Gran muestra del talento artístico en Laguna Paiva
El 14 de noviembre pasado, alumnos del nivel terciario y personal del Instituto Superior Particular Incorporado Nº 9100 Presbítero Alcides Frencia, organizaron una feria artesanal cuyo principal objetivo fue dar a conocer y promocionar el trabajo de nuestros artesanos. La misma se realizó en calle República de Italia, frente a la histórica plaza Reynaldo Cullen, donde tuvo lugar además un festival folclórico con la presentación de la Banda de Policía de Santa Fe y artistas locales.
Mediante un esmerado control de los responsables, la feria reunió a más de cincuenta artesanos de diferentes edades, los que sorprendieron al público con las bellezas artesanales en distintas técnicas y elementos atrayentes y productos alimenticios.
Uno de ellos es Germán Molina, quien destacó su microemprendimiento que nació en 1995 ante una idea del padre Miguel, donde comenzaron con un subsidio de Cáritas Arquidiocesana. Actualmente son tres personas para fabricar distintos tipos de calzados, alpargatas de distintos colores con yute y alpargatas bajas comunes. También hacen otro tipo de zapatillas para chicos y grandes, sandalias y chinelas, todo en goma micra, hechas a mano con tijeras y martillos. Poco a poco fueron aprendiendo el oficio y a manejarse en Buenos Aires, donde compran la materia prima recorriendo negocios para abaratar costos. Han participado en ferias de otros lugares junto a otros artesanos invitados por Cáritas, comenta Germán satisfecho por los logros de la Feria en Laguna Paiva, donde la gente brindó su apoyo llenándolos de entusiasmo para seguir trabajando en esta lucha casi imposible en la que se compite con el monstruo de lo importado.
Por otra parte, el stand de María y Héctor Domínguez se llenó de voces alegres descubriendo el nombre de Laguna Paiva como símbolo de recuerdo para los visitantes, en distintos trabajos en madera natural y la técnica de pino grabado, realizado con soldador de electricista. Son jóvenes, hace pocos años se atrevieron a mostrar al público sus trabajos. Los primeros rostros que Héctor dibujó fueron los de Rogelio Alaníz y Cuti y Roberto Carabajal, fueron entregados en un acto de la Escuela de Educación Técnica. Luego se atrevió a más y surgieron las invitaciones a exposiciones. Comenzó a trabajar para particulares e instituciones con verdaderas obras de arte entre las que se destacó “La Última Cena”. Las ideas surgen entre ambos, cuentan que traen del campo troncos de árboles que luego convierten en rodajas. Con los pocos elementos que poseen van estudiando, creando y perfeccionándose. María, además, decora con esmalte damajuanas de vidrio.
Todos esperan que la feria se repita por la importancia de encontrarse y descubrir positivamente los resultados obtenidos. Los artesanos agradecen a los organizadores y comunidad toda por la buena idea y las felicitaciones recibidas. Es esta una breve reseña sobre la feria, imposible describir todas las maravillas expuestas.