Implantes de “semillas” radioactivas para el tratamiento del cáncer de próstata
Este procedimiento de una hora de duración se realiza como paciente de “consulta externa”. Antes del implante real, se crea un mapa tridimensional de la próstata utilizando imágenes múltiples generadas por ultrasonido. Se determina la ubicación exacta que tendrá cada semilla y se cargan múltiples agujas número 18 con entre tres a seis de las mismas. El procedimiento se realiza con anestesia raquídea. Las agujas se colocan en la próstata por vía percutánea y transperineal, guiándose por ultrasonido. Al paciente se le da el alta a las tres o cuatro horas y, por lo general, puede regresar al trabajo al cabo de uno o dos días. La radioactividad de las semillas se desintegra durante los tres meses subsiguientes y la cápsula que las contiene permanece inerte dentro del cuerpo.
Eficacia
Datos procedentes del North West Tumor Institute indican una supervivencia de seis años con entre un 90% a un 93% de probabilidad de supervivencia sin la enfermedad con tumores entra la etapa A y los inicios de la etapa B. El análisis de 200 casos tratados en el South Miami Hospital ha llevado a conclusiones similares. Los urólogos realizan el seguimiento de los pacientes efectuando mediciones del PSA cada seis meses. La mayoría de las mismas ha arrojado ha arrojado resultados menores de dos puntos.
Complicaciones
Hemos hallado que los implantes de semillas se toleran mejor que la prostatectomía radical o la terapia de radiación externa. Ha habido menos de un 0.5% de probabilidades de incontinencia o úlceras rectales. Del dos al tres por ciento de los pacientes ha tenido que ser sometido posteriormente a resección transuretral de la próstata (TURP), pero ninguna de las partes extirpadas ha contenido células cancerosas. Los pacientes menores de 65 años de edad mantienen la potencia en el 85% de los casos. Los de más edad tienen una tasa de impotencia ligeramente más alta.
Vivian Gude