La costa santafesina muestra su belleza
Cabañas Cayastá, en la costa santafesina Crédito: El Santafesino
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Redacción El Santafesino
03/01/2008
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La costa santafesina muestra su belleza

Aunque no hay números exactos, hoy ‘’la Costa’’ santafesina (un corredor turístico a la vera de los ríos y riachos que conforman el sistema del Paraná, y que se ubica de Santa Fe hacia el norte, por la ruta provincial 1 que enhebra pueblos encantadores de calles de arena y tranquilo ritmo) suma alrededor de 1.800 plazas, aunque el número se desdibuja hacia arriba por el aporte de dueños de quintas y casas que las colocan en alquiler para sumar algunos pesos extras. Pero a ello, hay que sumarle el desarrollo del corredor entre Santa Fe y Rosario, que también ha sumado cabañas, algunas de importante desarrollo.

Hoy, entonces, Santa Fe empieza a mostrar, a despecho todavía de políticas oficiales apenas activas (comparadas, sin ir más lejos con las otras dos provincias de la Región Centro, Entre Ríos y Córdoba, con más tradición y presencia) y de cierta falta de estructura (hay que mejorar rutas, señalética, faltan comedores y propuestas alternativas) sus muchas virtudes a la hora de atraer turistas nacionales y extranjeros: ese bello e intrincado circuito de ríos, riachos e islas es atractivo por sí solo. Y si a eso se suman grandes ciudades separadas por pocos kilómetros -Rosario, Santa Fe, Paraná-, se produce un cruce atractivo entre descanso y confort, entre naturaleza y shoppings y demás servicios cercanos.

Con la llegada del calor, los complejos de cabañas hicieron los retoques de precios que regirán la temporada veraniega, cuando todos trabajan y tienen el anhelado cartel de ‘’no hay más lugar’’ que no pueden exhibir en el resto del año. Pero igualmente se trata de precios razonables, algunos incluso muy por debajo de otras plazas.

Esa temporada ya arrancó y la costa está verde, plena, en movimiento y los complejos ya habilitaron sus piletas y los guías de pesca trabajan a horario completo. Hay en la costa santafesina propuestas para todos los gustos, desde modestos alojamientos hasta -cada vez más- emprendimientos de muy buen nivel. Y los hay en distintos sitios del corredor: en Coronda, en Oliveros (al sur de la capital); en San Javier, en Romang, en Helvecia, en Cayastá, en Santa Rosa de Calchines, por nombrar algunas localidades ubicadas al norte de Santa Fe.

Lo que se viene

Pero también están muy avanzados una serie de proyectos que, si bien no disponibles para esta temporada, tendrán un seguro impacto en las próximas. Por citar tres ejemplos: está en marcha un ambicioso proyecto de aguas termales en Santa Rosa de Calchines, a sólo 40 kilómetros de la capital provincial (que prevé el desarrollo de otras 800 plazas, casi la mitad de las que hoy están a disposición) y que saldrá a pulsear con la omnipresencia entrerriana en la materia; se viene el casino para Santa Fe y se está construyendo un barco especialmente pensado para recorrer las islas como ya lo hace Rosario. Emprendimientos privados, todos, con inversiones importantes que saldrán a generar mayores alternativas para el turismo.

Hay también expectativas con lo que pueda hacer el nuevo gobierno provincial en materia de turismo, mientras que los municipios costeros, algunos pequeños y con escasos recursos, empiezan a comprender que tienen que tener políticas más activas.

Hay aquí y allá crecientes e interesantes experiencias multisectoriales. Helvecia, por ejemplo, que tiene oficina de turismo propia, quiere construir una nueva costanera; Arroyo Leyes (muy cerca de Santa Fe) desarrolla en forma constante talleres y propuestas que incluyen, de manera crítica, a la comuna; Cayastá sumó un equipo joven, capacitado y entusiasta para trabajar específicamente en turismo. Se empieza a comprender que el turismo es un proyecto estratégico del que pueden vivir no sólo los cabañeros…

Los presidentes comunales del distrito costero, en general, tienen la doble tarea de bregar por mejores condiciones y obras para una zona tradicionalmente postergada y también pensar a su localidad como un destino turístico, al que hay que poner en valor.

Resta todavía insistir en asociativismo privado y mayor presencia estatal en todos sus niveles, pero es evidente que la costa está muy bien, renueva y suma propuestas todos los años, incorpora nuevos servicios y va armándose para lo que ya es: una tentadora propuesta de descanso en contacto con la naturaleza.

Por Néstor Fenoglio-Gentileza para El Santafesino.

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