La lucha en red
La lucha en red

La lucha en red

El resultado del modelo está a la vista: miles de millones de hombres y mujeres sufren en carne propia las políticas devastadoras del capitalismo salvaje. Del único capitalismo que existe. Del que, para imponerlo todo -incluso la vida y la muerte-, pretendió convencernos del fin de las ideologías y de la historia.

En América Latina se ha sufrido y se sufre la profundización de las desigualdades de manera escandalosa y humillante: unos pocos lo tienen todo y los más, nada. O casi nada. Y a la concentración económica le ha seguido la concentración mediática. Información y comunicación en pocas manos configuran poder e impunidad; por lo que el ejercicio de la profesión periodística “no es lo que era otrora”, se dice todavía en algunas redacciones; aun cuando siempre los niveles de independencia respecto del patrón ideológico dominante han sido escasos, excepcionales o, lisa y llanamente, nulos.

Digámoslo una vez más: la libertad de prensa no ha sido otra cosa que la libertad de empresa. Y en el marco del terrorismo de mercado -con el imperialismo desbocado a punta de misil- los márgenes de libertad y democracia se han restringido a extremo de hacer ambas cuestiones invisibles. Pero la historia no terminó. Es más, continúa con luchas y resistencias en distintos frentes.

En el campo de la información, la comunicación y en el ejercicio de la profesión periodística se extiende -con sus más y sus menos- lo alternativo y lo alterativo. En muchos casos ligado al movimiento de masas, rompiendo así los límites demarcatorios con que el poder real pretende deformar u ocultar la realidad: haciendo uso y abuso de las formalidades que caracterizan a la profesión rehén de la ideología dominante.

Las experiencias que en el terreno de la comunicación rompen el corset diseñado por lo monopolios, van creciendo al calor de las luchas por la comida y la dignidad. Y son las redes, multiformes y de distinto alcance, las que en América Latina dan testimonio de que el hombre organizado -sea o no periodista- impide que el salvajismo capitalista lo pueda todo. Las resistencias de más de dos décadas han contribuido, y mucho, a que hoy pocos se animen a hacer la apología del neoliberalismo. Mientras, somos informados por nosotros mismos de cómo resucitan las ideologías que nunca murieron.

Por Juan Carlos Camaño (Periodista. Secretario General de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) y Secretario General Adjunto de la Utpba), especial para ANC Utpba). Fuente: Pacificar.com

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