La falta de lluvias produce estragos en vastas regiones del país
La falta de lluvias produce estragos en vastas regiones del país

La falta de lluvias produce estragos en vastas regiones del país

La prolongada ausencia de lluvias que hoy exhibe la mayor parte de la geografía agropecuaria del país ha creado una situación insostenible que está causando cuantiosas pérdidas en el presente y cuyas consecuencias seguirán resintiendo la producción aún en las próximas campañas. Hay vastas zonas urgidas de soluciones inmediatas, donde el ganado, literalmente, está muriendo de hambre. Federación Agraria hace un llamado de atención a los gobiernos nacional y provinciales, legisladores y autoridades específicas en la materia para echar mano cuanto antes a este flagelo que hoy se abate sobre la Argentina, sumergiendo aún más la economía agraria, fundamentalmente la economía extrapampeana.

Es preciso reparar en esta catástrofe que -aún desprovisto de la espectacularidad de la inundación- causa grandes perjuicios a corto y mediano plazo.

En Mendoza

Uno de los ejemplos más dramáticos se da en Mendoza, donde se ha instalado la sequía más grave de los últimos cuarenta años, con apenas 70 milímetros de agua caídos en lo que va del año. Algunas voces de la producción mendocina indican que suman 30.000 los vacunos muertos por la falta de pasturas. Mientras tanto, los pronósticos no dan ni esperanza: no existe en el horizonte perspectiva alguna de lluvias suficientes que equilibren el desastre, expuso Orlando Marino, director de Federación Agraria en Cuyo.

Para medir la gravedad del problema, basta con señalar que hasta chivos y cabras -animales más resistentes a estas condiciones áridas- están muriendo. Las pérdidas trascenderán este año porque se anuncia una importante disminución de la preñez y las pariciones, y la pobre adquisición de kilaje en terneros por la deficiente nutrición de sus madres.

En la prensa cuyana se anunció que el gobierno mendocino otorgaría créditos a unos 4 mil ganaderos, a razón de 50 pesos por animal y a devolver en mayo o junio de 2004 con garantías personales. Advertimos la insuficiencia de esta asistencia porque para esa fecha los productores seguirán sufriendo coletazos del flagelo.

Marino lanzó un pedido a todo el país en plan de conseguir forraje para el rodeo mendocino. Así surgen las dificultades propias de la coyuntura: por caso, ejemplificó, consiguieron algunos rollos en Chaco a razón de 200 pesos por unidad que -incluyendo costos de flete- cada uno trepa a 300 pesos. Demasiado oneroso. El caso más claro es el de los fardos chicos, que antes costaban 3 pesos cada uno y ahora, lo poco que se consigue en Mendoza se oferta entre 18 y 20 pesos.

La Pampa

El director de Federación Agraria en La Pampa, Ulises Forte, explicó que allí los productores ya transitan hasta 400 kilómetros para comprar un rollo de pasto seco o granos. Simplemente ya no hay pasturas ni reservas de forraje en toda la provincia, mientras la mesa agropecuaria pampeana llamó a reunión urgente para pedir la emergencia agropecuaria en el territorio.

Según Forte, esto llevará a que el kilo de pasto termine costando más que un kilo de maíz. Y, ante la falta de buenos augurios climáticos para el futuro inmediato, el esfuerzo será enorme para sostener los rodeos. Un vacuno insume alrededor de 40 kilos de pasto diario. Cada rollo tiene 500 kilos y allí hoy cuesta entre 150 y 180 pesos, encarecido aún más por el flete. Cada camión no puede cargar más de 25 rollos, lo cual supone pasto por un día para unas 310 cabezas de vacunos. Un cálculo ajustado y resignado a saber que eso alcanzará sólo para que los animales sobrevivan a pérdida de kilaje. Esto obligaría a echar mano a compras comunitarias, entre algunas ideas que empiezan a aflorar en la urgencia.

Forte da como un hecho la mala parición que vendrá aparejada, la merma en el porcentaje de preñez y la pérdida de kilos en cuanto a las zonas de invernada.

NEA

En las provincias del nordeste se considera que la ausencia de precipitaciones es la peor de su historia. Representa una detracción total de 300 millones de dólares a sus economías agropecuarias. La peor parte la sufren los cultivos de trigo y girasol en Chaco, Formosa y parte de Corrientes.

El arroz, en el sur de Corrientes y Entre Ríos, sufre como ninguno el empobrecimiento del agua disponible para riego. Las consecuencias se notarán palpables seguramente a la hora de trillar.

En otro orden, se estima que en Chaco quedarán más de 100.000 personas sin provisión de agua potable, y ya hay algunas localidades que deben ser asistidas con camiones cisternas para el agua de consumo domiciliario.

Formosa

La postergación estructural de Formosa se agrava aún por la sequía de los últimos meses. Las pérdidas estimadas suman unos 45 millones de dólares, según fuentes oficiales de la provincia. La ganadería es el sector más castigado con las consecuencias arriba descritas: disminución del índice de preñez en vaca, poco desarrollo de terneros y alta mortandad por falta de agua.

Buenos Aires

La extensión de esta provincia hace que el panorama sea diverso en cuanto a necesidad pluvial. No obstante, hay regiones castigadas como en el nordeste y sudeste, con perjuicios fundamentalmente para el girasol, el maíz y la soja, cuya siembra se verá retrasada posiblemente. Asimismo, la producción de cría también se verá resentida.

El caso más emblemático se encuentra en el sudoeste de la Provincia de Bs As. Según el Director de FAA Roberto Molini en los alrededores de Bahía Blanca los agricultores se vieron imposibilitados de sembrar trigo ante la falta de humedad y lo poco sembrado se encuentra casi perdido. Existe a la vez una importante mortandad de vacas destinadas a cría, con perspectivas de grave disminución en las pariciones y los servicios de la próxima temporada.

Córdoba

El panorama en Córdoba luce “complicadísimo”, a juzgar por el análisis del director de Federación Agraria Daniel Martinelli, quien apuntó que la campaña de trigo y las existencias de pasto ya sufren las consecuencias de la sequía.

Por otra parte, el dirigente reparó también en que este fenómeno retrasa también la siembra de la cosecha gruesa.

En Córdoba está prevista una reunión con el Ministerio de Obras Públicas y el resto de las entidades del campo para iniciar conversaciones en el marco del Comité de Emergencia Agropecuaria tendientes a estudiar la implementación de la ley de acuerdo a cada caso. Las zonas más vulneradas por la falta de agua son el centro y el sur de la provincia y, de manera incipiente, también el norte comienza a acusar el golpe.

La Rioja

Eduardo Carbel, productor ganadero de La Rioja y afiliado a Federación Agraria, vaticina que la sequía, fundamentalmente en el sur y oeste de la provincia, liquidará los planteles de cría y perjudicará a los productores de invernada, forzados a vender su producción a un precio vil ante la ausencia de alimento.

Allí la Cámara de Diputados sugirió al gobierno que subsidie a los afectados, amén de la excepción de impuestos provinciales contemplados por la situación de emergencia declarada ya para este año.

La falta de lluvias repercutirá con mayor crudeza en los pequeños y medianos productores, éstos últimos poseen entre 2.000 y 10.000 has. Es que la cría de ganado allí se hace sobre pastos naturales y la dimensión de los ganaderos más chicos -la mayoría nucleados en el Programa Social Agropecuario, PSA- manejan majadas de 100 a 300 caprinos y no más de 20 bovinos.

Según Carbel, allí se observa que el ciclo de lluvias histórico impone una sequía cada siete años. Últimamente, indicó, sucede un fenómeno curioso: llueve en “manchones”, lo que significa lluvias fuertes y localizadas en porciones, a veces con el resultado de que un campo recibió agua y el vecino no.

Con todo, en La Rioja están habituados a esperar agua del cielo sólo entre noviembre y marzo, pero las perspectivas actuales asustan. Y saben que si diciembre y enero vienen secos, el año por delante será muy duro. Al fin y al cabo, el régimen promedio anda por los 360 milímetros en la temporada fuerte. Con este ritmo, las aguadas y represas poco tendrán para acumular para el invierno siguiente. Y de perforaciones ni hablar, puesto que son costosas y los caudales subterráneos son pobres.

Por lo tanto, el ganado trashumante característico de La Rioja habrá de seguir caminando ya no en busca de agua sino también de pasto en explotaciones donde no existen reservas acumuladas.

La consecuencias para los animales serán irreversibles, puesto que resultarán afectados los últimos ciclos de gestación y los terneros al pie.

Aquí el ciclo es más lento: El rodeo crece cada cinco años. Por lo tanto, si en el medio el productor se ve en dificultades, se ve forzado a vender a precio bajo y sin posibilidades de reposición. Se reduce el plantel, se atrasa el crecimiento y, por lo tanto, se descapitaliza.

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