Guía espiritual por el camino de la miseria
Daniel Meurzet nació en Las Tunas. Su infancia la vivió en San Jerónimo Norte, donde cursó los estudios primarios y secundarios. Por cuestiones particulares, su familia se radicó en Franck desde hace doce años. En ese momento, Daniel ingresa a la orden de los Carmelitos Descalzos, completando sus estudios en La Plata y Córdoba. La ordenación sacerdotal, “una fiesta” recuerda, se realizó en esta localidad en agosto de 2002. Poco tiempo después, es destinado a Tucumán, concretamente en la Parroquia “San Juan de la Cruz”, enclavada en el barrio El Bosque, en la capital, San Miguel de Tucumán. El contexto es imaginable: una barriada lindante con villas de emergencia, una de ella, “La Bombilla”, “peligrosa, con altos índices de violencia” apunta Daniel.
De paso por Franck, visitando a su familia, amablemente se hizo un lugar para recibir a El Cronista Regional. Y justamente, se comenzó hablando de eso, el contrapunto entre localidades como esta, ricas en calidad de vida, y aquellas, pobres en todo, resultado de un modelo económico que asola al país desde la década del 90.
-¿Qué significó para vos, que recibiste formación y viviste en localidades como Franck, pisar una realidad diferente, una realidad de miseria?
-La experiencia es así: una realidad distinta. Esta es una zona muy rica, donde la gente está bastante bien, ahora que hago un balance. La gente tiene medianamente trabajo, la tierra es rica, los pueblos de Las Colonias son completos, como pequeñas ciudades con todos los servicios. Y de pronto, estando en Tucumán, uno descubre mayor deficiencia, las personas tienen otras “ambiciones”, entonces hay un abandono en ciertos ámbitos.
-Entonces en ese contexto, ¿cómo se desarrolla la actividad parroquial?
-La prioridad es la promoción de la vida espiritual, que es nuestro carisma. Nuestra parroquia tiene un tinte carmelitano y tenemos grupos con una tendencia de asistencia social -como Cáritas- que trabaja muy bien en la contención con alimentos y ropa. Siempre se apuntó a los ancianos: tenemos un número muy importante que viven solos y sin ninguna clase de ingresos. A partir de la explosión de la desnutrición el año pasado, se comenzó a asistir a familias con importante cantidad de hijos. La parroquia tiene un comedor infantil llamado “Juan XXIII” donde comen diariamente 200 niños; el Jardín de Infantes parroquial “Ángel de la Guarda”, donde concurren 150 chicos; y una escuela primaria gratuita, “Niño Jesús de Praga”, para 450 alumnos.
-En ese sentido, recibieron ayuda de la comunidad de Franck.
-A principios de este año, se realizó una campaña de alimentos y ropa en favor de esa asistencia de la parroquia. A través de Cáritas, se distribuyeron los alimentos para el comedor infantil y la ropa y calzado, básicamente a los chicos de la escuela.
-¿Cómo se hace para llevar adelante una guía espiritual con personas que tienen hambre y su principal prioridad es algo material como el alimento?
-Las dos cosas tienen que ir juntas. Se supera aquello de hacer un asistencialismo o se trabaja solamente lo espiritual. Por supuesto que la primera necesidad que tendrá la persona es lo material que le está haciendo falta. En la medida de las posibilidades, se brinda una asistencia en alimentos y ropa. Pero detrás de esto, siempre está la parte espiritual: la persona necesita de Dios. La persona del norte tiene una piedad popular muy afianzada, es muy creyente, una persona que también necesita descubrir cosas de su relación íntima con Dios. Nosotros estamos para esto. La gente por más sencilla que sea, tiene una vivencia de Dios muy rica, y da gusto acompañar ese crecimiento espiritual. Las dos cosas juntas.
-¿Qué actitud cabe para una comunidad como Franck, con no tantas carencias materiales, para con esa Argentina que está sufriendo y que necesita de todos para ser feliz?
-Por esta primera campaña que comentábamos, alentarlos a que sigan con esa actitud solidaria. Me comunico con gente del pueblo, y nunca han dejado de estar atentos a cómo van mis actividades en Tucumán, cómo está la gente, qué necesidad tiene. En estos días hay una nueva campaña, que propusimos a partir de algo puntual: calzado -como siempre- y leche y azúcar, por más que estamos en Tucumán. Me comentaron que con un resultado excelente. Entonces, también agradecerles, por todo lo que hacen por nuestra gente.