos institucionales de acuerdo a su estatuto. A partir de ahí, se arma un expediente y se realiza una presentación en la IGPJ, respetando los tiempos administrativos.

La IGPJ se encarga de autorizar o no el pedido del proceso de normalización. Si lo acepta, la municipalidad tiene tres meses para trabajar en el territorio y, de esta forma, devolver al barrio y a los vecinos la institución.

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